El ministerio glorioso del pastor bivocacional

La alarma suena y no pude creer que ya era hora de levantarme.  Miro mi celular y son las 4:30 a.m.  Me pongo a orar y le pido a Dios fuerza en este día, perdón por mis pecados y sabiduría para todo lo que corresponde.  Me baño y me visto para desayunar y tener mi devocional con mi esposa quien se levantó porque le di “snooze” como tres veces antes de levantarme.  Voy rumbo a mi trabajo que está a 45 minutos de distancia en carro, y por el camino escucho el sermón de una conferencia.

Llego a mi trabajo a las 6:00 a.m. y mi secretaria me da el programa del día: tres reuniones, dos asuntos de empleados y la inspección de un equipo nuevo.  El día laboral termina a las 2:30 p.m. y ahora voy directo a la iglesia porque tengo dos consejerías, un estudio y una conversación con uno de los diáconos sobre problemas del edificio. Por fin me voy para mi casa a las 8:00 p.m. para pasar tiempo con mi esposa e hijos.  La familia se acuesta a dormir como a las 10:00 p.m. y después tengo que estudiar para los sermones del domingo (en inglés y español).

Así eran los días de mi vida, tres o cuatro veces en la semana como un pastor bivocacional. Sin mencionar la oración congregacional de los miércoles, servicios los domingos y a veces las diferentes reuniones los sábados.  Esto lo hice por diez años.

La realidad para muchos pastores bivocacionales es mucho trabajo, poco descanso y mínimo fruto.  Según una estadística de la convención bautista del sur casi 50% de los pastores son bivocaciones en estados como Alabama y Arkansas.1  También 37,000 iglesias en la misma convención tienen menos de 125 personas lo que explica el porqué de tantos pastores bivocacionales.  En Oklahoma, 85% de los pastores hispanos son bivocacionales.

Quizá eres es un pastor bivocacional o miembro de una iglesia donde tu pastor tiene dos trabajos a tiempo completo (pastorado y trabajo secular). Si es así, permíteme darte unos consejos que me ayudaron a no llegar a la locura y a deleitarme en el ministerio bivocacional.

  1. No codicies lo que otras iglesias tienen.  A veces nos enteramos del ministro de música que tiene otra iglesia, o cuántos maestros de Escuela Dominical tiene la iglesia en el otro lado del pueblo.  La tentación es que tengamos celos ministeriales y empecemos a forzar en la iglesia cosas que no están ahí.  La gente no está capacitada, pero la obligamos porque “necesitamos” ese ministerio.  Ponemos personas que no deberían cantar, a cantar y ponemos a enseñar personas que no deben enseñar.  Mi consejo, hermano, es estar contento con lo que tiene y trabajar con lo que Dios le dio.  Es muy tentador tener envidia del pastor que está a tiempo completo y que tiene una iglesia más grande que la suya.  La codicia muere cuando estamos contentos con lo que Dios nos dio. “Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos” (1 Timoteo 6:6-8).
  2. Ten paz con las cosas que no puedes hacer en tu iglesia.  El tiempo del pastor bivocacional es limitado y muchas cosas no se podrán hacer.  Tres cosas son esenciales en el ministerio pastoral: la preparación y predicación de la Palabra, pastorear o cuidar las ovejas y la oración.  Todo lo demás es secundario.  Enfóquese en ser excelente en estas tres cosas y para lo demás, ten paz si no se puede hacer. “El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12 énfasis añadido).
  3. Sé selectivo en qué puedes hacer y qué no puedes hacer fuera de la iglesia.  Estamos viviendo en una era de conferencias.  Parece que cada semana hay una conferencia a la que es necesario ir.  Sea realista con lo que puedes hacer y con lo que no puedes hacer; en otras palabras, no tienes que ir a todas las conferencias.  Muchas de ellas pueden ser escuchadas en línea. Sé selectivo porque para ir a esas conferencias posiblemente tendrás que usar tu tiempo de vacaciones.  Asegúrate de tomar tiempo para el descanso y vacaciones con tu familia.  Nunca olvides que tu familia es tu principal ministerio.
  4. Organiza bien tu tiempo.  Una cosa que el pastor bivocacional debe aprender, es decir “no” a muchas cosas.  El corazón servidor de un pastor puede llevarlo a hacer más de lo que su tiempo le permite.  Su tiempo debe ser distribuido en lo siguiente: su relación con el Señor (estudio Bíblico, devocional, oración), familia, iglesia (pastorado) y trabajo.  Organiza tu vida para que puedas ser efectivo en estas áreas.  Hay ocasiones, hermano pastor, cuando tienes que decirle a una oveja que no puedes atenderlo porque estás pasando tiempo con tu hijo.  Además de organizar tu tiempo, debes quitar o modificar las distracciones en tu vida, por ejemplo: las redes sociales pueden robar horas de tu vida.  Te aconsejo que aprendas a vivir con un calendario para que tengas sus citas en orden y puedas organizarte bien.
  5. Pide ayuda.  Uno de los pecados más fuertes en nosotros los pastores es el orgullo ministerial.  Mentimos acerca de la membresía, nos jactamos de la efectividad de la iglesia en la comunidad y exageramos acerca de los ministerios que tenemos.  Son pocos los pastores que pueden reconocer sus limitaciones, humillarse y pedir ayuda a otros pastores.  No hay nada malo en pedir ayuda ya sea a otro pastor, a la asociación o convención de tu denominación, u otros miembros de tu iglesia.  El pastor bivocacional necesita mucha ayuda y hay un gran número de iglesias con gran cantidad de recursos (personas y dinero) que quieren ayudar.
  6. Haz tu trabajo con excelencia para agradar a Dios.  El apóstol Pablo dice a los siervos en Efesios 6:5-9: Siervos, obedeced a vuestros amos en la tierra, con temor y temblor, con la sinceridad de vuestro corazón, como a Cristo; no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios. Servid de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Tu trabajo debe mostrar a quien sirves y serás un ejemplo para la iglesia de cómo servir a Dios en el trabajo.

En una ocasión en mi trabajo, uno de mis supervisores me quería dar una promoción como supervisor de una sección porque según él mi trabajo refleja que soy cristiano.  Le dije que no porque no tenía tiempo debido a mis responsabilidades en la iglesia.  Luego él me dijo: “Si te permito preparar tus sermones en el trabajo y de vez en cuando te dejo ir hacer tus cosas con la iglesia, ¿lo aceptarías?” Antes que él terminara de preguntar, interrumpí diciendo: “acepto”, no quería que cambiara de parecer.  Era algo que estaba pidiendo en oración por años, más flexibilidad en el trabajo.  Esto nos lleva al próximo punto.

  1. Orar, orar y orar.  Estoy convencido de que ser pastor bivocacional es un llamado, y para ser efectivo en este ministerio debes confiar en el poder del Espíritu Santo y eso nos lleva a ser un hombre de oración.  Dedica tu vida a la oración.  Hay momentos en que te querrás rendir por el cansancio físico, el desánimo o falta de fruto.  Tal vez tengas problemas en el trabajo, en la iglesia y en tu familia.  Te suplico hermano pastor que derrames tu corazón “confiadamente al trono de gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16).
  2. Controla tus finanzas.  Una razón por la que algunos pastores bivocacionales están obligados a trabajar secularmente, es porque descuidaron sus finanzas.  Tienen muchas deudas, viven en un nivel superior a su realidad o simplemente por avaricia.  En otras palabras, sus finanzas los controlan y ellos no controlan sus finanzas.  Un consejo aquí es: aprende a vivir bajo un presupuesto.  Si no sabes cómo preparar uno, te recomiendo buscar un ministerio que te pueda ayudar a controlar tus finanzas.  Como pastores, debemos ser ejemplo de la mayordomía.  Trabaja un plan para eliminar las deudas y controla la manera en la que gasta el dinero.  Si esto es muy difícil para usted regrese al punto 5 y 6.
  3. Dedícate a preparar a otros hombres.  Una de mis quejas cuando comencé como pastor bivocacional, era que carecía de obreros.  Me sentí presionado para hacer todo, o como un amigo pastor me decía: los pastores hispanos en vez de ser teólogos somos “todólogos”.  Esa presión la sentí hasta que leí 2 Timoteo 2:2 Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.”  En este texto vemos cuatro generaciones de obreros: Pablo, Timoteo, hombres fieles y otros.   Busca dos o tres hombres de la congregación que sean enseñables y que ellos enseñen a otros.  En un año puede preparar a 12 hombres si se multiplica con los tres que está enseñando. ¿Cambiará tu ministerio si hay 12 hombres que estén siendo enseñados a ministrar a otros?
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Julio Crespo es uno de los pastores en la Iglesia Bautista Central y Director del Programa de Residencia en Plantación de Iglesias, anteriormente ha servido como pastor de la Iglesia Bautista Buenas Nuevas y Glorious Grace Ministry en Lilburn, Georgia por seis años. Creció en Aguada, Puerto Rico y en 1992 se unió a la Fuerza Área donde aún sirve como Capellán Reserva en Maxwell AFB, Alabama. Completó su licenciatura en Ingeniería Electrónica en la Universidad Interamericana de Puerto Rico y posee una Maestría en Divinidad con énfasis en la Gran Comisión del Southern Baptist Theological Seminary. Está gozosamente casado con Jamilie y es padre de cuatro hijos: Jaziel, Ezequiel, Immanuel, y Odeily.