Soldados de Jesucristo

La predicación expositiva: Una conversación con el pastor Sugel Michelén

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Giancarlo Montemayor entrevistó al pastor Sugel Michelén de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. La conversación se centró en el tema de la predicación expositiva. A continuación la entrevista:

Giancarlo: ¿Por qué es importante que las personas conozcan de la predicación expositiva?

Sugel: Cuando yo me convertí hace 38 años creí que los pastores que yo escuchaba en ese momento hacían un mensaje y luego buscaban en la Biblia un apoyo para lo que ellos querían decir. En el año 81 conocimos a John MacArthur, nuestra iglesia tenía dos o tres años de fundación, y comenzamos a ver a un individuo que estaba predicando lo que el texto decía. Eso nos atrapó y a partir de ese momento comenzamos a practicar la predicación expositiva consecutiva en nuestra iglesia.

Mark Dever lo dice de una manera muy clara y breve: “La predicación expositiva es cuando el mensaje del texto viene a ser el mensaje del sermón que se predica”. Nosotros estamos aquí para predicar la Palabra de Dios, no para predicarnos a nosotros mismos o nuestras propias opiniones. La predicación que es verdadera predicación expone el texto, deja hablar al texto bíblico y, en ese sentido, nosotros hacemos el sermón pero no hacemos el mensaje. El mensaje está allí en el texto.

Giancarlo: ¿Es correcto definir la predicación expositiva como predicar versículo por versículo o es más que eso?

Sugel: No necesariamente. Es bueno predicar a través de libros completos de la Biblia versículo por versículo porque eso ayuda a los hermanos a entender cómo estudiar la Biblia por sí mismos. Pero cualquier predicación que tome un texto, a veces una línea de un texto y exponga lo que ese texto enseña en su contexto y en el contexto más amplio de la historia redentora, esa predicación es expositiva.

Giancarlo: Entonces, ¿es posible predicar un libro de la Biblia expositivamente en un solo sermón?

Sugel: Si, recientemente prediqué de la carta a los Efesios en tres sermones, es un panorama más amplio, no es lo mismo que ir versículo por versículo, pero eso permite que los hermanos vean un panorama general de lo que el libro realmente enseña. Una vez oí a Juan Sánchez predicar un sermón de Levítico. Entonces la predicación expositiva, no es tanto la cantidad de versículos que tu estudias, ni siquiera si es consecutiva, sino es que el texto que tu escojas para exponer, realmente puedas enseñar lo que ese texto contiene y al mismo tiempo aplicarlo a la mente y al corazón de los que te escuchan.

Es importante tener cuidado de no convertir la predicación en un comentario bíblico ambulante. Porque nosotros, los predicadores, no vamos diciendo “El significado de este versículo es el siguiente, y el significado de este es tal”. La clave es tener claro que la unidad de pensamiento de un pasaje es el mensaje que está contenido allí y ese mensaje debe ser presentado a la audiencia en una forma ordenada, aplicable, pero no es un comentario bíblico, ni tampoco es una clase de exégesis desde el púlpito. Tú vas al púlpito habiendo hecho tu trabajo en la oficina, pero cuando vas a la audiencia predicas un sermón y no es lo mismo.

Giancarlo: ¿Qué parte juega la aplicación en un sermón? 

Sugel: Creo que toda comunicación conlleva aplicación, aún en la cosa más trivial. Por ejemplo, si un papá sale de su habitación y le dice a su hijo: “Hay una toalla mojada en el piso”, y el hijo saca la cabeza y le dice “Sí padre, hay una toalla mojada en el piso”. No creo que el padre se vaya a sentir satisfecho con la respuesta del hijo, porque la expresión del padre tiene la intención de que el hijo recoja la toalla. En ese sentido, la manera en que nos comunicamos es importante, aún en la situación más trivial. Si esto es así, ¿cuánto más cuando es Dios quien se comunica? Cuando Dios habla no solamente quiere darnos a conocer hechos, Él quiere transformar nuestra vida, Él quiere llevarnos a la obediencia. Por lo tanto, dado que esa es la intención de la Biblia, esa debe ser la intención de la predicación.

Giancarlo: ¿Qué haces para prepararte para el domingo en la mañana? ¿Cómo se ve tu semana?

Sugel: Predicar es un trabajo arduo, aún más con el agravante de que llegas el domingo después de horas de trabajo y estudio, y el lunes en la mañana estás en cero para el próximo domingo y tienes que empezar otra vez. Puedo decir cómo yo lo hago, pero quiero dejar claro que al final de cuentas cada predicador tiene que desarrollar su propia metodología conforme a su personalidad. Básicamente este es el proceso: (1) Decidir de qué vas a predicar – si no estás predicando de un libro consecutivamente. (2) Tomar el pasaje. Primero, leerlo en varias versiones y ver las diferencias que hay. Eso te lleva al texto en el idioma original para ver cuál es la mejor traducción que existe de ese texto. Si no conoces el idioma original, hay buenos programas que puedes usar y te pueden ayudar en eso. Otra herramienta es aprender gramática española, ya que con una buena versión bíblica que tenga una equivalencia formal en la traducción puedes ver la secuencia del pensamiento del pasaje y una vez que tengas eso puedes estructurar el pasaje y a la luz de eso estructurar tu sermón y ver luego cuáles son las aplicaciones que vas a traer. Básicamente yo me paso la semana estudiando y estructurando mi texto y luego estructurando el sermón y viendo las aplicaciones que ese texto contiene.

Giancarlo: ¿Qué papel juegan los comentarios en tu preparación? 

Sugel: Los comentarios son muy buenos, y ayudan a ver cosas que uno no vio de entrada, pero yo aconsejaría que dejes los comentarios hasta después, después que hayas leído tu texto, hayas visto el texto en su contexto y hayas estructurado el pasaje. Entonces es la hora para ver si hay algo que se te quedó que no viste. Los comentarios te pueden ayudar con buenas aplicaciones. Creo que sí podemos usar comentarios, yo mismo los uso, pero eso no debe ser un sustituto de tu labor en oración con el texto delante del Señor y aun predicándolo a tu propia alma, a tu propio corazón.

Giancarlo: Alguien me dijo que los comentarios son una señal de alerta de que no estás predicando una herejía. Al final, uno va y revisa que esté acorde con lo que se ha predicado por cientos de años.

Sugel: A veces cuando estás predicando un texto difícil (los comentarios bíblicos) también te ayudan a saber que la misma confusión que tú tienes la tuvieron otros. Me ha pasado más de una vez. Estoy con un pasaje y cuando veo los comentarios me confundo más porque hay diferentes interpretaciones del pasaje y eso te lleva de nuevo de rodillas delante del Señor a clamar por iluminación y luego para predicar el mensaje. Conocí a alguien que conoció a un asistente de John Stott personalmente y decía que John Stott preparaba sus sermones literalmente de rodillas. Yo no creo necesariamente que esa sea la postura en que todo predicador debe preparar sus sermones, pero si debe ser la postura del corazón, tú tienes que bañar el proceso en oración de principio a fin.

de-parte-de-dios-y-delante-de-dios-pdf-1433691981Giancarlo: Este mes salió al público tu libro Departe de Dios y delante de Dios con la publicadora B&H. Tuve el privilegio de leerlo ya. Es un libro excelente y recomendado para toda la audiencia, considero que es una clase de predicación expositiva entre dos cubiertas. ¿Quieres compartir algo de ese libro?

Sugel: El título sale de 2 Corintios 2:17 donde Pablo dice “No somos como muchos que medran falsificando la Palabra de Dios, sino que con sinceridad como departe de Dios y delante de Dios hablamos en Cristo”. Creo que si los predicadores tuviéramos la consciencia, en primer lugar, de que nosotros hablamos de parte de Dios, tenemos un mensaje qué transmitir que no es nuestro, es de Él y por lo tanto tenemos que ser fieles trasmisores de ese mensaje. En segundo lugar, cuando tú te paras en el púlpito no solo tienes la audiencia de los hermanos que están allí, tú estás predicando delante de Dios y eso es algo bien serio y sobrio. Entonces la idea del libro es exponer cómo podemos predicar primero departe de Dios fielmente y luego con la conciencia de que lo estamos haciendo delante de Dios.

El libro tiene tres partes, primero lo que yo he llamado un ancla teológica, que son las convicciones que te van a mantener predicando expositivamente la Palabra cuando otros están haciendo otras cosas a tu alrededor y a veces parece tener más éxito que tú. En segundo lugar, vienen algunas definiciones. Por ejemplo, ¿qué es un sermón expositivo? o ¿qué es predicar? Porque me he dado cuenta que en las clases de homilética se define mucho lo que es un sermón pero no necesariamente se define lo que es la predicación de otras formas de comunicación. Yo tengo una preocupación particularmente de que se está difuminando cada vez más la línea que separa la predicación de otras formas de comunicación. Por ejemplo, ¿qué diferencia hay entre predicar o dar una clase de escuela dominical? ¿Qué diferencia hay entre predicar y dar una charla bíblica? Entonces, definimos eso: ¿qué significa predicar en dependencia del Espíritu? y ¿qué significa predicar a Cristo y a este crucificado?

Giancarlo: ¿Es la predicación un monólogo o un diálogo?

Sugel: La predicación es un monólogo. Nosotros somos embajadores. No venimos a negociar con el oyente. Nosotros venimos a decirle: “Así dice el Señor”.

La segunda parte del libro es práctica. La primera es teórica o doctrinal, la segunda es práctica. Algo diferente que tiene este libro, que hablé con el editor, es ir haciendo con el lector un sermón, un sermón que está completo al final del libro. Eso permite que el lector vea cómo se van aplicando estos principios en la preparación de un mensaje.

Aquí le presentamos la entrevista en video:


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Giancarlo Montemayor

Giancarlo Montemayor es Pastor Asistente en High Pointe Baptist Church en Austin, Texas, donde vive junto a su esposa Marcela. Al mismo tiempo, Giancarlo termina su MDiv en el Southern Baptist Theological Seminary.

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