¿Cuándo y por qué debo ayunar?

¿Cuándo y por qué debo ayunar?

¿Cuándo y por qué debo ayunar? Al hacernos esta pregunta pueden venir a nuestra mente conceptos e ideas que alguna vez escuchamos o leímos. Conceptos ciertos o equivocados, acerca de este hábito de muchos hermanos nuestros.

En este artículo nos centraremos en cuándo y por qué ayunaron personas que pueden servirnos de ejemplo y guía. Pero antes de ver estos ejemplos, nos será útil entender algunas cosas:

Ayunar no es simplemente dejar de comer y seguir con nuestro día como normalmente vivimos. No es una especie de “abstinencia que Dios verá, y al ver mi sacrificio, me prestará más atención”. No, eso no es un ayuno. El ayuno es más que dejar de comer un día.

El ayuno es un tiempo especial que separamos para buscar a Dios más específicamente, en comunión, en búsqueda de Él. Puede llegar a ser algo normal en medio de un tiempo de crisis, donde necesitamos desesperadamente fortaleza y guía del Señor, como lo fue para hermanos nuestros que veremos a continuación.

Es en esa situación límite, en angustia o quizás un tiempo de arrepentimiento, o una desesperación por que Dios nos hable claramente, que vemos la necesidad de acudir a Él en un tiempo totalmente separados. Separados para clamar y escuchar a Dios, separados de distracciones o quehaceres, y por esto, dejar aún de alimentarnos por ese espacio de tiempo.

Cada ejemplo bíblico de personas que ayunaron nos muestra que el ayuno debe tener un sentido claro, una razón, un porqué; ya que esta práctica siempre es hecha después de pensar, reflexionar y tener un motivo y clamor específico.

No es algo que se nos ordena hacer, sino una posibilidad única de separarnos para clamar a Dios de manera profunda por una situación puntual.

Vamos entonces a ver algunos ejemplos de hermanos nuestros que usaron esta herramienta con propósitos específicos:

Esdras, para buscar la ayuda de Dios

Esdras 8:21 “Entonces proclamé allí, junto al río Ahava, un ayuno para que nos humilláramos delante de nuestro Dios a fin de implorar de Él un viaje feliz para nosotros, para nuestros pequeños y para todas nuestras posesiones”.

Pablo y Bernabé, para buscar dirección del Señor

Hechos 14:23 “Después que les designaron ancianos en cada iglesia, habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído”.

Josafat, para buscar consejo de Jehová

2 Crónicas 20:3 “Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en todo Judá”.

Ester, para buscar el respaldo de Dios

Ester 4:16 “Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunad por mí; no comáis ni bebáis por tres días, ni de noche ni de día. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco”.

Joel, para purificarse y buscar una transformación

Joel 1:13-14 “Ceñíos de cilicio, y lamentaos, sacerdotes; gemid, ministros del altar.

Venid, pasad la noche ceñidos de cilicio, ministros de mi Dios, porque sin ofrenda de cereal y sin libación ha quedado la casa de vuestro Dios. Promulgad ayuno, convocad asamblea; congregad a los ancianos y a todos los habitantes de la tierra en la casa del Señor vuestro Dios, y clamad al Señor”.

David, quebrantado, para encontrar consuelo

2 Samuel 12:16 “David rogó a Dios por el niño; y ayunó, y fue y pasó la noche acostado en el suelo”.

Jesús, para prepararse para lo que Dios quería que hiciera

Lucas 4:1-2 “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre”.

Después de ver estos ejemplos, entendemos más de qué se trata y cuándo y por qué podemos dedicar este tiempo de clamor y ayuno especial. Es una posibilidad y herramienta disponible para cada una de nosotras, y muchas situaciones pueden llevarnos a este tiempo apartado.

Por ejemplo: cuando necesitamos fortalecernos, o ser capacitadas para una tarea, como nuestro precioso Salvador nos dio ejemplo. Podemos ayunar para buscar una confirmación específica, o como Pablo y Bernabé, al tener que tomar decisiones importantes. Cuando necesitamos que Dios obre o nos guíe, o pedir su ayuda en tiempos difíciles, como aprendemos de Esdras dependiendo de Dios en situaciones así, etc.

El ayuno es una herramienta, un tiempo especial en el que nos separamos para clamar a Dios por algo específico. Gracias a Dios por esta posibilidad única.

¿Debe ayunar el cristiano?