¡Hagamos discípulos! Mirando a Cristo en el proceso

“Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado;” Mateo 28:19-20a

En los últimos años he visto surgir movimientos, grupos, redes y planes misioneros con el deseo y la finalidad de llevar a cabo la Gran Comisión dada por Jesucristo a Su Iglesia. Los mismos han sido un llamado al pueblo evangélico en todo el mundo (incluyendo Latinoamérica) a involucrarnos más en las misiones y en la evangelización de todas las naciones. Sin embargo, el foco primordial de la Gran Comisión es nada más y nada menos que el hacer discípulos, un tema poco discutido y poco practicado en nuestras iglesias.

Ya sabemos que es un mandato y el deseo expreso de nuestro Señor, por lo que la pregunta no es si debemos o no hacer discípulos. La pregunta que a muchos los detiene de llevar a cabo este mandato es: ¿Cómo hacemos discípulos? ¿Cómo puedo tomar un hermano(a) en la fe y ser parte de su crecimiento espiritual? ¿Cómo puedo llevarlo(a) a Cristo?

Las Palabras y el ejemplo de nuestro Señor.

Creo que el Señor Jesucristo nos dejó parte de la respuesta en la misma Gran Comisión: “enseñándoles todo lo que Él había mandado”. Nuestro Salvador ha dejado Sus enseñanzas plasmadas en las páginas de las Escrituras, y más específicamente en las páginas de los Evangelios. Si queremos hacer discípulos conforme a Cristo debemos ir a Él constantemente para que nos enseñe cómo hacerlo.

Por esta razón vemos al Señor referirse a aquellos que escuchan Su Palabra y la ponen por obra, como a un hombre que edifica una casa sobre roca, y la misma aguanta tormenta y tempestad. Mientras que aquellos que no la hacen caso a Su Palabra, son como el hombre que edifican sobre la arena… una casa sin fundamento firme y duradero (Lucas 6:47-49).

Los discípulos de Cristo escuchan y llevan a cabo Sus palabras. Por lo tanto, para nosotros hacer discípulos debemos enseñar, leer, compartir, orar y aplicar las palabras de Jesús a nuestros hermanos y hermanas que junto a nosotros corren la carrera de la fe.

¿Qué cosas enseñó Jesucristo de palabra y de ejemplo? Podemos mencionar algunas:

  • Enseñó un ejemplo de humildad y servicio (Juan 13:1-20)
  • Enseñó que debemos amarnos los unos a los otros como Él nos amó (Juan 13:31-35)
  • Enseñó cómo orar e ir delante de nuestro Padre Celestial (Mateo 6:9-13)
  • Enseñó que Él era y continúa siendo el pan de vida (Juan 6:35), la luz del mundo (Juan 8:12), la puerta de salvación (Juan 10:9), el buen pastor (Juan 10:11), la resurrección y la vida (Juan 11:25-26).

Detente por un momento y piensa cómo estas verdades pueden impactar —y han impactado— tu vida y la de aquellos a tu alrededor. Imagina a un nuevo creyente que ha sufrido mucho en el mundo, o esa hermana que lucha con el orgullo, o aquel hermano que tiene guerra constante con la pornografía. ¿Cómo estas verdades impactarían el corazón de ellos? ¿Cuánto más si son verdades acompañadas de aplicaciones reales de tu propia vida?

Podemos ir aún más lejos y estudiar el ministerio de nuestro Salvador para ver cómo Él mismo hizo discípulos.

  • Por tres años se relacionó de manera cercana con ellos.
  • Les dejó un ejemplo a seguir (Juan 13:15).
  • Los observaba y guiaba, y constantemente les daba palabras de enseñanza, aliento, exhortación y edificación.

Un llamado a que imitemos a Cristo.

Sus palabras, ministerio, vida, sacrificio en la cruz y resurrección fueron de tanto impacto a sus discípulos que los mismos imitaron su ejemplo. Esto es lo que vemos a lo largo del libro de los Hechos, discípulos de Jesucristo haciendo discípulos. El mismo Pablo hablándole a los hermanos en Corinto les dice: “Por tanto, os exhorto: sed imitadores míos” (1 Corintios 4:16). Más delante de manera más explícita les dice: “Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo” (1 Corintios 11:1).

Para Pablo, los creyentes podían y debían seguir su ejemplo de vida, de piedad y aún de sufrimientos porque él seguía el ejemplo de Cristo (Filipenses 3:17; 4:9; 1 Tesalonicenses 1:6; 2 Tesalonicenses 3:9). Pablo hizo discípulos como Timoteo y Tito enseñándoles a Cristo y dejándoles un ejemplo a seguir. ¡Imitemos a Pablo, imitemos a nuestro Salvador Jesucristo y hagamos discípulos por amor a Su Nombre!

¿Por qué es tan importante enseñar lo que Cristo le enseñó a sus discípulos (incluyendo a Pablo y demás autores del NT)?

Porque solo así podremos multiplicarnos para llevar el evangelio a todos los rincones de la tierra, y ser los instrumentos en las manos de Dios para llevar y moldear a otros a la imagen de Jesucristo.

Repasemos las enseñanzas de Cristo, repasemos Su ministerio, Sus palabras y Su vida misma. Te animo a tomar las siguientes semanas para leer los Evangelios y así repasar nuevamente la vida y el ministerio de Aquel que nos amó y nos salvó.