Soldados de Jesucristo

Doctrina Correcta, Pero Corazón Incorrecto

En días pasados compartía con un buen amigo sobre que debíamos tener mucho cuidado de sólo tener la ortodoxia (doctrina) correcta y fallar en la ortopraxis (práctica) o sea en tener el corazón correcto.

Algunos de nosotros somos como aquellos cristianos de la iglesia de Éfeso que fue fundada por el apóstol Pablo durante su segundo viaje misionero. El impacto del evangelio en Éfeso fue poderoso, la ciudad comenzó a dejar las prácticas inmorales y paganas, hasta al punto de que los magos quemaron sus rollos y dejaron sus costumbres (Hechos 19). La iglesia de esa ciudad se convirtió en una punta de lanza para la evangelización en toda Asia Menor (actual Turquía), por lo que se le considera la Iglesia Madre de las demás iglesias de la región.

Sin embargo, en el libro de Apocalipsis vemos que la primera carta de nuestro Señor Jesucristo a las siete iglesias de esa región va dirigida a ellos. Jesucristo mismo se presenta a la iglesia de Éfeso diciéndole en palabras sencillas: “No olvides que yo soy el dueño de la Iglesia y conozco tus obras” y les da una alabanza o un reconocimiento diciéndoles: “Yo conozco…, sé lo que haces, lo que pasas, lo que te cansa…”.

Jesucristo les reconoce lo siguiente:

  • Sus obras, fatiga y perseverancia.
  • Que no soportan los malos
  • Que probaron a los que se llaman apóstoles
  • Que aborrecieron las prácticas de los nicolaítas (herejes)
  • Que eran perseverantes y no habían desmayado ante la persecución.

En otras palabras, la Iglesia de Éfeso, según el mismo Cristo, era una iglesia doctrinalmente sana, que se cuidaban de los falsos maestros y que por más de 40 años había permanecido fiel a la Palabra y al Señor.

Su Primer Amor

Todo parecía bien “pero”. Esto es un contraste. Ahora viene la corrección, el reproche de parte de nuestro Señor: “Tengo contra ti, estoy en contra de que hayas dejado tu primer amor”. Jesús les reconoce sus fortalezas, pero les señala su error.

¿Cuál error? Cambiaron, dejaron, abandonaron su primer amor. El amor a Cristo y el amor a los santos (hermanos en la fe). Lamentablemente en la iglesia de Éfeso, la obra de Dios llegó a ser más importante que el Dios de la obra y la iglesia de Cristo que el Cristo de la iglesia. La iglesia de Éfeso olvidó las palabras, las ordenanzas, el mandato, el imperativo de Jesús en Mateo 22:37-40.

Es importante recordar que esa iglesia fue alabada por el Apóstol Pablo en Efesios 1:15-16 por su amor a los santos y en Efesios 6:23-24 por su amor por Dios.

D.A. Carson lo dice de la siguiente manera:

“La Iglesia de Éfeso todavía proclamaba la verdad, pero ya no amaba apasionadamente a quien es la Verdad. Ellos siguen realizando buenas acciones, pero ya no por amor, fraternidad y compasión. Conservan la verdad y dan testimonio con valentía, pero se olvidaron de que el amor es el gran testigo de la verdad. No se trata tanto de que sus virtudes genuinas habían exprimido el amor, sino que ninguna cantidad de buenas obras, sabiduría y discernimiento sobre asuntos de disciplina eclesiástica, paciencia en las dificultades, odio al pecado, doctrina o disciplina, nunca podrán compensar la falta de amor”.

Esto me lleva a hacerme una radiografía espiritual diaria. Quiero saber por qué sirvo al Señor, por qué hago lo hago. Quiero preguntarme: “¿Amo a Dios sobre todas las cosas?”.

El Señor conoce nuestro corazón, igual que conocía a la iglesia de Éfeso. Por eso en esta ocasión quiero que todos nos hagamos la misma pregunta: ¿Amamos a Dios por encima de todas las cosas? ¿Es Mateo 22:37-40 una verdad en nuestra vida? ¿Estamos obedeciendo ese imperativo?

Los Efesios estaban haciendo un buen trabajo, pero su corazón se había alejado de Dios. Por lo tanto, no se trata en primera instancia de lo que hacemos. Es más importante considerar el corazón con que llevamos a cabo nuestro trabajo y el motivo por qué hacemos lo que hacemos. El frío o enfriamiento en mi amor hacia Dios es porque mi corazón está enamorado de algo más. Le somos infieles a Dios porque le estamos siendo fieles a otra cosa. Por eso es que todo cristiano debe pasar revista a su relación con Dios. Al igual que la iglesia de Éfeso nos debemos preguntar: ¿Por qué hemos perdido el primer amor? ¿Estamos más ocupados en lo que hacemos que en lo que somos?

No queremos terminar como los creyentes en Éfeso.

Como cristiano, como esposo, como padre y como pastor no quiero ser conocido solamente por tener la doctrina correcta. Estoy consciente de lo importante que es el servir y perseverar, el no soportar a los malos, el señalar a los falsos profetas, el aborrecer las prácticas de los herejes y el no desmayar ante la persecución. Sin embargo, no debemos ser reconocidos por eso nada más. Debemos desear que Cristo, quien conoce nuestros corazones, intenciones y motivos, pueda ver en nosotros que le amamos a Él sobre todas las cosas y que eso se refleja en una conducta amorosa y piadosa con nuestros hermanos, incluso con aquellos que no piensan como nosotros. Es lamentable que hoy en día muchos solamente tienen la verdad y no el amor.

¡Quiera Dios que cada creyente tenga no solamente la ortodoxia (doctrina) correcta sino el corazón correcto! ¡No queremos ser cristianos fríos ni indiferentes sino cristianos que muestren el amor de Cristo a todos los que nos rodean!

Félix Cabrera

Félix Cabrera sirve como el Pastor de la Iglesia Bautista Central en Oklahoma City, OK, como Director de RED 1:8 Red de Plantación de Iglesias y forma parte del Consejo Pastoral de Soldados de Jesucristo. Él y su esposa Denisse tienen dos hijas, Andrea y Adriana.