“Y sucederá que cuando Faraón os llame y os diga: “¿Cuál es vuestra ocupación?”,vosotros responderéis: “Tus siervos han sido hombres de ganado desde su juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres”, a fin de que habitéis en la tierra de Gosén; porque para los egipcios todo pastor de ovejas es una abominación.” – Génesis 46:33-34

Cuando Israel y toda su familia vino para morar en Egipto bajo la dirección de Dios y siendo José el gobernador de la tierra, fue verdaderamente una provisión milagrosa y providencial para ellos, una muestra más de que Dios es soberano y no deja de cumplir sus promesas con aquellos que ama. El problema del hambre estaba solucionado para la nación hebrea, pero otros problemas se avecinaban, problemas de índole espiritual que había que prevenir. José lo sabía, Egipto era la provisión de alimentos, pero también era la provisión para la defección espiritual. El imperio era un centro de idolatría flagrante, sus dioses abundaban por todos lados y la prosperidad de la nación bien podía confundirse como siendo el resultado de su religión.

La familia de Jacob no podía evitar la presencia de la religión pagana, pero sí podía confesar su profesión y su estilo de vida de manera tal que las cosas quedaran bien en claro desde el inicio de cualquier tipo de relación. Eso es exactamente lo que José animó a sus hermanos y a toda su familia a decir en presencia de Faraón tan pronto como estuvieran ante él, y así lo hicieron.

Estoy seguro que los cristianos enfrentan constantemente presiones del mundo, de la carne y del diablo, tal como la Biblia lo enseña. En oportunidades ellos deben abordar nuevos desafíos y relacionarse con nuevas personas que representan también nuevos peligros espirituales. Lo mejor que pueden hacer es identificarse inmediatamente con Cristo, confesar qué creen y qué filosofía de vida persiguen, la cual está fundada en la Palabra de Dios.  La Biblia nos enseña a calzarnos los pies “con el apresto del evangelio de la paz” (Efesios 6:15); un calzado que no solamente nos identifica con Cristo sino que también nos da la adecuada tracción para caminar en la verdad del evangelio. Son muchos los cristianos que, tristemente, dilatan su confesión de fe aduciendo que deben “esperar el momento”; pero lamentablemente, este llega tarde o nunca llega y entonces hablar de Cristo ya no tiene peso porque se han ensuciado con “las costumbres de Egipto.”

Te animo a hablar de Cristo y a hacerlo inmediatamente y cada vez que tengas nuevas relaciones personales. Será lo mejor, será tu seguro y tu gozo.
¡Dios te bendiga!


Tomando con permiso del Devocional Biblia, Mate y Oración (BMO) – Meditaciones diarias de la Palabra de Dios del pastor Ricardo Daglio 

Ricardo es pastor en la iglesia de la Unión de Centros Bíblicos en la ciudad de Villa Regina, Río Negro - Patagonia Argentina. Casado con Silvina, tiene tres hijos, Carolina, Lucas y Micaela. Sirvió al Señor como pastor en Uruguay, en la ciudad de Salto durante dieciséis años. Desde el año 2008 pastorea la iglesia local en Villa Regina. La filosofía de enseñanza bíblica es "La Biblia, versículo por versículo", la predicación expositiva secuencial de la Palabra de Dios.