Cristo en los diez mandamientos: No matarás

Nuestra cultura ha sido descrita muchas veces por los mejores pensadores cristianos de nuestra época como una “cultura de muerte.” La proliferación del aborto, la eutanasia, e incluso la violencia en el entretenimiento cotidiano tiene un sabor a muerte. Ante toda esta corrupción humana Dios provee orden y luz con tan solo dos palabras: “No matarás” (Ex 20:13).

Este es un versículo pequeño pero muy profundo que al final nos apunta hacia Aquel que venció a la muerte (Apc 1:18). Pero antes de llegar ahí, si es que deseamos ser buenos teólogos y llegar a Cristo de forma legítima, entonces debemos tomarnos el tiempo de entender bien este mandamiento y luego trazar cuidadosamente su desarrollo en toda la narrativa bíblica.

¿Qué Significa Este Mandamiento?

El mandamiento “no matarás”en Hebreo también podría traducirse como: “jamás asesines”, “jamás mates”, “está prohibido cometer homicidio.” Nos da la idea de matar por tu propia cuenta, sin autorización de la ley divina. La aplicación del mandamiento para nuestros días es casi la misma: nadie puede matar sin autorización legal de Dios.

Si alguien mata a otra persona con la autorización de Aquel que da y quita la vida entonces no ha violado este mandamiento, no ha cometido homicidio. Por ejemplo, la Biblia no usa esta palabra hebrea para describir la guerra justa o cuando Dios comisiona a Israel a conquistar Canaán. Tampoco se cuenta como homicidio cuando Dios directamente le quita la vida a alguien. Tampoco cuando Dios envía ángeles a destruir ciudades.

No es asesinato cuando el gobierno ejerce su rol de juzgar a los criminales justamente (Rm 13:1-4). Tampoco se viola este mandamiento en la pena de muerte (Ex 21:12). En la Biblia la pena de muerte busca elevar el valor de la vida. Aplicar la pena de muerte significa matar legalmente al que ha matado ilegalmente.

Entonces, ¿Qué significa este mandamiento? El sexto mandamiento prohíbe matar injustamente a nuestro prójimo, prohíbe acabar con nuestra propia vida y hacer cualquier cosa que lleve a una muerte injusta. Este mandamiento nos ordena a trabajar por la preservación de la vida del prójimo y la nuestra, porque somos hechos a imagen de Dios.

Desarrollo Bíblico del Sexto Mandamiento

El primer homicida según Cristo fue satanás (“El ha sido homicida desde el principio” Jn 8:44). Muy probablemente esta es una referencia a su rol en la caída de Adán y Eva, donde el comer del fruto los llevaría a la muerte. Pero también debe ser una referencia al primer homicidio en la Biblia: Caín asesinando a Abel (Gn 4:1-16). Probablemente satanás estuvo detrás de este asesinato, siendo el caso que era el enemigo de la simiente de la mujer (Gn 3:15).

De esta manera la historia bíblica continua hasta que se pronuncia el primer mandamiento de Dios a no asesinar, “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre” (Génesis 9:6). Este mandamiento lo estableció Dios en el pacto que hizo con Noé.

Luego en el pacto mosaico Dios establece la ley que regirá a Israel como nación por el resto de su historia, entre ellos están los diez mandamientos donde Dios dijo: “No matarás” (Ex 20:13). Y sigue detallando su instrucción en Levíticos cuando establece:“Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquiera persona, que sufra la muerte” (Lev 24:17-18).

Finalmente, con la venida del Mesías, el mandamiento no es abolido. Los cristianos tienen prohibido asesinar. Pero mas aun, Cristo intensificó el mandamiento diciendo, “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás . . . Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” (Mat 5:21-22). Sus discípulos entendieron bien este mandamiento y lo continuaron enseñando en las iglesias diciendo,“Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn 3:15).

¿Cómo Encontrar a Cristo en el Sexto Mandamiento?

Este mandamiento está compuesto por dos temas fundamentales en la historia bíblica de la redención: la muerte y el pecado. Veamos como Jesús esta relacionado con este mandamiento de no cometer homicidio:

Lo Ejemplifica:Jesús jamás asesinó a nadie, ni aun a sus propios enemigos. Al contrario, él siempre valoró la vida. No se dejo llevar por la influencia demoniaca de la violencia y el asesinato. Protegió la imagen de Dios en el hombre y nos llamó a seguir sus pasos. Jesús es verdaderamente un agente de vida eterna para todo aquel que le siga.

Lo intensifica:Jesús no solo afirma el mandamiento tal como esta escrito en los diez mandamientos. Jesús intensifica el mandamiento y lo lleva de ser solamente externo a ser profundamente interno. “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás . . . Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” (Mat 5:21-22)

Derrota la Fuente y el Poder del Pecado: Aunque el mandamiento es santo y bueno, nosotros no lo somos. Parafraseando a Agustín de Hipona, la Ley nos dice lo que debemos hacer, pero no nos da el poder para hacerlo. La gracia, en cambio, nos da el poder que necesitamos para obedecer lo que la Ley nos dice. Jesús no solo ejemplificó e intensificó un mandamiento que jamás podremos cumplir, Jesús hizo mucho mas que aumentar nuestra carga. Jesús nos redimió para vivir una vida nueva, para vivir en santidad mediante su Espíritu. “El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo” (1 Jn 3:8).

Lo lleva a cumplir su propósito final:El propósito final de la ley mosaica no es producir buenos ciudadanos. Mas bien, Pablo dijo que el propósito de la ley es llevarnos a Cristo (Gal 3:23-25). Cuando Cristo nos redimió nos hizo morir junto a él para no estar sujetos a la ley (Rm 7:6). La ley nos condenó justamente para que en nuestra miserable situación corriéramos hacia los brazos de nuestro salvador. Ese siempre fue el propósito de Dios para el sexto mandamiento.

Fue Asesinado para Salvar a los Asesinos: Esta ley, “no mataras,” nos ayuda a entender no solo la necesidad que tenemos de un salvador, sino la forma en la que él nos debía salvar. Según la ley, todo asesino debe morir maldecido por Dios. Todo asesino debe recibir pena de muerte (Ex 21:12).

Si es que los asesinos hemos de encontrar un salvador, nuestro salvador debe tomar nuestro lugar de asesinos frente a la ley de Dios y morir siendo maldecido por Dios. Este es precisamente el mensaje del evangelio: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero)” (Gal 3:13; también ver 2 Cor 5:21). Jesucristo, el Hijo de Dios fue asesinado para Salvar a los asesinos, entre los cuales estamos tu y yo. Jamás menospreciemos cuán grande salvación nos ha sido dada.