“Dios no se convirtió en ateo”, una respuesta a Adrián Roberto Romero

Este comentario ha causado controversia. Adrián Romero, hijo del cantante Jesús Adrián Romero, lo expresó en una plática el pasado domingo 5 de abril desde el púlpito de Vástago Epicentro, iglesia que pastorea su padre.

Me gustaría aclarar que la razón por la cual estoy respondiendo a esta plática públicamente es porque sus comentarios han sido y son públicos. Están en la página web de su comunidad para el uso de una audiencia amplia. Por esta razón, mi respuesta es pública.

En algo estoy de acuerdo con Romero en que, el Evangelio se ha presentado simplemente como un instrumento para satisfacer nuestras necesidades. Vivimos en un tiempo donde el mensaje central de la iglesia es: “Jesús va a solucionar todos tus problemas”. En esencia, esta premisa es la que impulsa la charla de Romero, él quiere romper la noción de que el evangelio es un instrumento para nuestro beneficio personal. Para ello, utiliza algunas nociones bíblicas para atacar el problema. La principal es: que lo que hacemos en esta tierra cuenta, es de valor y por consiguiente, debemos de servir a otros. Si bien es verdad que lo que hacemos en la tierra tiene valor, el argumento general de Romero no es uno bíblico, sino humanista. Lo interesante del caso, es que no debería sorprendernos el uso de esa frase controversial en el contexto de todo lo que Romero estaba compartiendo. El problema principal no es la frase, el problema es la plática en su totalidad (Romero utiliza el término “plática” en lugar de predica o sermón). La misma esta fundada en argumentos centrados en el hombre y no en argumentos centrados en la Biblia o la gloria de Dios.

Problema de definiciones

Esto en esencia es el mensaje del Evangelio de la Liberación. El problema que Romero tiene es que ve un evangelio distorsionado pero no define correctamente lo que es el evangelio verdadero. Primeramente Romero muestra una definición no bíblica de lo que es el pecado, presenta al pecado solamente como aquello que nos impide experimentar la plenitud de la vida. Además, presenta esta definición humanista de pulsión donde deseamos cosas porque nos son prohibidas. Pablo, el apóstol, presenta que la ley nos da conocimiento de nuestro pecado y que este conocimiento nos da entendimiento de lo que es pecado (Romanos 7). la Biblia define pecado como algo mas profundo que simplemente deseos: pecado es rebelión contra Dios y sus mandamientos. En el Edén, el momento trascendental no fue cuando Dios dio un mandamiento, fue cuando el hombre quiso ser como Dios y se rebeló contra Él. Pecado es no someternos a los estatutos de un Dios soberano que nos creó y determina lo que es bueno y lo que es malo. Estoy convencido que toda la cantidad de pensamientos humanistas y no ortodoxos que Romero compartió nacen de este entendimiento deficiente de lo que es el pecado.

Un mensaje moralista vs. el evangelio bíblico

A su vez, afirma que el verdadero mensaje del evangelio es que tú no eres el más importante, sino el bienestar y seguridad de la persona que ama. Usa muy deficientemente la palabra evangelio, se refiere a él como actos y acciones que debemos de hacer. Hablemos claro, el evangelio no son nuestras obras de bien que hacemos para otros, el evangelio son las buenas noticias de que Dios se hizo hombre, vivió una vida perfecta obedeciendo la ley de Dios que nosotros hemos quebrantado, murió en nuestro lugar tomando nuestro pecado como un sacrificio sustituto y resucitó al tercer día venciendo la muerte y el pecado. Ese es el evangelio, la obra completa de Cristo para redimirnos de nuestro pecado. Cuando el evangelio nos salva y nos transforma entonces no vivimos centrados en nosotros, podemos amar y darle importancia a esta vida al vivirla para la gloria de Dios. El mensaje de Romero es uno moralista donde el oyente termina diciendo: “debo de hacer el bien”. El mensaje del evangelio nos dice que es imposible hacer el bien por mi fuerza, necesito un salvador y ese salvador es Cristo. Entonces y solo entonces, podemos hacer el bien.

El grito de la cruz

Esta definición deficiente del evangelio es lo que guía su comentario acerca de que Jesús fue por un momento ateo en la cruz. La razón bíblica, de por qué Jesús gritó en la cruz es porque sentía el abandono de Dios, en ese momento Jesús experimentó la falta de comunión bondadosa con el Padre que Él había experimentado por toda la eternidad. Esto no sucedió para darnos un ejemplo de no ser egoístas, la razón fue que Él cargó el pecado de todos los que iban a ser salvos y en ese tiempo Jesús experimentó toda la ira de Dios al ser Él mismo un sacrificio propiciatorio.

A quien Dios exhibió públicamente como propiciación a por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. (Romanos 3:25-26)

No conozco el trasfondo teológico o entrenamiento de Romero, pero esta afirmación, del ateísmo momentáneo de Jesús, muestra un completo desconocimiento de lo que sucedía en ese momento. Jesús no está dudando, Él estaba afirmado y confiando en el Padre. Se cita del Salmo 22:1, leemos:

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

Ese es un salmo de lamentación donde el salmista clama a su Dios, mostrando que no pierde confianza en Él, afirmando y confiando en el rescate que Dios proveerá. Este grito en medio del total abandono que experimentó, es un grito de confianza sabiendo que Él será rescatado por Dios. Afirma, también, que la diferencia del cristianismo con respecto a otras religiones es que el amor viene con dolor, queriendo así comunicar, que la base del cristianismo no es simplemente una redención de problemas sino un rescate para servir a otros.

Buscando las cosas de arriba

Es verdad que los creyentes no vivimos vidas centradas en nosotros mismos y que servimos en entrega a otros. Pero la diferencia del cristianismo a otras religiones es que en todas las religiones nosotros debemos de autoexpiar nuestra faltas, sea por sacrificios, penitencia u buenas obras. El mensaje del cristianismo es que el ofendido, Dios, tomó nuestro lugar para expiar la culpa de nuestros pecados, que no podemos salvarnos nosotros mismos, por consiguiente, debemos confiar en Aquel que puede salvar.

Entiendo el impulso de Romero de querer animar a personas a pensar en esta vida. Creyentes pueden tener una escatología sobre desarrollada y olvidar responsabilidades que tienen en este mundo, es el caso de la iglesia de los Tesalonicenses y la corrección de Pablo para ellos. Pero que haya ciertas abuso en esta cuestión no se corrige minimizando la importancia del cielo o la visión celestial que la Biblia nos invita a tener. Pudiera ser que Romero no ha aprendido una lección de la historia de la iglesia, en los tiempos de abundancia tendemos a no anhelar el cielo, en los tiempos de sufrimiento y persecución el cielo se convierte preciado. Solo hay que leer Apocalipsis para darnos cuentas que la esperanza de una redención futura nos da fuerzas en el presente para glorificar a Dios. Así que es triste ver en un púlpito minimizar de tal forma la esperanza de todo creyente.

Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Romanos 5:1-2)

La esperanza de gloria es lo que nos permite estar firmes y nos permite gloriarnos en los sufrimientos para darle sentido a lo que hacemos o pasamos en esta vida. Es difícil decirle a un paciente terminal de cáncer que se concentre en esta vida, su esperanza está en el cielo y eso le ayuda a glorificar a Dios en los días que le quedan en la tierra. Pero la realidad es que todos tenemos una sentencia, y la esperanza de gloria es lo que nos permiten ser purificados hoy.

Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es.Y todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, así como El es puro. (1 Juan 3:2-3)

En lugar de deprimirles las canciones de la gloria por venir debería llevarlo a apreciar la redención que hemos recibido por Cristo para animaros a vivir para su gloria.

El problema mayor de este plática no es que mencionó que Jesús fue un ateo temporal. Es toda la plática en sí, que es centrada en el hombre y le dice al hombre que la solución está en él si logra vencer la pulsión. La mentira de esta plática es poner nuestro problema como algo externo, el problema es la prohibición y nuestra lucha contra esto. La Biblia, por el contrario, presenta nuestro problema como interno, nuestro enemigo es el pecado.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne. Romanos 8:2-3

Esto es lo que Jesús hizo para vencer el pecado, para que nosotros entonces pudiéramos batallar contra nuestro enemigo.

Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. Porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (Romanos 8:10,13)

Despertemos del letargo

Lo más preocupante de esto es que hay miles de personas que se exponen a este tipo de falsedad y no saben distinguir que no es bíblico lo que se les está presentando. Porque se menciona en la plática, las palabras “evangelio”, “Jesús” y “pecado”, no quiere decir que lo que se comparte son pensamientos bíblicos. Esto es una plática humanista con matices de teología de liberación que son falsos evangelios.

Iglesia, despertemos de nuestro letargo para descubrir la gloria del evangelio. Solo podemos hacer esto volviendo a las verdades que la Biblia presenta y solo hacemos esto conociendo la Biblia y no dejándonos llevar por vientos de filosofías humanas.

 

 

José Mercado (Joselo) es oriundo de Puerto Rico. Renuncia a su carrera de consultoría en el año 2006 para ingresar al colegio de pastores de Sovereign Grace Ministries. Es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland. Está casado con Kathy Mercado y es padre de Joey y Janelle. Podrás verlo exponer en la mini-conferencia “Centrados en el Evangelio”.