Esta es la segunda parte del artículo que iniciamos la semana pasada. Si te lo perdiste, aquí está el link.

Estuvimos pensando sobre el hecho de que la vida cristiana es una batalla, que el ministerio es difícil y que ser líder es una tarea agotadora. Pero en la Biblia, Jesús da ánimo a sus seguidores para mantenernos dentro del juego. Él promete que es la resurrección y la vida, que Él edificará Su iglesia sin importar lo que suceda y que Él siempre estará con nosotros. Hoy pensaremos sobre 3 promesas más que Jesús nos da para animarnos.

4. Jesús promete sostener a Su pueblo

La cuarta promesa que Jesús hace para nuestro ánimo es que Él sostendrá a Su pueblo. Escucha a estas palabras en Juan 6:39

“Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final”. 

A veces nos preocupamos sobre si podemos permanecer en la vida cristiana. Pero, no somos nosotros quienes se sostienen de Cristo, sino que Él nos sostiene a nosotros.

“Si la fe me abandonare
Él me sostendrá
Si el mal me amenazare
Él me sostendrá,
Nunca yo podré afirmarme
Con tan débil fe
Mas Él puede dirigirme
Y me sostendrá ”. 

¡Él nos da la energía y fortaleza para perseverar!

A veces como líderes de la iglesia nos preocupamos de nuestra gente. Pensamos: “¡Wow! Esta familia me ha seguido en la obra hasta este barrio pobre así que ahora yo soy responsable de ellos. ¿Qué tal si todo falla?” O cuando un discípulo se aparta, nos culpamos y cuestionamos nuestros métodos de discipulado. O tal vez uno de nuestros internos está luchando para tener éxito; él / ella sigue cometiendo los mismos errores tontos. Sentimos carga por nuestra gente.

Recordemos que, si el Espíritu de Dios está en alguien, entonces Él constantemente los guiará al Salvador. Jesús no perderá ninguno de los pequeños que ha llamado. Podemos tropezar, podemos alejarnos, podemos caer, pero Cristo sostiene a Sus hijos hasta el final.

Jesús nunca alejará o perderá a aquellos que el Padre elige. En otras palabras, Jesús sostendrá hasta el día de su muerte a aquellos que son verdaderamente cristianos. No importa lo que hagamos, no importa a dónde vayamos, sin importar los problemas que enfrentamos, Él continuará sosteniéndonos. Él no dejará nuestro pie resbalar, Él no nos perderá. ¡Él sostendrá a Su pueblo! Necesitamos esa seguridad en nuestros ministerios.

5. Jesús promete darnos descanso

En quinto lugar, Jesús dijo: “Yo os haré descansar”:

“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar”. (Mateo 11:28) 

Todos nos cansamos. Todos nos agobiamos. Nuestro trabajo en el ministerio puede ser particularmente agotador, tanto mental como espiritualmente, pues día tras día lidiamos con personas que tienen todo tipo de necesidades. Nuestro trabajo en el ministerio no es como un empleo típico con una jornada laboral de 9-5; no podemos “dejar los problemas en la oficina”. Los líderes están orando constantemente por su gente.

Pero Jesús dice que si estamos cansados y agobiados entonces Él puede traernos descanso en el fondo de nuestras almas. ¿Qué quiere decir con descanso? ¿Quiere decir que podemos ser perezosos y ver la televisión todo el día? ¿Quiere decir que vacacionemos en días festivos? Él no está diciendo que no trabajemos. No está diciendo que seamos holgazanes. No está diciendo que las cosas no van a ser difíciles. Sino que Él está diciendo que el descanso que Él nos ofrece, nos permite seguir adelante con la vida sin sentir una carga que no podamos llevar. Su descanso nos restaura y nos mantiene en marcha.

¿Por qué como cristianos nos sentimos tan cargados? Nos sentimos cargados porque emprendemos cosas que son muy grandes para nosotros, también nos preocupamos por cosas que están fuera de nuestro control. Somos tan orgullosos. Pero, cuando somos humildes y confiamos en Cristo, podemos trabajar para Él de todo corazón, sin sentir que tenemos una carga que nos hunde. Él nos da descanso para continuar; Jesús dice que aprendamos de Él.

Escucha el Salmo 131:1-2

“Señor, mi corazón no es orgulloso, ni son altivos mis ojos; no busco grandezas desmedidas, ni proezas que excedan a mis fuerzas. Todo lo contrario: he calmado y aquietado mis ansias. Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre. ¡Mi alma es como un niño recién amamantado!” (NVI)

El salmista es capaz de descansar porque no se ocupa de cosas que son demasiado grandes para él. Piensa acerca de quién está escribiendo esto; ¡es el Rey David! Con tanto que hacer, pero deja el control del universo a Dios. Al estar involucrados en el ministerio debemos saber que no tenemos el control de las cosas; no necesitamos estar ansiosos sobre el futuro, no es necesario inquietarnos por el porvenir. Es momento de dejar de ser controladores, es momento de reconocer que Dios tiene las cosas en sus manos.

Necesitamos recordar que servir al Señor Jesús debe ser un gozo no una carga. Recuerdo que hace algunos años, sentí un bajón en el ministerio. Se había convertido en algo que me arrastraba, no quería hacerlo más. Y el problema era que yo estaba asumiendo cargas que no eran mías. Yo estaba tratando de controlar todo y fallaba miserablemente en ello. Había abandonado el descanso de mi Salvador. ¡Y en ese momento necesité arrepentirme y recordar el gozo del ministerio! Es una alegría pues no hay nada mejor que servir al Rey Jesús.

6. Jesús nos promete un porvenir en el cielo

Finalmente, Jesús nos promete ese cielo que vendrá.

No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”. (Juan 14:1-3)

Podemos perseverar en esta carrera porque tenemos la promesa del cielo. ¿Qué mantiene a un maratonista en la carrera? La meta. ¿Qué mantiene a una mujer embarazada? El nacimiento del bebé. ¿Qué nos anima cuando nuestro trabajo secular es duro? Las vacaciones. ¿Qué nos mantiene en el ministerio hasta el final? ¡El cielo!

“Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna”. (Mateo 19:29)

Algunos de nosotros estamos en lugares difíciles. Estamos fuera de nuestras zonas de confort. Algunos de nosotros hemos dejado atrás familia y hogares. Pero todo será recompensado en el día de Cristo Jesús. Y este es el punto: Cuando lleguemos al cielo no nos acordaremos del trabajo, ya que estaremos ocupados adorando a Cristo.

Por lo tanto, estén animados. Jesús está vivo y reina. Él está edificando Su iglesia. Él está con nosotros. No dejará que Su pueblo se pierda. Nos dará descanso durante el viaje. ¡Y un día nos llevará a estar con Él para siempre!

Quienquiera que seas, lo que sea que hagas y lo que sea que te esté consumiendo, llévalo al Señor Jesús. Él entiende. ¡Honestamente, Él entiende!


Una publicación del ministerio 20Schemes.com | Traducido con permiso por Rudy Ordoñez Canelas
La misión de 20Schemes es ayudar a construir iglesias sanas y centradas en el evangelio para las comunidades marginadas de Escocia (llamadas “schemes” en inglés).

Andy es un pastor asociado en la Iglesia Comunitaria de Niddrie (Edinburgh), donde sirve también como director del equipo de Ministerios. Está casado con Debbie y tiene una hija.