¿Qué debe pensar un cristiano sobre el socialismo?

    ¿Qué debe pensar un cristiano sobre el socialismo?
    John Piper Responde

     
     
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     La pregunta a continuación está en la mente de algunos de los oyentes de nuestro podcast en el contexto de elecciones presidenciales y la inclinación de algunos aspirantes hacia las ideas socialistas. Uno de ellos, llamado Christian, nos escribió preguntando:

    “¡Hola, pastor John! ¿Cómo debe un cristiano ver el socialismo?”

    J.P Bien, supongo que debo aclarar que no soy un experto en las ciencias políticas ni económicas, así que no sobrevalores mi respuesta. Aquí vamos:

    Creo que lo primero que debo decir es que, en la iglesia, nadie debe pasar hambre.
    Nadie debe estar sin un lugar donde vivir.
    Nadie debe estar sin poder recibir la atención médica que necesita.
    Nadie debe estar sin trabajo si es posible que los creyentes les ayuden a encontrar uno.
    Y así, sucesivamente. Todo esto debe suceder por medio de la ayuda gratuita y no forzada de otros creyentes.

    Cuando Lucas escribe en Hechos 2:44-45: “Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno”, lo que él quería decir es que todas las necesidades estaban siendo suplidas por otros creyentes, incluso cuando tuvieran que vender cosas que ellos tenían para ayudarles a cubrirlas; y esto se hacía libremente.

    Esto no quitaba, sino que suponía el derecho de tener propiedad privada. De hecho, en toda la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se asume la legitimidad —y, creo yo, la necesidad— de la propiedad personal.

    “No robarás” no tiene sentido donde nadie tiene el derecho de conservar lo que es suyo. La razón por la que hago el énfasis en que todo esto no es forzado, sino libre y sin obligación, es debido al gran énfasis que hace Pablo en cuanto a dar al pobre en 2 Corintios 8-9; sinceramente, con alegría y sin obligación.

    Recuerdo que cuando estuve en Alemania tuve un gran debate con un profesor y otros estudiantes por la forma en que financian la iglesia estatal con los impuestos.

    Les dije: “Eso no puede ser”. Sin compulsión, libremente y con alegría. En otras palabras, el Espíritu Santo crea en la fe cristiana un estímulo interno por medio del evangelio para hacer sacrificios, de modo que las necesidades de otros sean atendidas. Y no existe tal estímulo en la naturaleza humana ni en el corazón humano fuera de la gracia de Dios. Es sumamente vital que esta clase de amor, misericordia y sacrificios sean con libertad y no forzados para que Pablo lo haya establecido como principio en 2 Corintios 9 y Pedro en 1 Pedro 5 cuando él instruye a los ancianos.

    Ahora bien, el socialismo según entiendo (y no sé mucho al respecto) se refiere a un sistema social y económico que utiliza la coerción legal, gubernamental o militar; en otras palabras, vas a ir a la cárcel si no haces esto para establecer la propiedad social a expensas de la propiedad privada o personal. Y/o podrías decir donde se utiliza la coerción para establecer el control social, si no es la propiedad, al menos el control de los medios de producción en la sociedad.

    Y así, por medio del control se eliminan eficazmente muchas de las implicaciones y motivaciones de la propiedad privada. En otras palabras, el socialismo toma prestado los objetivos compasivos del cristianismo al atender las necesidades de la gente, mientras que rechaza la expectativa cristiana de que esta compasión no sea coaccionada ni forzada.

    El socialismo, por tanto, tiene su atractivo en ciertos momentos de la historia en la cual la gente es atraída a los derechos que el socialismo otorga, y donde ignora u olvida la coerción y la fuerza requerida para implementarlo. Y dicha coerción, lo quieras o no, fracasa y da como resultado una mayor pobreza, crea una uniformidad sombría o, peor aún, el abuso de la coerción como lo vimos en estados criminales como la U.R.S.S. y Camboya.

    Sin duda que hay injusticias reales que hacen que a los pobres les resulte más difícil salir de la pobreza, y que a los ricos les sea más fácil hacer el mal y salirse con la suya. Pero dudo que el modelo económico de Dinamarca sea la forma de salir adelante y sea el camino de la sabiduría, como una vez afirmó el candidato a las primarias, Bernie Sanders.

    Forbes, por ejemplo, informa que de una población total de 5.6 millones de habitantes, un poco más de 2 millones son pensionados estatales, desempleados, enfermos, o con prestaciones sociales por otras razones. Y otros 800,000 son empleados por el sector público. Esto equivale a la mitad de la población empleada o sostenida con el dinero canalizado a través del estado.

    O, para decirlo de otro modo, de los 5.6 millones de personas en Dinamarca, solamente hay alrededor de 1.8 millones que no son directamente dependientes del estado como para recibir pagos de algún tipo. Y aun entre este grupo, hay un gran énfasis en guarderías económicas y subsidiadas, atención médica gratis, bonos por tener hijos, viviendas subsidiadas y una gran cantidad de formas de garantizar un ingreso seguro adicional del estado.

    Sólo un ejemplo: Los estudiantes obtienen cinco años de matrícula gratis en las universidades estatales, y leí de una estudiante casada que recibe un subsidio de $900 del estado y cuidado de niños gratis. Así que, básicamente, eso es vivir completamente del estado durante esos años universitarios.

    Ahora bien, los liberales políticos analizan esto en toda Europa y dicen: “Estos sistemas están bajo presión”. Esa es la palabra que usan los liberales. Ellos están bajo presión como la mayoría de los estados conservadores de Europa. Los conservadores dicen que es una bomba de tiempo. En otras palabras, casi todos dicen que no se puede seguir así.

    La crisis en Grecia es la predecesora, y sin importar lo enojada que pueda estar la gente al ver sus derechos amenazados o suprimidos, no se puede crear una recaudación de impuestos de la nada. Y la base de apoyo no va a estar allí de manera indefinida, sin mencionar los otros desincentivos que afectan a las economías socialistas a largo plazo.

    Por tanto, en cuanto a Bernie Sanders o a cualquier otra persona que afirme que un socialismo como el de Dinamarca es el sistema que va a resolver nuestros problemas, no tiene perspectiva, por decirlo de esa manera. Así que, en general, diría que los estímulos del cristianismo bíblico incluyen:

    1. compasión por los desfavorecidos;
    2. justicia en virtud de la ley sin tener en cuenta el estado;
    3. libertad para crear y producir;
    4. propiedad privada.

    Y según mi propio sentir, la historia, la razón y más reflexión bíblica me llevan a la conclusión de que los derechos de la libertad y de la propiedad nos conducen a un mayor bienestar duradero, o, como dijimos hoy, a florecer en mayor magnitud.

    Y no hay que dejar de decir, por último, que cada sistema económico y político finalmente caerá donde no hay suficientes estímulos morales para restringir el egoísmo humano y fomentar la honestidad y las buenas obras aun cuando nadie está mirando.