María, ¿sin pecado?

Durante muchos años hemos oído acerca de Jesús y su ministerio aquí en la Tierra. De la misma manera, hemos escuchado sobre su madre María, y siendo parte de un país primordialmente católico, escuchamos las enseñanzas de que la misma fue sin pecado (su inmaculada concepción) y fue siempre virgen. Pero, ¿es esto así? ¿Qué nos enseña la Biblia sobre esto? ¿Son estos dogmas bíblicos o no? La razón de cuestionarse no es por atacar, sino porque la Biblia misma nos llama a escudriñarla y comparar las enseñanzas que se nos dan con lo que Dios dice en su palabra. En este artículo solo trataré la inmaculada concepción de María.

En su bula “Ineffabilis Deus” el papa Pio IX, el 8 de diciembre de 1854, declaró:

…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”

¿Qué significa esto? Significa que María, por una gracia singular de Dios, fue preservada de todo pecado desde su concepción. Claro está, como muchos dogmas de los católicos, esto no está explícita (ni implícitamente diría yo) en las Escrituras. Pero aun así los mismos citan un texto muy particular para demostrar su punto. Me gustaría analizar este texto, Lucas 1:28.

En Lucas 1:28, vemos al ángel Gabriel enviado por Dios, saludando a María y dice: “Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres”. (LBLA). O como dice la versión de los católicos: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. La palabra aquí “llena de gracia” o también traducida como “muy favorecida”, en griego es la palabra “kecharitomene” que viene del verbo “caritoo” que significa “hacer encontrar favor” o como lo traduce Efesios 1:6 “nos hizo aceptos en el Amado”. Debemos hacer notar que en español vemos una palabra, “gracia”, mientras que en griego existen dos. Es por esto que Juan 1:14 cuando dice “lleno de gracia” utiliza el sustantivo “caris” mientras que cuando habla de María “llena de gracia” utiliza el verbo “caritoo”. Es una diferencia crucial ya que uno hace referencia al estado en que se encuentra la persona (“caris”) mientras que el otro hace referencia “ser favorecido” o “hecho acepto”(“caritoo”). Aunque en español no notamos la diferencia muy claramente, en griego si es notable.

Los católicos alegan que esta palabra indica un “estado sobrenatural del alma en unión con Dios”. Pero surgen varios problemas. Primero, el otro texto en la Biblia donde se utiliza “caritoo” es en Efesios 1:6 donde nos dice “nos hizo aceptos en el Amado”. La palabra que se le dice a María, aquí es aplicada a todos los creyentes. Incluso como el apologeta católico McHugh nos dice, “no hay duda de que Lucas usa la palabra de la misma manera y en el mismo sentido que Pablo la utiliza en Efesios”.  Ahora, ¿esto significa que somos libres de pecado desde nuestra concepción? No. De hecho, al estar en pretérito perfecto (en el griego) no significa que María siempre tuvo una “perfección de la gracia”, como Roma trata de decirnos. ¿Por qué entonces el significado del verbo cambia en Lucas 1:28?

Todo esto obvia textos como Romanos 3:23 donde Pablo nos dice: “por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios”. La respuesta común a esto sería: “Si fuéramos a tomar las palabras de Pablo “todos han pecado” en un sentido literal absoluto, Jesús también quedaría incluido entre los pecadores. Sabemos que esta no es la intención de Pablo ya que después menciona que Jesús “no conoció pecado” en 2 Corintios 5:21.” Ciertamente, esto no incluye a Jesús, pero sí a María y a las demás personas. Si no fuera así, ¿Por qué Pablo no incluye en 2 Corintios 5:21 a María, sino solamente dice que Jesús no conoció pecado? ¿Qué tal Hebreos 4:15 y 1 Pedro 2:22? Solamente vemos mencionado a Jesús y no a María u otro ser humano.

Ni la palabra “llena de gracia” (“caritoo”), ni su forma verbal, ni la el contexto o la gramática del texto de Lucas 1:28 sugieren que María era sin pecado. Sino que lo que se dice de María, que fue llena de gracia, se dice de nosotros en Efesios 1:6. Así tampoco existe mención alguna en el Nuevo Testamento de parte de algún apóstol.

Es mi deseo que meditemos en esto, y nos demos cuenta que debemos escudriñar las Escrituras (Juan 5:39; Hechos 17:13), y aprender y transmitir lo que estas nos dicen. No debemos dejarnos llevar por tradiciones de hombres o enseñanzas que no aparecen en las Escrituras. Tengamos un espíritu deseoso de hacer la Voluntad de Dios, no más no menos. ¡Vivamos a la luz de Su Palabra!