Soldados de Jesucristo

Infinitas Canciones

Uno de los comentarios que a veces escuchamos acerca de la vida eterna es, que si vamos a estar por toda la eternidad adorando a Dios, nos vamos a aburrir, porque vamos a estar haciendo lo mismo. Mientras yo crecía en la iglesia me hacia esta pregunta también, porque de alguna manera u otra yo había experimentado el sentirme aburrido de cosas que se habían vuelto cotidianas. En esta vida, por más que uno desee algo, luego de tenerlo por un tiempo pierde su llamativo. Ejemplos de esto pueden ser juegos que uno deseó cuando joven, el trabajo que siempre quisimos tener, el auto de nuestros sueños, las vacaciones tan deseadas o el último modelo de teléfono, etc. Al pasar del tiempo ya no nos provocan tanta pasión, porque nos acostumbramos y empezamos a buscar otra cosa que nos guste; esa cosa que pensamos que si tan solo la tuviéramos estaríamos tranquilos sin querer desear nada más. Comenzamos la travesía para alcanzarla y el ciclo se renueva.

Y aunque sabemos que mucho de esto es consecuencia de nuestro pecado, la pregunta es, ¿será igual en el cielo? ¿Nos aburriremos de adorar a Dios luego de 10,000 años? Por nuestra fe sabemos que la respuesta a estas preguntas es NO. Pero aquí hay varias razones que he pensado al respecto.

La Biblia nos enseña que Dios es infinito, o sea, que no tiene fin; no tiene fin en ninguno de sus atributos, es infinitamente sabio, infinitamente amoroso, infinitamente justo, infinitamente hermoso, etc. (al infinito) Isaías 6:1-3 nos muestra una imagen de la adoración celestial. Vemos estos seres angelicales en una adoración eterna sin cesar. Estos ángeles no están adorando a Dios de manera mecánica, ellos son seres, con emociones, con voluntad; cómo nosotros, pero sin pecado. La Biblia nos enseña que ellos están constantemente delante del trono de Dios adorándole y cantándole, diciendo: “Santo, Santo, Santo” sin cesar. Porque Dios no los deja de vislumbrar con su gloria, con su belleza, con su majestad. Aún al final de la Biblia podemos ver a los ángeles haciendo lo mismo (Apocalipsis 4:8-11), sin aburrirse; al contrario, perplejos por la infinidad de quien es Dios. Si quieres ver más en detalle versos de la Biblia que ilustran la infinidad de Dios en su carácter, te recomiendo ver este libro disponible gratuito en línea.

Una de las cosas que más me sorprende es la supuesta infinita variedad de música que existe en el mundo hoy. Al explorar Amazon Music, Youtube, Pandora o Apple Music, rápidamente puedes concluir que la variedad de géneros musicales, de canciones y melodías en cada canción, es sorprendente; parecen ser infinitas. ¡Cómo es que de 8 notas musicales principales nacen tantas infinitas posibilidades!

No podemos ignorar que la música es una posibilidad porque Dios nos la inspiró. Y si de este lado de la eternidad podemos disfrutar tal infinidad de música, creo que esto nos apunta a la infinidad del carácter de Dios. Por la eternidad Dios continuará manifestando diferentes expresiones de su gloria y de su carácter, y jamás cesaremos de sorprendernos; como los ángeles. Así como parece imposible agotar melodías musicales, aún más imposible será agotar la infinidad de la belleza de Dios y de su expresión de la misma. Estaremos constantemente y eternamente sorprendidos por la infinita y variada expresión de quien es Dios.

Y no olvidemos algo, esta tendencia humana hacia el aburrimiento, hacia nunca estar satisfechos e inconscientemente andar detrás de “algo más”, ¿no significa que, nuestras almas fueron hechas para ser sorprendidas y fascinadas sin cesar? ¿Cual es el significado de que jamás estamos conformes? ¿No significa que necesitamos algo más? ¿No será que solamente la eternidad de Dios nos puede saciar y que nada en esta tierra nos es suficiente? Este fue uno de los propósitos de la creación, de apuntar a Dios, para que seamos maravillados, pero solo por unos breves segundos para que supiéramos que solo la infinidad de Dios nos saciará. Y precisamente de eso se tratará la eternidad; no nos aburriremos, estaremos experimentando un éxtasis divino que nunca acabará como resultado de nuestra unión con Cristo.

Así que dejemos de tratar de saciar nuestras almas de cosas que jamás podrán y preparémonos desde ahora a comer del Pan de Vida por la eternidad.


Publicado primeramente en graciayverdad.church

Jonathan Ferré

Jonathan es natural de Puerto Rico. Está casado con Myrna, juntos tienen dos hijos, Peniel y Jonatán. Es parte de la RED 1:8 Church Planting Network y actualmente está plantando la Iglesia Gracia y Verdad en Colorado Springs.

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Jonathan Ferré

Jonathan es natural de Puerto Rico. Está casado con Myrna, juntos tienen dos hijos, Peniel y Jonatán. Es parte de la RED 1:8 Church Planting Network y actualmente está plantando la Iglesia Gracia y Verdad en Colorado Springs.

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