La Centralidad del Evangelio en mis relaciones | 2da Parte

Nota del Editor: Anticipándonos a la mini-conferencia online de Soldados de Jesucristo “Centrados en el Evangelio” el pastor José Mercado de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland; nos enseña en este artículo sobre la centralidad del evangelio en las relaciones familiares y cotidianas. Esperamos que sea de edificación. Para leer la primera parte ingresa aquí.

Imperativos contra indicativos

En aspectos teológicos se les conoce como los imperativos y los indicativos de la Biblia. Imperativo es todo aquello que es un mandato. Las cosas que la Biblia nos dice que tenemos o no tenemos que hacer. Todos estamos muy familiarizados con esto. Muchas de nuestras predicas están llenas de imperativos: “¡No hagas esto, haz esto!”; pero no le damos importancia a aquello que es la base de la obediencia. Lo que deseo comunicar a través de esta enseñanza es que todo imperativo o mandamiento está acompañado de un indicativo. Indicativo es la base de la obediencia, es el poder necesario que nos indica por qué obedecemos. Es lo que Cristo ha hecho; lo que le da significado a nuestra nueva identidad en Cristo; la base para que obedezcamos.

1 de Timoteo 1:10-11 nos dice que nuestra moralidad es informada y tiene que ser de acuerdo al evangelio “para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que me ha sido encomendado”. En este pasaje, Pablo incluye una lista de pecados y termina diciendo que todas estas cosas son contrarias al evangelio. El evangelio nos exhorta y dirige la forma en que el creyente debe vivir. Toda nuestra obediencia debe salir del evangelio de la gracia, o sea, lo que Cristo ha hecho por nosotros.

Tres versos arriba, Tres versos abajo

Para poder encontrar estos indicativos en la Biblia, en cierta forma, tenemos que cambiar como la leemos. Muchos creyentes leen las escrituras de una forma que no les permite ver la unidad del mensaje del capítulo que están leyendo, en relación con el libro que están leyendo y por consecuencia, en relación con el resto de la Biblia. Vemos la Biblia como un listado de versos y cada día buscamos un verso que nos diga algo sin entenderlo en el contexto que está presentado. Siempre les aconsejo y les animo a leer las escrituras mirando siempre tres versos arriba y tres versos abajo. Cuando yo veo un mandamiento en la Biblia, me detengo y miro arriba y abajo del mismo para entender dónde está el indicativo que me muestra qué Dios ha hecho para darme el poder de obedecer este mandamiento. A continuación voy a presentarles tres ejemplos.

Éxodo 20: La ley

Podemos decir que ésta es la meca de mandamientos en la Biblia. Dios muestra su ley a su pueblo y les indica qué tienen que hacer y qué no hacer. Muchas veces hemos escuchado, tal vez hemos predicado, estos mandamientos aisladamente, sin incluir el contexto. Éxodos 20:1-3 dice “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Él les da diez mandamientos, les dice que no tendrán otros dioses, basado en el indicativo de que Dios liberó a su pueblo de la servidumbre. El poder para obedecer radica en que Él es nuestro dueño, nos liberó de Egipto, del poder del pecado para que pudiéramos entrar en un pacto con Él.

Familia

Mi asignación para este articulo era la aplicación del evangelio en la familia. Lo que sucede es que necesitamos todo este trasfondo para poder ir a la parte práctica. El Evangelio y su aplicación en mi vida es lo único que puede darme esperanza para poder glorificar a Dios en mi familia. ¿Cómo puedo amar a mi esposa y mis hijos? Cuando he experimentado el verdadero amor de Cristo. Solo experimentamos este amor en el evangelio. Cuando vemos que Cristo tomó nuestro pecado para pagar nuestra infinita deuda contra un Dios infinito vemos que hemos sido amados. 2 Corintios 5:14 dice que el amor de Cristo nos impulsa. El Evangelio es el catalítico para poder amar, servir, sacrificarnos.

Para que nuestras familias glorifiquen a Dios, cada miembro debe de estar concentrado en morir a sí mismo, en servir al otro, en extender misericordia, en dar no por nuestro beneficio si no por el beneficio de los demás.

Perdonar

Para que una familia glorifique a Dios necesitamos extender perdón constantemente. La realidad es que vamos a pecar más frecuentemente con aquellos que somos más cercanos. Efesios 4:32 nos recuerda, “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. El imperativo aquí es ser benignos, misericordiosos, perdonando a aquellos que nos ofenden. ¿Cuántas veces le decimos a alguien que perdone por las razones equivocadas? “¡No cargues ese peso, te vas a sentir libre!” Eso es perdonar por razones egoístas. El poder para perdonar está en el indicativo de que hemos sido perdonados. El poder del evangelio que nos perdonó nos da el poder para ser misericordiosos. Cuando meditamos en que Dios ha perdonado nuestra infinita deuda contra él, entonces podemos perdonar deudas menores contra nosotros.

Evangelio

El evangelio tiene algo poderoso que decir para todos los aspectos de mi vida y mi familia. En cualquier escenario, el evangelio me impulsa a vivir para la gloria de Dios.

  • Encarnación –Cristo se dio por su iglesia, se humilló dejando el trono de Dios. Por su gracia podemos presentarnos en sacrificio y humildad para servir.
  • Obediencia – Cristo obedeció la ley completa para que fuera declarado justo. Cuando Pablo nos llama a estar gozosos en todo tiempo, podemos pensar que por la obediencia de Cristo no hay condenación para mí. Esta verdad del evangelio tiene poder para crear gozo. Cuando tengo que servir a mi familia en lugar de jugar golf lo hago con gozo ya que Cristo obedeció por mi.
  • Muerte – Cristo tomó mi lugar en la cruz y el Padre derramó su ira por mi pecado. No vivimos en culpa, sino libres de nuestro pasado. Todos nuestros pecados fueron expiados en la cruz. Por consiguiente no llevamos una lista de pecados de mi esposa. Cristo los perdonó y él perdonó los míos. Extiendo la misericordia que he recibido.
  • Resurrección – Cristo venció la muerte y al pecado. Romanos 6 nos dice que no vivimos para pecar ya que estamos resucitados en Cristo. Nos animamos para vivir en santidad ya que tenemos nueva vida.
  • Ascensión – Cristo está vivo reinando en el trono. En momentos de dificultad recuerdo que Cristo reina sobre todo y nada sale de su control. Puedo tener paz en la dificultad ya que él reina y todo obra para bien para los que aman al Señor. En medio de momentos difíciles en el hogar podemos confiar que él está sentado a la diestra del Padre gobernando.

Meditar

Entonces ¿qué hacemos? Debemos meditar en éstas verdades. Debemos leer nuestras biblias conscientes de esta verdad; donde hay un mandamiento hay un aspecto del evangelio que me ayudará a obedecer este mandamiento. No meditando sólo en el mandato sino también en el poder para obedecer el mandato que solamente reside en el evangelio.

Mi esposa Kathy y yo tenemos un acuerdo que siempre tratamos de honrar. Cuando estamos corrigiendo algún aspecto de nuestras vidas con la verdad bíblica siempre recurrimos a predicarnos el evangelio. Así que si un día le digo a mi esposa, “te veo ansiosa, no debes de estar ansiosa”, ella me va a contestar, “Joselo, no me predicaste el evangelio, ayuda a ver como el evangelio tiene algo para mi, dame la esperanza del evangelio”. Entonces podría decirle, “no estés ansiosa, si Dios envío a su hijo para suplir tu mayor necesidad, la de un Salvador. ¿Cómo él no ha de ayudarte en medio de este tiempo de dificultad con fe para glorificarle?”

Entonces nos relacionamos en nuestros hogares con el evangelio en mente. Sin condenarnos, con actitud de servicio y amando ya que hemos sido amados.

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José Mercado (Joselo) es oriundo de Puerto Rico. Renuncia a su carrera de consultoría en el año 2006 para ingresar al colegio de pastores de Sovereign Grace Ministries. Es el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland. Está casado con Kathy Mercado y es padre de Joey y Janelle. [/notice]