Descubriendo el amor de Dios

Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos, tu fidelidad, hasta el firmamento. Tu justicia es como los montes de Dios; tus juicios son como profundo abismo. Tú preservas, oh Señor, al hombre y al animal. ¡Cuán preciosa es, oh Dios, tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alas. Se sacian de la abundancia de tu casa, y les das a beber del río de tus delicias. Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz. Continúa tu misericordia para con los que te conocen, y tu justicia para con los rectos de corazón.  Sal. 36:5-10 

En algunas ocasiones tal vez te hayas preguntado si es verdad que Dios te ama y cómo es posible ese amor. En la Biblia, que es la Palabra de Dios, encontramos de principio a fin la respuesta a estas preguntas.  

 Dios demuestra su amor desde el comienzo de todo, hasta el final. 

La Biblia está llena de la verdad incondicional de que Dios nos ama. Allí Dios nos demuestra incontablemente su amor. ¿Sabes que Dios nos creó por amor? 

En el libro de Génesis, al principio de los capítulos notamos cómo Dios pensó en nosotros al darnos una imagen de acuerdo con la Suya y una semejanza conforme a Él. Aprendemos también sobre el dominio que nos dio para ejercerlo sobre toda la tierra y lo que hay en ella. A través de estos grandes detalles empezamos a conocer cuán grande amor hay para nosotros en Dios. 

En Deuteronomio del capítulo 6 al 10 leemos que Dios por amor escogió a un pueblo, al cual liberó, redimió e hizo un pacto eterno para todo aquel que amara y guardara sus mandamientos.  

En esos capítulos podemos aprender del hermoso plan de Dios para nosotros. Él nos escogió para que seamos sus hijos, rescatándonos del pecado que es la muerte. A través de Su Hijo Jesucristo nos perdonó y redimió dándonos vida abundante y eterna. 

Es importante que sepamos que el amor de Dios es inagotable, inmenso y fiel sobre los que le conocemos. 

El salmista David escribió de ese amor a través del Salmo 36:5-10 en él leemos acerca del cuidado que tiene Dios por su creación, siendo refugio para la humanidad, siendo fuente de vida, siendo fuente de luz que alumbra nuestra oscuridad y nos dice: 

“Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos, tu fidelidad, hasta el firmamento. Tu justicia es como los montes de Dios; tus juicios son como profundo abismo. Tú preservas, oh Señor, al hombre y al animal. ¡Cuán preciosa es, oh Dios, tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alas. Se sacian de la abundancia de tu casa, y les das a beber del río de tus delicias. Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz. Continúa tu misericordia para con los que te conocen, y tu justicia para con los rectos de corazón”. 

Dios nos ama con un amor fiel 

“Fiel es Dios, por medio de quién fuisteis llamados  a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro”. (1 Cor. 1:9)

La fidelidad es una cualidad maravillosa y extraordinaria que posee nuestro Dios, lo leemos a lo largo de la Biblia. Ella nos muestra a un Dios veraz que no abandona, que no se aparta, que no ignora. Un Dios que permanece aun cuando su creación no es fiel y le da la espalda. 

¡Cuántas historias leemos en la Biblia sobre pueblos y personas infieles con su Señor, y las mismas son tratadas con misericordia! Esas mismas misericordias las recibimos por gracia día a día por nuestro creador, sin merecerlas. 

La Biblia dice que Dios ve nuestra infidelidad y nos perdona, es clemente y es lento para airarse, esto es realmente amor. Descubrimos más de su fidelidad al conocer los pactos de Dios con su pueblo, en Deuteronomio 7:9 leemos: “Reconoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos…” 

Dichos pactos aún son vigentes en nosotros cuando Dios cumplió su más grande promesa de salvación a nuestras almas a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo.  

Podemos ver también el amor fiel de Dios por su creación en la manera en que Él se relaciona con nosotros porque Él nos escucha, nos consuela, nos amina, nos levanta, nos provee, sustenta y, sobre todo, cumple sus promesas.  

Nos libra de la tentación: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar…” 1 Cor. 10:13 

Nos guarda del mal: “Pero fiel es el Señor quien os fortalecerá y protegerá del maligno”. 2 Tes. 3:3  

¿Dónde encontramos un amor fiel como el Dios? Nadie puede amarnos como Él, nadie puede hacer lo que Él hace por nosotros. 

Dios nos ama con un amor bondadoso 

“…porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos”. (Mat 5:45)

La bondad es una de las más hermosas cualidades de nuestro Dios, la Biblia nos muestra su bondad de principio a fin. Dios posee un corazón bondadoso, así que en esencia y por naturaleza Dios es bueno en todo y con todos nosotros. Su amor bondadoso por su creación nos provee de cosas hermosas y maravillosas. El Salmo 145:9 nos dice: “El Señor es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas sus obras”.   

Dios nos muestra su gran amor a través de su bondad verdadera. Siendo nosotros inmerecedores de esa bondad por ser malos, hay un Dios que nos provee de cosas buenas todo el tiempo. Su misericordia nos guarda y protege y no nos da el castigo que merecemos por ser pecadores, infieles y llenos de maldad. Sin embargo, por su bondad Dios nos da su bondad enseñándonos a ser bondadosos, por eso las cosas buenas que podamos hacer no vienen de nosotros, sino de Dios. 

“Toda buena dádiva y todo don perfecto vienen de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación”. (Stg 1:17) 

Es importante que estemos seguros de ese amor, pues por su bondad somos por siempre bendecidos. Dios no cambia y no puede negarse a sí mismo, por lo que en Él podemos estar confiados de su plan que es bueno, perfecto y eterno. Siempre Dios nos será de bien, todos sus planes y propósitos son buenos para nosotros, siempre nos guiara a lo bueno.  

Por su bondad Dios se regocija de su creación, como un padre goza de sus hijos amados:  

  • Su bondad nos consuela como un padre que ama. 
  • Su bondad nos da seguridad y cuidado. 
  • Su bondad nos provee lo que necesitamos diariamente. 
  • Su bondad nos calma y nos anima. 

¡Dios nos ha amado tanto, que por su bondad nos proveyó salvación a través de Jesús! 

“Mirad cuál  amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”. (1 Jn. 3:1)

Dios nos ama con un amor que justifica

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.”  1 Jn. 4:10 

Dios mostró un gran amor por nosotros al enviar a Su Hijo a darse como sacrificio para justificarnos ante Él y ser perdonados. Leer sobre la justificación me hace conocer más y más del inmenso amor de nuestro Dios. Justificar es declarar que una persona es justa, es decir, Dios nos declara justos a aquellos que recibimos a Jesucristo como salvador, pues él pagó el precio por nuestros pecados.  

El amor de Dios por nosotros es manifestado a través de Jesucristo, por gracia ya no recibimos la condenación de la cual éramos merecedores. Su amor nos justifica, el sacrificio de Jesucristo cubre nuestro pecado y ese sacrificio mas nuestra fe en Él es lo que Dios ve cuando nos mira. 

Cómo no darnos cuenta de ese amor, una vez que conocemos sus grandes bendiciones la Biblia dice que tendremos paz:  

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…” (Rom. 5:1)

También tendremos gozo en pruebas y tribulaciones: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades, porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación”. (Rom. 5:3-4)

Tendremos esperanza: “…por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. Rom. 5:2 

Seremos salvos de la ira de Dios: “Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él”. Rom. 5: 9 ¡Demos hoy gracias a Dios por su amor incondicional!  

¡ÉL nos ama con un amor que nos da vida! 

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16 

Este versículo nos dice una de las más grandes verdades que podemos encontrar en la Palabra de Dios. A través de estas palabras podemos conocer realmente quién es Dios. Podemos conocer el gran amor que tuvo por la humanidad. Su mayor muestra de amor fue derramar la sangre de Su Hijo para perdonarnos de nuestros pecados y tener vida eterna.  

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Rom 5:8 

Las Escrituras dicen que nada nos puede separar de Su amor, no importa por lo que estemos viviendo, nadie nos podrá separar de su amor.

Al estar este maravilloso sacrificio vigente, Dios nos da la oportunidad de acercarnos a Él, aceptando en nuestros corazones ese gran regalo el cual nos dio por Su gracia, por amor. 

Dios en toda la Biblia y específicamente en este versículo, deja clara su intención y su deseo de relacionarse con nosotros de forma amorosa, permitiendo que Él guíe nuestras vidas, cuidándonos y aceptando Su perfecta voluntad en nosotros. 

Viendo todo esto y conociéndolo a través de las Escrituras, entonces demos gracias a Él por habernos creado y planificado un propósito especial para nosotros al darnos parte en Su eternidad. 

Recordemos, Dios es perfectamente bueno, lo que somos y lo que hacemos es porque Él lo permite dándonos la vida que tenemos, Él fue quien nos creó. Por lo tanto, Dios espera relacionarse con nosotras en amor, Dios espera obediencia, Dios espera que seamos sus hijas teniendo fe en su gran muestra de amor por nosotras, Jesucristo. 

¡Gracias por tu amor Dios!