Pastores bíblicos para la salud de la iglesia

Los modelos de liderazgo de la iglesia siempre parecen pasar por una clase de renovación cultural. Tratando de permanecer relevantes, los evangélicos influyentes intentan innovar a cada paso, cambiando los roles bíblicos como el de los pastores y diáconos por puestos de liderazgo más novedosos y bíblicamente menos estrictos. Algunas Iglesias evitan tener pastores por causa de malas experiencias o las historias de horror de otros quienes advierten: “¡No tengan pastores porque los van a controlar!”

Otras Iglesias tienen pastores principales con su propia agenda en mente, quienes manipulan el sistema deliberadamente para asegurarse de que los hombres que dicen “amén” a todo, lo hagan llegar al liderazgo. Además, hay Iglesias que aún tienen que levantar pastores o que no saben cómo hacerlo. Cualquiera que sea la situación, el pastorado bíblico no siempre se toma con la seriedad debida, y con todo, es increíblemente vital para la salud de una iglesia.

Esta no es una mera sugerencia, sino el mandato bíblico. Una iglesia no puede ser completamente saludable sin pastores, y ciertamente, una iglesia tampoco puede ser saludable sin pastores preparados (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9). Como mínimo, debería haber pastores que se levanten en lugares donde aún no hay pastores preparados. Ellos son tan importantes que una de las primeras decisiones apostólicas de Pablo en las iglesias que él estableció fue designar pastores allí (Hechos 14:23; Tito 1:5).

Además de la presencia en una iglesia, la cual es bíblicamente obligatoria, hay varias maneras específicas en que los pastores son importantes en la vitalidad y la salud de una iglesia. Aquí hay seis de ellas que debemos considerar:

La iglesia necesita pastores con una mentalidad espiritual

Demasiadas juntas de pastores no son más que juntas políticas, cuando deberían ser pastorales. La iglesia no necesita francotiradores corporativos, sino pastores. En última instancia, el Espíritu Santo es quien coloca a los pastores verdaderos en sus puestos (Hechos 20:28), no por ser compañeros de golf de los pastores principales o una persona rica e influyente de la iglesia.

El vocablo “pastor” en la Biblia está reservado para hombres espirituales que pastorean el rebaño. Los vocablos πρεσβύτερος (presbuteros), ποιμήν (poimen), y ἐπίσκοπος (episkopos) se utilizan para describir el mismo oficio en el Nuevo Testamento. Los supervisores, pastores, presbíteros y ancianos funcionan según el mismo tipo de liderazgo de servicio de la iglesia. Por tanto, los pastores son hombres espirituales que poseen una mentalidad espiritual. A ellos no les interesa ocupar una posición de poder, sino de ser mayordomos fieles de lo que Cristo les ha confiado.

La iglesia necesita tener pastores que cuiden el pueblo

El pueblo de Cristo necesita que se le cuide, punto. Desde la consejería, el consuelo, la corrección, el interés, ninguno de los creyentes debe estar sin un supervisor que tenga un cuidado genuino de sus almas (Hebreos 13:17). Una de las maneras en que el cuidado es continuo se encuentra en la vida de oración de un pastor.

Los pastores se toman un tiempo para orar fervientemente por el pueblo. Mientras que el pueblo se encuentra trabajando, luchando contra el pecado y enfrentándose a otro día de desafíos, es imperativo que haya pastores que sean hombres espirituales que acudan a la sala del trono de Dios en representación del pueblo. Esto, de ningún modo, significa que en la iglesia tiene que haber alguna clase de mediador sacerdotal, pues ya tenemos a Cristo y no necesitamos a otro. Simplemente decimos que los pastores deben orar por el rebaño, sabiendo que Dios usa el poder de la oración para preservar a Su pueblo.

La iglesia necesita pastores que sirvan de modelo para el pueblo

No necesitan ser perfectos ni colocados en un pedestal, pero los pastores deben ser gozosamente un modelo de compromiso con Cristo y con la santidad en sus vidas. 1 Timoteo 3:1-7 presenta las aptitudes que todo cristiano debe cultivar, pero específicamente, son los requisitos que todos los pastores deben poseer. De hecho, una de las responsabilidades de un pastor es la de ser un ejemplo para el rebaño (1 Pedro 5:3). Los pastores que están calificados demuestran ser modelos útiles para el pueblo que necesita aliento, discipulado, ¡y un verdadero ejemplo de cómo obra la santificación en su vida! Pablo dice: “Sed imitadores de mí como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). Este es el tipo de liderazgo que la iglesia necesita de sus pastores.

¿Es necesario que los pastores tengan estudios académicos?

La iglesia necesita pastores que sostengan la disciplina eclesiástica

Los pastores supervisan la disciplina eclesiástica y sostienen un sistema de corrección, purificación y restauración dentro de la iglesia. Este es un ecosistema saludable en el que los pastores a menudo son designados por los que están dentro de la iglesia con base en sus aptitudes, y luego sirven para sostener a la iglesia a través de la disciplina y la supervisión. ¡Qué modelo de humildad de parte de la congregación y de los pastores! (Mateo 18:15-20; Gálatas 6:1; 2 Tesalonicenses 3:13-15; Tito 3:9-11).

La iglesia necesita pastores que enseñen la Palabra

A pesar de que todos los creyentes deben enseñarse y amonestarse unos a otros (Colosenses 3:16), los pastores son llamados específicamente al ministerio de la Palabra (1 Timoteo 3:2) y se les encomendó la tarea de preservar la sana doctrina dentro de la iglesia (Hechos 20:31; Tito 1:9). Ninguna iglesia deberá sufrir jamás la carga de no tener líderes capacitados que los guíen en las Escrituras. Los pastores deben ser vistos como esenciales para alimentar al rebaño; tal es así que uno de los énfasis principales de una iglesia local es la capacitación y el apoyo a los pastores bíblicos.

La iglesia necesita pastores que la cuiden de los engañadores

Los pastores son esenciales para una iglesia porque su ministerio incluye un énfasis en proteger al pueblo utilizando la Palabra para refutar a los que causan estragos. De nuevo, esto es algo que todos los cristianos pueden hacer, pero Cristo ha considerado que no hay duda alguna de quién debe hacerlo. Aun cuando el pueblo designe y siga humildemente a sus líderes preparados, en última instancia es el Espíritu Santo quien “convierte” a los pastores en los supervisores de la iglesia (Hechos 20:28) y les exige que cuiden del pueblo. Los pastores luchan contra las falsas doctrinas, señalan a los falsos maestros y rechazan darles lugar a los lobos rapaces que pudieran atacar al rebaño (Hechos 20:28-30; Romanos 16:17-18).

Los modelos de gobierno dentro de una iglesia en particular pueden variar. Algunos optarán por ser dirigidos por pastores, algunos por el congregacionalismo y otros harán una mezcla de los dos y buscarán un tipo de equilibrio. Sin importar el modelo, los pastores bíblicos son cruciales en la salud de la iglesia. Nuestro objetivo debería ser ver que Cristo los levante en nuestras iglesias por el bien de Su pueblo y para la gloria de Su nombre.

 

Lectura recomendada:

Biblical Eldership By Alexander Strauch

The Master’s Plan for the Church John MacArthur

Church Elders By Jeramie Rinne

Biblical Foundations for Baptist Churches: A Contemporary Ecclesiology By John S. Hammet