La caja calcedoniana y la cristología

Hace unos años encontré los escritos de Fred Sanders, profesor de teología en la Universidad de Biola. Él tiene buen sentido de humor, responde a mis preguntas por Twitter y más importante, escribe en servicio a la Iglesia. Su especialización es la doctrina de la Trinidad y por tanto escribe sobre la cristología también.[1]

Quiero compartir algo que Fred enseña que nos puede ayudar a entender mejor la cristología. Él le dice la “Caja Calcedoniana” porque resume la cristología que vemos plasmada en el Credo de Calcedonia (451 d.C.).[2]

Primero, miremos una sección del Credo, que habla de Cristo como

Engendrado del Padre antes de todas las edades, de acuerdo a la Deidad; y en estos postreros días, para nosotros, y por nuestra salvación, nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad; uno y el mismo, Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, para ser reconocido en dos naturalezas, inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables; por ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por la unión, más bien es preservada la propiedad de cada naturaleza y concurrentes en una Persona y una Sustancia.[3]

Aunque este credo usa un lenguaje técnico, Fred lo resume en un diagrama sencillo:

La Caja Calcedoniana, si la interiorizamos, nos ayudará a presentar la doctrina bíblica sobre Cristo correctamente. Hay un montón de herejías sobre la persona de Cristo, pero si nos mantenemos dentro de los límites de esta Caja no nos caeremos en ningún hueco teológico.

También puedes leer:La navidad es el misterio más grande

Lo práctico de la Caja Calcedoniana

Como escribí en otro artículo, estos asuntos teológicos no sirven si no se aplican a nuestra lectura de la Biblia y a nuestra vida cristiana. He aquí algunas reflexiones iniciales de esa índole sobre estas verdades.

  1. Cristo es completamente Dios.

Por ser completamente Dios, Cristo nos puede salvar. El Antiguo Testamento nos dice, “Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve” (Isaías 43:11). Solo Jesucristo, quien es Dios encarnado, nos puede salvar. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Los primeros cristianos no tenían siglos de reflexión teológica sobre la Persona de Cristo, pero entendían que “Jesús es el Señor” y el Único que nos puede salvar.

  1. Cristo es completamente hombre.

Recuerdo una vez que estaba tan agobiado que lloraba. “¿Quién entiende lo que me está pasando?” pensaba. La respuesta bíblica es Jesucristo.

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. (Hebreos 4:15)

Él asumió toda nuestra naturaleza humana para poder salvarnos completamente. Como decía Gregorio Nacianceno, lo que no se asume, no se sana. Es decir, si Jesús no se hubiera hecho hombre en todos los aspectos, no nos podría salvar completamente. Pero gracias al Señor porque entiende nuestra situación y nos puede salvar enteramente porque es completamente hombre.

  1. Cristo tiene dos naturalezas.

Si entendemos esta verdad, podemos mantener la inmutabilidad de Dios. Según su naturaleza divina, Cristo no cambió en la encarnación. No dejó de ser Dios. En vez de cambiar según su naturaleza divina, se le unió a esa naturaleza una naturaleza humana. Fue un milagro de sumar, no de restar o cambiar.

Es importante salvaguardar esta verdad. Si mezcláramos las dos naturalezas en nuestro concepto de Cristo, ¿qué pasaría con Él? Dejaría de ser Dios porque no se puede mezclar nada con la esencia de Dios. Dios es simple en su esencia: no es un ser compuesto de partes. Así que, su naturaleza divina se mantiene como siempre ha sido. Por otro lado, si mezcláramos algo de la naturaleza divina con su naturaleza humana, dejaría de ser hombre porque ¿qué sería una naturaleza humana con residuos divinos? No sería una naturaleza humana como la nuestra y entonces no nos podría salvar.

Entender este punto también nos ayuda a leer mejor la Biblia. Por ejemplo, ¿cómo entendemos el siguiente pasaje?

“Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre”. (Marcos 13:32)

Si Cristo es Dios, ¿cómo puede decir que “ni el Hijo” sabe la hora de su venida? Si conocemos la Caja Calcedoniana, la repuesta es más fácil. Mira como Calvino lo explica:

“Porque sabemos que en Cristo las dos naturalezas fueron unidas en una persona de tal manera que las dos retenían sus propiedades; y más especialmente la naturaleza Divina estaba en un estado de reposo, y no se ejerció en nada cada vez que era necesario que la naturaleza humana actuara de manera separada, según lo que era particular en sí misma, para cumplir con el oficio de Mediador”.[4]

  1. Cristo es una sola persona.

Si Cristo es Dios y hombre, debe ser dos personas, ¿verdad? No, y la Caja Calcedoniana nos protege de semejante herejía.

Debemos entender que la humanidad y la deidad de Cristo no son dos personas sino dos naturalezas distintas pero unidas. Tener esto claro nos ayuda a leer la Biblia más fielmente. Por ejemplo, miremos Juan 8:58:

“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy”.

¿Existía la naturaleza humana de Cristo antes de que Abraham existiera? No, pero Cristo, como una sola persona, puede decir que “yo soy”. No dice, “Una parte de mí existía”, sino que como Persona puede usar el lenguaje de Éxodo 3:14 para afirmar su deidad y eternidad a pesar de que su naturaleza humana tuvo un comienzo. Matt Perman lo explica bien:

“Pero la verdad ahora estamos en la posición de entender es que, en virtud de la unión de las naturalezas en una Persona, las cosas que son verdad y son hechas por solo una de las naturalezas de Cristo, son no obstante verdad y son hechas por la Persona de Cristo”.[5]

Stephen Wellum nos ayuda aquí también con respecto a la relación entre las naturalezas y la Persona de Cristo. En el contexto de hablar de la encarnación, él dice lo siguiente:

“Una nueva persona no llega a existir cuando se asume la naturaleza humana, y tampoco resulta en dos personas. En vez de eso, Calcedonia afirma que la persona de la encarnación es el Hijo eterno, la segunda persona de la Deidad”.[6]

Ahora, entiendo que quizás es más difícil pensar en aplicaciones prácticas de esta verdad, pero se me ocurre una pregunta. ¿Debemos adorar la humanidad de Cristo?

Pues, a la luz de lo que hemos visto, creo que la pregunta está mal planteada. Adoramos a la Persona de Cristo, no a sus dos naturalezas aisladas de su Persona.

Y la aplicación más importante es la que he mencionado varias veces. Solo Cristo nos puede salvar porque como una sola persona, siendo el resplandor de la gloria del Padre, efectuó “la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo” (Hebreos 1:3).

¡Mantente dentro de la caja!

Estar encerrado en una caja suena restrictivo, pero la única libertad viene en Cristo cuando aceptamos los límites establecidos por la Caja Calcedoniana, que finalmente son nada más ni nada menos que el marco bíblico sobre Cristo. Creer y vivir dentro de estos límites nos llevará a la alabanza verdadera y al gozo real porque Cristo será para nosotros lo que realmente es, completamente Dios, completamente hombre, con dos naturalezas unidas en una sola Persona.

[1] No sé cuántos artículos de Fred han sido traducidos al español, pero véanse: http://elevangelioynadamas.com/analisis-del-pentecostalismo-unicitario-primera-parte/ y http://elevangelioynadamas.com/la-trinidad-los-estilos-niceno-quicunqueno/

[2] http://scriptoriumdaily.com/gratitude-for-the-council-of-chalcedon/

[3] http://www.iglesiareformada.com/Credos.html

[4] Comentario de Juan Calvino sobre Marcos 13:32. Traducción mía.

[5] https://www.desiringgod.org/articles/how-can-jesus-be-god-and-man?lang=es

[6] Stephen J. Wellum, God the Son Incarnate, págs. 305-306. Traducción mía.

Artículo anteriorRecomendaciones (8 de febrero)
Artículo siguientePastores bíblicos para la salud de la iglesia
Jonathan Boyd
Jonathan Boyd es un misionero norteamericano radicado hace 11 años en Colombia. Es pastor de la iglesia impacto Bíblico, ubicada en la ciudad de Santa Marta. Esta casado con Holly y es padre de cuatro hijos. Jonathan tambien tiene su licenciatura en Misiones, una maestría en Estudios Bíblicos (MA) una maestría en Divinidades (MDiv) de Faith Baptist Theological Seminary de Ankeny, Iowa, EE. UU y una maestría en religión de la Universidad de Birmingham (R.U.) Además es profesor de Idiomas Bíblicos en el Seminario Bautista de Colombia.