Soldados de Jesucristo

Por qué sabemos tan poco acerca del nacimiento de Jesús

Sabemos poco sobre el nacimiento de Jesús. A pesar de que ha sido objeto de miles de millones de dramatizaciones y un sinfín de especulaciones, el historiador Lucas lo dice todo de una sola frase: “Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.

Es casi frustrante, ¿no es así? Si yo hubiera estado escribiendo la historia de la vida de Jesús, yo habría escrito párrafos y páginas. Hubiera explicado para empezar por qué María estaba viajando con José, el por qué nadie en Belén les dio la bienvenida en su casa, el por qué no había mejor lugar para que se quedaran sino en un establo, quién estaba con ellos cuando ese bebé nació y muchas otras cosas. Hubiera colocado todos esos detalles y eliminado todas las especulaciones.

¿Pero sabes qué? Probablemente habría ahogado la historia con los detalles. Lo vemos a menudo en la Biblia: Dios no nos da todos los detalles que queremos, pero siempre nos da los detalles que necesitamos.

Cuando se trata del nacimiento de Jesús, obtenemos todos los detalles que necesitamos para entender una cosa con mayor claridad: Jesús es presentado como el despreciado. Lucas comienza esta parte de su historia de la vida de Jesús con el nombre de César Augusto, el emperador poderoso, el hombre que puede hablar una palabra y hacer que millones de personas cumplan sus órdenes.

Con una palabra él puede obligarlos a viajar grandes distancias para hacer algo tan simple como el registrarse con fines de pagar impuestos. Este es César el fuerte, César el soberbio, César el poderoso. Él es el emperador del imperio más grande y el hombre más poderoso del planeta.

Y luego Lucas mueve su atención a un pequeño bebé, nacido en las circunstancias más vergonzosas. Nacido de una virgen, nacido lejos de casa, nacido en un establo, acostado en un pesebre. El contraste es poderoso e innegable.

Nos imaginaríamos, por supuesto, que el Mesías nacería en lo alto, un hijo de gran privilegio. Esperaríamos que naciera en circunstancias más propias de un rey.

Él debió haber nacido entre la realeza, no en medio de campesinos, Él debió haber nacido en un palacio, no un establo, Él debió haber nacido rodeado de los mejores médicos que habrían hecho que entrara al mundo de forma segura.

Pero no. Todos en el pueblo dan la espalda a sus padres. Ellos no tienen otro lugar a donde ir, así que nace en un establo y lo ponen sobre un pesebre.

¿Por qué? Porque Dios nos va a enseñar algo a través de Jesús. Y nos enseñará que vemos este mundo totalmente al revés. Él nos enseñará que la manera de ser grande ante los ojos de Dios es ser nada a los ojos del mundo. Él nos enseñará que el camino a la exaltación es a través de la humillación, de que el camino hacia arriba es yendo hacia abajo.

Y enseñará esto primero y de la mejor manera a través de su propio Hijo, “el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres”. Él vino como un despreciado para rescatar al despreciado.


Una publicación de Challies.com | Traducido por Alicia Ferreira de Díaz

Tim Challies

Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 4,625 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de tres niños. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.

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