Soldados de Jesucristo

Después de las tinieblas, luz

Este artículo pertenece al libro De vuelta a Cristo: Celebrando los 500 años de la Reforma escrito por pastores hispano hablantes y publicado por Soldados de Jesucristo. Estaremos regalando los archivos digitales de este libro el 31 de octubre de 2018, en celebración del aniversario de la Reforma protestante.

«La Reforma es la recuperación más importante del evangelio desde los días del Nuevo Testamento» (Erwin Lutzer).[1]

A partir del siglo IV la iglesia tuvo un decaimiento espiritual notorio. Pasó de ser una iglesia perseguida a una iglesia reconocida, oficializada y venerada por el imperio. La unión con el estado llevó a la iglesia a un creciente anhelo de poder, no sólo religioso, sino también político. Este anhelo encontró recompensa en la Edad Media en donde el poder papal vivió su apogeo en el mundo. La iglesia cayó en corrupciones y vicios que le generó crisis tanto internas como externas. Durante mil años progresó la paganización y degradación del cristianismo hasta desbordar. Las costumbres del clero estaban corrompidas; los oficios eclesiásticos más elevados se obtenían por medios ilícitos, y al pueblo se le tenía sumergido en la ignorancia[2]. Muchos notaron esta realidad y con sentido de urgencia acudieron a distintas propuestas de solución con la intención de generar un cambio, es decir, de reformar la iglesia.

Pre-Reforma

Los aires de reforma comenzaron cerca del año 1170, en el sur de Francia con los albigenses quienes se oponían a las enseñanzas de Roma, a la autoridad de la iglesia y a la santa tradición. Contemporáneos a ellos aparecieron los valdenses quienes fueron perseguidos y terminaron difundiendo sus enseñanzas contra Roma en Italia. En Inglaterra se levantaron hombres como Juan Wyclif, vehemente predicador y el primero en traducir el Nuevo Testamento al inglés en el 1380. En la actual República Checa (antiguamente llamada Bohemia) Juan Huss, seguidor de las enseñanzas de Wyclif enseñó acerca de la liberación de la autoridad papal. En Italia, Jerónimo Savonarola, monje de la orden de los dominicos en Florencia «predicaba como uno de los profetas antiguos, contra los males sociales, eclesiásticos y políticos de su tiempo; llenaba la gran catedral hasta rebosar con multitudes ansiosas, no tan sólo de escuchar sino de obedecer sus enseñanzas».[3] Fue martirizado en el 1498.

La mayoría de estos hombres y los movimientos que levantaron, fueron perseguidos y destruidos por el poder papal de turno. Pero esto, lejos de apagar el espíritu de la Reforma, lo terminó por catapultar y consolidar. Se puede decir que a lo anterior se suman los siguientes factores que influenciaron en pro de una reforma de la iglesia:

El renacimiento: el espíritu renacentista en Europa incentivó a mirar las Escrituras como un nuevo campo de estudio. El despertar de la literatura, las artes y ciencias impulsó a muchos a estudiar los idiomas originales y cuestionar la dogmática romana en asuntos de fe y espiritualidad.

La imprenta: Gutenberg fue su creador en la década de los cincuenta durante el siglo XV, y sería un aliado de la Reforma al poner a disposición decenas de copias de las Escrituras desde 1456 en adelante. Hasta ese entonces las copias eran hechas por monjes o frailes de monasterios a mano, y Gutenberg, sin saberlo, revolucionó la forma de copiar libros. La Biblia comenzó a estar en mayor circulación, incluso siendo traducida a los idiomas de los pueblos y, sobre todo, poniendo en evidencia el alejamiento que la iglesia tenía de ella.

El patriotismo: cada región empezó a hablar de identidad política y religiosa, lo que generó «el divorcio» entre las naciones y las «autoridades eclesiásticas» extranjeras (particularmente las de Roma).

El descontento con la administración eclesiástica: al llegar el siglo XV el descontento en Europa con la administración de la iglesia era evidente. La iglesia junto a sus autoridades ya no eran vistas con la admiración de antes, sino con un temor y desprecio producto del engaño con el que seducían a las masas. Se debe notar que desde el siglo XII en adelante los cuestionamientos de mayor impacto no surgieron de figuras externas a la iglesia, sino de figuras internas. Esto, junto con los factores ya antes mencionados, prepararon el camino para la Reforma protestante que tendría impacto en gran parte de Europa.

La Reforma

La historia ubica su inicio formal el 31 de octubre de 1517 en Alemania. Juan Tetzel, un fraile dominico enviado por el papa León X[4] recorría Alemania vendiendo indulgencias y ofreciendo perdón de pecados a cambio de dinero diciendo: «Tan pronto como su moneda suene en el cofre, el alma de sus amigos ascenderá del purgatorio al cielo». Para aquel entonces, Martín Lutero, un monje agustino, y profesor de la Universidad de Wittenberg no quedó indiferente y empezó a enseñar en contra de Tetzel, la venta de indulgencias y el poder papal. Lutero contrastó las enseñanzas de Roma con las enseñanzas de las Escrituras, y concluyó que el justo por la fe vivirá. Las enseñanzas de Lutero convergieron a un pergamino formal que terminó siendo clavado por Lutero en las puertas de la Catedral de Wittenberg el 31 de octubre de 1517. Este pergamino contenía 95 tesis en contra de la venta de indulgencias, atacando la autoridad papal y sacerdotal de la iglesia.

Las enseñanzas de Lutero rápidamente encontraron respuesta desde las autoridades de la iglesia, solicitando que se retractase, pero Lutero mantuvo su posición. Sus postulados comenzaron a expandirse por medio de folletos en toda Alemania, y terminaron siendo formalmente condenados por la iglesia. Lutero fue excomulgado por una bula del papa León X en junio de 1520, lo que hizo que Lutero, frente a una gran asamblea pública, quemase la bula y las copias de las leyes establecidas por las autoridades romanas, manifestando así, su renuncia formal a la iglesia. Un año más tarde fue citado a la Dieta de Worms presidida por el emperador Carlos V. En ella se le insistió a Lutero que se retractase de sus enseñanzas, a lo que Lutero declaró:

Si no se me convence mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón porque no le creo ni al papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos, por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la Palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Dios me ayude, amén!

Lutero, contra el deseo general de la Dieta, dejó Worms y en el camino de regreso fue llevado en secreto al castillo de Wartburgo en Turingia donde estaría escondido cerca de un año traduciendo el Nuevo Testamento al alemán, lo que tuvo un impacto tremendo a nivel religioso, social y cultural. Lutero estaba empeñado en poner las Escrituras a disposición de la gente, convencido en que la Palabra de Dios podía transformar el alma del peor de los pecadores con el glorioso evangelio de Jesucristo.

Para cuando Lutero vuelve a la escena pública, los estados alemanes estaban divididos en romanos y reformados, sector sur y norte respectivamente. En 1529 se llevó a cabo una Dieta en Espira que buscaba reconciliar a ambos sectores, pero fue estéril, incluso provocó que las enseñanzas de Lutero se prohibiesen en todos los estados en donde aún no dominaban, y además se demandó que en los sectores en donde el luteranismo dominase, se dejase a los católicos ejercer sus creencias en paz. Los príncipes luteranos hicieron una protesta formal en contra de la Dieta, no se dejaron doblegar y declararon que «es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres», lo que les dejó el nombre de protestantes hasta hoy.

Si bien debemos reconocer que la Reforma en Alemania marca un hito, no fue la responsable de las iniciativas reformadoras de todas las otras naciones que se sumaron al movimiento reformado. Más bien, como vimos, los aires reformadores venían de antes, y de otras naciones como Francia e Italia, y junto a ellas Suiza, Inglaterra y Escocia. Pero no se debe ignorar que las enseñanzas luteranas provenientes de Alemania, tendrían influencia en el resto de las naciones protestantes del continente europeo. El movimiento reformado liderado por Lutero prosperó en un ambiente eclesiástico corrupto y necesitado de cambios. Como dijo Juan Eck opositor de Lutero: «La herejía luterana nació por los abusos de la curia romana y prosperó a causa de la corrompida vida del clero».[5]

Lo que Eck no consideró es que Lutero y los demás reformadores estaban siendo poderosamente usados por Dios para cambiar la historia. En menos de cien años, durante el siglo XVI, Europa pasó de ser únicamente católica a ser en buena parte protestante. Los países protestantes compartían los mismos principios a pesar de las distinciones propias de cada iglesia en las distintas regiones. La intención de volver a las Escrituras encontró acogida en gran parte de Europa revolucionando a la iglesia y trayendo de regreso el verdadero evangelio de Jesucristo, transformando así a las naciones, y al mundo.

Contra-Reforma o Reforma Católica Romana[6]

Con el fin de acabar con la Reforma, y traer de regreso a Europa a la fe católica romana, se inició el movimiento histórico conocido como Contra-Reforma o la Reforma Católica Romana. Después de algunos intentos fallidos de reunir a las autoridades de la Iglesia Católica, el 13 de diciembre de 1545 se dio comienzo al Concilio de Trento, convocado por el papa Pablo III, que se prolongaría hasta el 4 de diciembre de 1563. En 25 sesiones durante este período, y el ejercicio de cuatro papas, se definieron varias reformas en miras de terminar con las deficiencias y abusos dentro de la Iglesia Católica que detonaron la Reforma protestante. Algunos tenían la esperanza de que reformados y católicos se reconciliasen, pero esto no fue posible.

Al final de todo este periodo, se puede decir que la iglesia católica terminó de definir mucho de su doctrina, y moralmente mejoró, llevándose a cabo en ella una reforma interna, pero sin lograr reconciliación alguna con los sectores reformados. Es más, la Iglesia Católica levantó persecuciones como elemento de represión al movimiento reformado. En España se estableció la Inquisición, por lo que ésta y sus países subordinados asesinaron a miles de protestantes. A esto se sumó el servicio de los Jesuitas y las campañas misioneras. Las razas nativas de América del sur, México y gran parte de Canadá, fueron evangelizadas con la fe católica. Las misiones católico romanas comenzaron mucho antes que las misiones protestantes, lo que explica en parte, nuestra realidad americana.

A cien años de iniciada la Reforma, en 1618, y como resultado de intereses y propósitos opuestos de los estados reformados y católicos que no lograron llegar a acuerdo, comenzó una guerra que afectó a casi todas las naciones europeas. En la historia se le conoce como la Guerra de los Treinta Años. Rivalidades políticas y religiosas se vieron involucradas y estados de la misma fe a veces estaban en bandos contrarios. Al final, en 1648, la gran guerra terminó con la paz de Westfalia, que fijó los límites de los estados católicos romanos y protestantes.

Podemos decir que la Reforma fue aquel movimiento histórico usado por Dios para llevar de regreso a las Escrituras a una iglesia que se había alejado de ellas, de Cristo y del verdadero evangelio. Este movimiento, si bien tenía el propósito de reformar a la iglesia existente, terminó por generar un sector reformado protestante dominado por el principio de volver a las Escrituras, principio que levantó como estandarte las cinco solas —que se verán a continuación— y proclamó al mundo que la salvación siempre ha sido por gracia mediante la fe en Cristo.

Gracias a Dios por la Reforma protestante y por su legado. Que el Señor en su gracia permita que Latinoamérica tenga una Reforma que le lleve de vuelta a las Escrituras, de vuelta a Cristo. ¡Amén!

[1] Erwin Lutzer, Rescuing the Gospel: The Story and Significance of the Reformation [Rescatando el evangelio: la historia e importancia de la Reforma], (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2016), xiii.

[2] J. Fletcher y A. Ropero, Historia general del cristianismo (Barcelona, España: Editorial Clie), 179.

[3] Hurlbut, Flower, Narro, La Historia de la iglesia cristiana (Miami, FL: Editorial Vida), 126.

[4] León X con el propósito de terminar la Basílica de San Pedro impulsó la venta de indulgencias garantizando el perdón de pecados y la vida venidera. La compra podía hacerse en favor del comprador u otra persona. Esta práctica ya tenía precedentes en la historia desde el siglo XIII.

[5] César Vidal, El legado de la Reforma (Tyler, TX: Editorial JUCUM), 54.

[6] Este movimiento dentro de la Iglesia Católica Romana es conocido, entre los protestantes, como la «contra-reforma». Pero es necesario indicar que entre historiadores este movimiento es también conocido como la «Reforma Católica Romana».

César Pedraza

César tiene el privilegio de servir al Señor Jesucristo como Pastor en el sur de Chile, colabora en el Instituto de Capacitación Teológica de Temuco, y está felizmente casado con Katherine Rivas con quien tiene dos hijos: Miguel y Gabriel.

César Pedraza

César tiene el privilegio de servir al Señor Jesucristo como Pastor en el sur de Chile, colabora en el Instituto de Capacitación Teológica de Temuco, y está felizmente casado con Katherine Rivas con quien tiene dos hijos: Miguel y Gabriel.