Lo más importante del liderazgo de un esposo cristiano

Lo más importante del liderazgo de un esposo cristiano

Si mamá no está feliz…

Lo más importante del liderazgo de un esposo cristiano. Los esposos en Sri Lanka puede que no tengan la misma expresión, pero cuarenta años de matrimonio le han enseñado a Ajith Fernando una lección similar.

Vivir en la nación isleña empobrecida y devastada por la guerra al sur de la India también le ha enseñado a Fernando que, un marido no necesita dinero para hacer feliz a su esposa. Lo que ella más quiere no es algo que se pueda comprar pero es algo muy costoso de dar: él mismo. Ella no quiere su caparazón, sino su atención, su energía, su creatividad, su conciencia y compromiso, especialmente cuando es más difícil.

Los estadounidenses no están acaparando el mercado de la felicidad matrimonial, y muchos esposos de hoy en día se beneficiarían enormemente si salen de sus suposiciones culturales, patrones y puntos ciegos, y escucharan a un esposo cristiano veterano, nacido, criado y que lidera su matrimonio en una sociedad y entorno muy diferente al nuestro.

Aprender de Sri Lanka

Ajith Fernando es un autor y maestro cristiano conocido y querido internacionalmente, llamado por algunos como “el John Stott asiático”. Nació en Sri Lanka, vino a los Estados Unidos para realizar estudios de postgrado y regresó a su país natal el cual se vio envuelto en un conflicto, y sirvió durante 35 años como director nacional de Youth for Christ (Jóvenes para Cristo). La mayor parte de su carrera ha servido en los peligros, dolores e implacables frustraciones de la guerra civil de Sri Lanka que comenzó en 1983 y duró más de 25 años, hasta el 2009.

Una cosa, entre muchas que Fernando ha aprendido mientras vivía simplemente en una tierra empobrecida y asediada, es que “una noche de cita” no tiene por qué ser costosa. Un tiempo provechoso, lejos, con tu esposa en medio de la vida diaria no se trata de tener dinero en el bolsillo, sino de tener un corazón que quiera hacerla feliz.

Él ha probado lo que significa tener un matrimonio feliz, pero rápidamente admite que no fue fácil.

Tuve el privilegio de tomar un café con Ajith recientemente cuando vino a Minneapolis. Él es un hombre serio, alegre y sobrio. Ha vivido con demasiada tribulación, angustia, persecución, hambruna y peligro de caer frivolidad . No quiere participar en conversaciones superficiales; él prefiere llegar a la esencia. Es autor del galardonado libro “A Call to Joy and Pain: Embracing Suffering in Your Ministry” (Un llamado al gozo y al dolor: aceptar el sufrimiento en su ministerio), junto con su libro más reciente “The Family Life of a Christian Leader” (La vida familiar de un líder cristiano). Su visión del ser esposo, es a la vez conmovedora e inspiradora.

El Rol del Esposo en el Matrimonio

Esposa Feliz, Ambición Santa

No importa desde qué ángulo lo haya presionado, el mensaje principal de Fernando para los esposos jóvenes como yo, es “que lleguen a tener la ambición de hacer feliz a su esposa”. Lo presioné con el tema de la responsabilidad del esposo, y él dice que la haga feliz. Es bastante simple en la superficie, pero su consejo tiene las texturas, capas y matices listos para respaldarlo en el mundo real.

Ambición es una palabra clave para Ajith. Lo más importante de ser esposo, dice él, es que es una ambición y no una carga de alegremente vaciarse de sus comodidades egoístas con el fin de llenar de alegría a la esposa; y así, encontrar menos su propia alegría en pequeños placeres privados y más en la felicidad compartida con su esposa. Es su manera de impulsar la verdad de Efesios 5:25: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella”.

Mientras que la ambición es una palabra inspiradora y una nueva forma de capturar una verdad eterna, eso no significa que sea fácil darle alegría a tu esposa. Es costoso. Lo llamamos “sacrificio”.

En el corazón de lo que significa ser un esposo es dar de sí mismo, no principalmente su dinero, sino de sí mismo –por la eterna y santa alegría temporal de tu esposa. “Mantén feliz a tu esposa”, dice el arrugado Sri Lanka con una sonrisa y una total seriedad en sus ojos. La santidad como esposo significa gastarse por ella.

Fernando reconoce que una cosa es decir “hacerla feliz”, pero puede ser otra cosa perseverar en el sacrificio de una esposa persistentemente infeliz. Pero solo porque sea inusualmente difícil de complacer, no cambia la esencia del llamado de un esposo. La tristeza no siempre se convierte en alegría en la noche. “No te rindas. Ora para que Dios la cambie, y espera pacientemente”. El llamado a hacer feliz a la esposa es, con el matrimonio, el llamado de toda una vida. No es siempre, o generalmente, un cambio rápido.

Ve el trabajo de hacerla feliz, como una ambición, no como una concesión. No alimentes el apetito de ella por el placer pecaminoso. Hacerla verdaderamente feliz no significa hacer su vida más fácil. Y no significa evitar conflictos.

La alegría ganó a través de la lucha

Ajith confiesa rápidamente que el matrimonio no es fácil. No ha sido fácil, y la mayoría de los matrimonios que él observa tampoco son fáciles. Dios no hizo el matrimonio para hacer la vida más sencilla, sino para hacernos santos. Él no nos dio un matrimonio para hacernos sentir cómodos aquí, sino para profundizar nuestra alegría en Él y prepararnos para la vida venidera.

El conflicto matrimonial, entonces, no es algo que deba evitarse a toda costa, sino una oportunidad para la gracia. Hacer que tu ambición marital sea alegrarla, no significa evitar la tensión, sino convertirlo en tu llamado a abordar el conflicto con dulzura, cuidado y amorosa persistencia.

Como cristianos, tenemos una gran esperanza a la cual aferrarnos en cualquier lucha marital. “Dios está por encima de todos nuestros problemas y nos ayudará”, dice Fernando. “Dios está comprometido con este matrimonio. Y la verdadera felicidad en el matrimonio se aprende en la lucha”. Podemos entregarnos completamente a nuestro cónyuge en los momentos más frustrantes, sabiendo que Dios está comprometido con nuestro estar juntos.

Lucha es otra palabra importante para Fernando. Es un término bíblico, y es inevitable para los buscadores de alegría que viven en un mundo enfermo de pecado. “Somos personas golpeadas”, dice. Los conflictos vendrán, a menudo, pero “la lucha no tiene por qué ser desagradable”.

“Lo que arruina la vida es pensar que luchar significa ser ganadores o perdedores. La lucha significa llegar a ser más como Jesús. La lucha es parte de nuestro viaje para ser más como Jesús. No tenemos miedo a la batalla”.

Pero tenemos que aprender a luchar bien. Fernando señala lo que él llama “la lucha amorosa”, lo que significa preocuparse lo suficiente como para enfrentar, ser sincero, no pecar en lo que decimos, y verdaderamente perdonar al no mencionar el pasado.

“El debate es muy importante en una familia feliz, pero debe hacerse cristianamente. Necesitamos aprender cómo pelear sin lastimarnos unos a otros, cómo ser francos sin lastimarnos unos a otros”.

Y para que no se discuta, él enfatiza el papel de la oración no solo en nuestros matrimonios en general, sino específicamente en nuestros momentos más tensos, no solo orar por nuestras luchas matrimoniales, sino en esas luchas. “Cuando estés teniendo una pelea, ora más por oídos que escuchen a la esposa, una boca que le hable a ella, y por un corazón que escuche a Dios”.

La clave es la costosa gracia

Lo que abre la puerta para Fernando a la visión hedonista cristiana del ser esposo, es la costosa gracia de Dios para nosotros en Cristo. Los maridos pueden seguir dando, seguir sacrificando, seguir derramando incluso cuando sientan que se gastan sus recursos y han llegado al final de sí mismos, porque estas no son la fuente principal de su fortaleza. Eso viene por la gracia de Dios que empodera los mejores esfuerzos del esposo para darle a su esposa, una alegría santa y para presionar suavemente en el conflicto matrimonial, en lugar de huir de él.

“No tenemos miedo al pecado, tenemos miedo de pecar, pero no tenemos miedo del pecado, porque la gracia de Dios es más grande que el pecado. Cuando no alcanzamos el ideal, tenemos la libertad de saber que todos somos personas débiles que luchan por vivir la vida cristiana, pero todos dependemos de su gracia”.

En el corazón de la teología de Fernando está la gracia de Dios, rescatar a los pecadores rebeldes, entregarse completamente hasta el final, soportar la injusticia, no exigir sus derechos, sino dejarlos por el bien del otro. Tal gracia, entonces, también está en el corazón de lo que significa ser un esposo.

La billetera de un esposo puede estar vacía y su energía puede agotarse, pero por la gracia de Dios, él tiene la oportunidad de ser un canal para el gozo más verdadero de su esposa.