Soldados de Jesucristo

El interior de la oración: El poder de la oración

Una vez más nos acercamos a ustedes con nuestra serie:  “El interior de la oración”. El tema de hoy es “El poder de la oración”. Si no leíste la entrada anterior, puedes hacerlo aquí, será de gran bendición a tu vida.

Rogamos para que Dios nos guíe por Su Espíritu de modo que, a la luz de Su Palabra, seamos instruidos en ese poder que tiene la oración; y que Su Palabra nos lleve a ser hijos constantes en ella, amén.

En 1 Juan 5:14 encontramos:

“Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.”

El poder de la oración radica a quien le pedimos, quien intercede a nuestro favor en ese proceso. Dios emana su poder a través de la consumación de la oración y solo los méritos de Cristo pueden ser presentados junto a Su nombre para que intercedan por nosotros. Juan 14:13 (énfasis agregado) así lo afirma:

“Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”.

Es solo por Su Espíritu que nuestras oraciones pueden ser conformadas a Su voluntad, ya sea poniendo las palabras adecuadas en nuestras bocas para que suban al Padre o intercediendo él mismo con gemido indecible delante de Dios. Romanos 8:26 así lo expresa:

“Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

Ahora vamos a detallar algunos de los elementos que deben estar presentes para que podamos apreciar el poder que la oración posee.

  1. Debemos permanecer en Él

Juan 15:7 afirma que: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho”.

Aquí tenemos a Cristo haciendo una promesa condicional, dejando ver claramente que solo permaneciendo a Su lado, edificándonos en Su Palabra, podremos recibir todo cuanto pidamos.

  1. Orar conforme a Su propósito

La Biblia está llena de oraciones contestadas, al igual que nosotros mismos podemos dar testimonio del poder que ella posee; y hago énfasis en que la oración tendrá y mostrará su poder, si va conforme al propósito de Dios.

No tenemos poder para cambiar los propósitos del Señor para nuestras vidas, pero Él si tiene poder para conformar nuestras oraciones a éstos.

Así lo vemos en Romanos 8:27:

 “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”.

  1. Nos transforma

La oración tiene el poder de transformarnos día a día a través de nuestra intimidad con Dios, de forma tal que en ese proceso, empezamos a pedir todo lo que le glorifica, y entonces es ahí donde el Señor va moldeando nuestros corazones para que sean más como el Suyo.

Una vida de oración, es una vida en proceso de transformación por el poder de ella. Muchas veces solo nos enfocamos en la petición consumada, sin percatarnos que ella también va ejerciendo su poder de una manera maravillosa en nosotros. Ella nos va conformando a la imagen de Cristo, nos va enseñando a ser hijos de vidas piadosas.

La oración es el don de Dios otorgado a sus hijos al momento de ser salvos, Él desea que nos comuniquemos con Él a través de este don; y Su poder se va desvelando ante nosotros en la medida de cuánto oramos y de cómo oramos.

Sea Él glorificado en todo

Debemos ser perseverantes en la oración, venir con fe, amor, con actitud de reverencia, humildad, perdón, arrepentimiento, reconociendo de nuestra dependencia y la necesidad imperante de saber que deseamos verlo a Él mostrando Su poder, con celo por Su santidad, Su nombre y Su gloria y sabemos que Dios se deleita en responder la oración de los justos. Proverbios 15:8(b):

 “Más la oración de los rectos es su deleite”. 

Recordemos que la esencia del poder de la oración es ver nuestras súplicas y ruegos hechos una realidad en nuestras vidas, en las vidas de las personas por las cuales oramos y en las cosas que pedimos para que últimamente sea Él glorificado en todo. Juan 14:14 confirma que Su gloria es el propósito final de la oración:

“Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.

Como vimos, hay un conjunto de elementos que deben estar presentes para ver la oración en el esplendor de su poder. Todas aquellas oraciones que Dios ha contestado han sido realizadas conforme a Su voluntad.

Rogamos a Dios para que nos permita ser amadores de ver Su voluntad y propósitos realizados en las vidas de todos, de manera especial en la de sus hijos.

Suplicamos que Su espíritu nos instruya a pedir como conviene, para ver Su gloria a través de la oración; recordando siempre que Su voluntad es buena, agradable y perfecta.

En nuestra próxima entrega hablaremos de cómo la falta de oración es un pecado contra Dios. Dios bendiga a su pueblo, amén.

Silvia Díaz

Esclava de Jesucristo, actualmente reside en Santo Domingo, RD y es miembro de la Iglesia Bautista Internacional. Sirve en el ministerio de “Aula Hope” y en el ministerio Ezer, el ministerio de mujeres de la IBI.

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