Si el Señor no prospera en vano es que planifiquemos 

¿A dónde se fue este año? ¡Qué rápido pasó! El tiempo es corto, valioso, y no se recupera. Los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años, son el recurso más valioso y el único que no regresa cuando se ha gastado.  

Cada año tenemos 52 semanas, 365 días, ¿cómo vamos a usar ese tiempo? ¿Qué vamos a hacer? No siempre me he preocupado por medir el tiempo, ni me ha interesado la introspección, el análisis, la evaluación, o las resoluciones.  

Al inicio de mi caminar en fe, empecé a ver a mujeres que planeaban semanalmente su menú y de ahí su listado de supermercado. Mi esposo siempre me animaba a planificar mi semana, yo me consideraba organizada en algunas áreas, pero no en programar todo, pues no me interesaba. Tenía mi propio método. Pero con los años, los retos, el aumento de responsabilidades, la maternidad y el ser esposa de pastor, poco a poco el Señor me fue mostrando que es bíblico el medir, hacer estrategias bíblicas, hacer planes y seguir avanzando y creciendo hacia una meta. 

No he llegado, debo crecer, pero necesito medir mis avances 

“No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo ADELANTE, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la META para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:12-14 énfasis mío).  

Hay muchas maneras y métodos para crecer y medir dicho crecimiento, pero el más importante, sin duda es el de la transformación de mi vida, el crecimiento en santidad, el arrepentimiento, el despojarme de patrones de pecado. 

“¡Ay de los que van muy hondo para esconder sus planes al Señor, y realizan sus obras en tinieblas y dicen: ¿Quién nos ve, o quién nos conoce?” (Isaías 29:15 énfasis mío). 

Metas, planes ¿en cuáles áreas debo crecer?  

Proverbios 31:1 nos dice: “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña”. Como consejera, muchas veces camino con algunas mujeres sobre cómo poner en palabras su visión, misión, conocer su llamado, sus fortalezas, dones, talentos y especialmente sus agendas.  Esto debe hacerse de una manera detallada y particular con cada persona.  

Debemos preguntarnos: ¿Cuáles son algunos aspectos para crecer con respecto a mi vida espiritual al inicio de otro año? Siempre tenemos proyectos, aspiraciones y deseos, como estudiar, vacacionar, remodelar la casa, arreglar el jardín, organizar y cambiar áreas en casa, trabajar de manera intencional en hacer memorias de nuestra familia e hijos, pero ¿qué en cuanto a lo espiritual al final de este año e inicio del próximo?  

Aquí algunos parámetros:  

¿Tengo un lema para trabajar en él durante el año que inicia? Por ejemplo: El año pasado para mí, fue conocer y entender a Dios.  

Ahora, es necesario preguntarnos: ¿Sobre qué área quiero crecer y aprender? ¿La fe, la gracia, la verdad, la sabiduría, los hijos, el matrimonio? ¿Cómo sé si estoy creciendo? ¿Cómo voy a medirlo? Necesitamos programar y organizar nuestro horario y agenda.  

Aquí hay algunas ideas que podemos implementar, no es exhaustivo y se pueden añadir muchas más: 

Fortalecer disciplinas espirituales  

Hacer algunas resoluciones para con nuestra alma, examinarnos y trazar metas y estrategias espirituales. Necesitamos establecer hábitos, disciplinas y horarios. Preguntémonos ¿A qué hora me es más provechoso hacer mi devocional, leer la Palabra, Orar?  ¿Por la mañana, en la tarde o por la noche? ¿Qué lugar me invita a orar? ¿Cuáles son las distracciones que por lo regular tengo? Es recomendable poner el celular y la computadora en silencio. ¿Tengo una libreta o diario en el que puedo llevar un registro con nombres y necesidades oración? Esto ayuda a no olvidar las peticiones de oración y con el paso del tiempo recordar o repasar las misericordias concedidas, y las oraciones respondidas. 

Es importante programar la asistencia a reuniones de oración con la iglesia local, y escuchar la predicación expositiva de la Palabra. Necesitamos congregarnos y asistir a tu iglesia de cuerpo local. Y si estás lejos por una razón providencial de donde te congregas con el pueblo de Dios, ejercita los dones que el Señor te dio, y ponlos al servicio del cuerpo.  

Frutos del espíritu a cultivar 

¿Qué pecado voy a mortificar o a matar? ¿Es la ira, gritería, maledicencia, malicia, el chisme, la calumnia, la envidia, la amargura o el resentimiento? (Lee Ef. 4:20) ¿Qué gracia voy a cultivar? ¿Contentamiento, gratitud, compasión, empatía, afirmación? Necesitamos una evaluación de otros a nuestro alrededor, de nuestro esposo, amigos, mentoras, hermanas, padres.  

Ellos nos pueden mostrar en qué áreas de nuestra persona debemos mejorar, en qué áreas debemos crecer. Y, a decir verdad, los frutos del Espíritu son un buen inicio. El apóstol Pablo nos los dice en Gálatas 5:22 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad,mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley”.  Sobrellevad las cargas los unos de los otros. 

Medios de gracia  

Busca escuchar música y canciones con una buena teología. Que tus redes sociales promuevan el evangelio y la cruz. Escucha sermones y podcast de Pastores o líderes que te reten a crecer en la Palabra y en el conocimiento de Dios. 

A quienes sigues, oyes e imitas es importante al igual de con quienes te asocias y relacionas. Consigue una compañera de oración, ora para obtener una persona quien te pida rendición de cuentas y que te pueda mentorear. Proverbios 15:22 nos recuerda Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan”. El púlpito, la predicación de los domingos nos ayuda a crecer, pues el tomar notas es otra manera de crecer. 

Crecer en las acciones de gracias a Dios por todo y mostrar gratitud con los demás. Otro medio es ver las señales de Gracia en otros y afirmarles por la obra de Gracia de Dios en su vida. 

Libros de la biblia o temas a estudiar  

¿Qué estudio bíblico voy a hacer? ¿Lo haré de manera individual o en grupo? ¿Qué libros de la Biblia estudiaré con el método inductivo? ¿Voy a estudiar con mi diario de oración? 

Rasgos del carácter de Dios 

¿Sobre qué rasgos o atributos de Dios voy a profundizar? Ya sea en Su carácter, o en Su cercanía. No demos por sentado que lo conocemos, necesitamos intimar más con Dios. “mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco —declara el Señor”. (Jer. 9:24) 

Rasgos del carácter cristiano  

El dominio propio, la reverencia, el respeto y la obediencia son vitales. El control al comer, al dormir, al hablar. Conforme pasa el tiempo preguntémonos ¿Qué pecado voy a mortificar? ¿Me aíro menos? ¿Miento menos? ¿Estoy progresando en santidad? 

Otras ayudas para crecimiento 

Asistir a conferencias o pláticas al menos una al año. Estudiar o tomar clases ya sea online o en algún instituto o seminario. Comprar y leer libros escritos por gente de quienes puedo aprender e influenciarme para bien. Escuchar sermones de temas en los que tenemos inquietudes. El crecimiento lo da el Señor, oremos, pidamos a Dios que nos ayude a crecer. 

“La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos”. Proverbios 16:9 

“Muchos son los planes en el corazón del hombre, más el consejo del Señor permanecerá”. Proverbios 19:21 

Y no olvidemos que, aunque tengamos un plan o estrategia para crecer durante todo este año que inicia, aun así necesitamos un Salvador.  

 

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Vilma Mata de Méndez
Vilma Mata de Méndez, es consejera, entrenada por Faith Biblical Counseling y maestra de Estudios Bíblicos. Tiene un certificado Estudio de mujeres de AACC. La salvó el Señor en sus años de universidad cuando estudiaba Arquitectura. Está casada hace 30 años con el pastor Luis Méndez, tienen tres hijos, dos casadas. Sirvieron 11 años en Minneapolis, Minnesota bajo el ministerio del pastor John Piper, donde tomó clases de Fundamentos de Teología. Hoy día entrenan a consejeros bíblicos en la Iglesia Bautista Internacional y sirven a los jugadores de béisbol y a sus esposas en MLB en Arizona, lugar donde residen.