Soldados de Jesucristo

¿Te casaste con “la persona correcta”? 

¿Hay tal cosa como la persona correcta?

Y si estás teniendo citas, ¿cómo sabes que esa persona es? ¿Es aquella persona con la que raramente tienes un pleito? ¿La persona con los mismos intereses que tú? ¿La persona que recibió resultados que complementan tu personalidad en cualquier examen de personalidades que esté de moda? ¿Es la persona con la cual te puedes ver envejecer? ¿O son todas las cosas que describí arriba?

Yo propongo que el problema de pensar que hay una persona correcta es que también podría haber una persona incorrecta. Esa implicación parece inofensiva—algunos podrían decir que hasta es de ayuda durante esta etapa de búsqueda. Sin embargo, después que estás casado, la persona incorrecta no existe.

Si piensas lo contrario, puede tener un efecto desbastador en tu matrimonio.

Si entramos al matrimonio pensando que es posible que hayamos escogido a la persona incorrecta, es poco probable que enfrentemos las dificultades con la misma ferocidad y llenos de esperanza que si lo hiciéramos de otra manera. Si ambos pudimos habernos casado con la persona incorrecta, ¿porque sacrificarnos y esforzarnos para hacer que las cosas funcionen? ¿Por qué no pedir el divorcio y empezar a buscar a la persona correcta (esperando que ellos tampoco hayan cometido un error casándose con alguien más)?

La idea de la “persona incorrecta” se esconde en las sombras de muchos matrimonios rotos.

El camino romántico

Muchos de nosotros hemos visto las películas y programas de televisión.

Esas comedias románticas que envuelven a un hombre y una mujer que “deberían” estar juntos pero que están “amarrados” a alguien más. Ese “verdadero amor” desviado por el destino.

Al comienzo, muchas veces no queremos que estén juntos –nosotros valoramos demasiado el matrimonio como para verlo roto. Pero a medida que la película avanza, Muchos eventos cuidadosamente orquestados e interacciones se muestran para atraer lenta y estratégicamente nuestros corazones. Entonces nos encontramos esperando  la destrucción de una relación, para hacer espacio para otra. En solo 90 minutos nos encontramos pasando de ¡oh eso está mal!, a ¡ok, tal ves deberían!, a ¡es, necesario! Al llegar al final nos encontramos vitoreando cuando la pareja termina junta—con la infidelidad y todo.

Todo un género está dedicado a esta premisa—una premisa que solo existe cuando la idea de la persona “correcta” o “incorrecta” también existe.

Señor y señora incorrectos

Puesto de la manera sencilla: No hay tal cosa como “la persona correcta”—a menos que ya estés casado. El que es el “correcto” es con quien te casas. Eso es lo que el matrimonio declara.

El matrimonio es comprometerse con una persona que tiene defectos. Tú no ignoras sus defectos; tú te comprometes a pesar de ellos. Los defectos vienen con el matrimonio, con el compromiso (Ef. 5:25).

Y al comprometernos, debemos recordar, ¡que somos la persona “incorrecta” (Ro. 3:23)! Eso es lo que hace glorioso al matrimonio. Una persona “incorrecta” se compromete con otra persona “incorrecta”. ¿Dónde estaría la gloria en un compromiso con una persona que es perfecta?

La persona correcta es con la que te casas

Entonces, en vez de buscar la persona “correcta”, busca a una pareja que muestre estar en una trayectoria de santificación.  Y al casarte y haber hecho un pacto público delante de Dios y los hombres, ¡felicidades! Te has casado con la persona “correcta” (Mt. 19: 4-6).

Cuando te encuentres con un obstáculo en el camino, recuerda que el mejor matrimonio en el mundo sigue siendo entre dos personas que necesitan ser redimidos en conjunto con su relación. Y por Su gracia, Jesús vino a restaurarnos y a darnos una relación perfecta con Él (Apo. 21:1-5).


Artículo original de Desiring God.

Timothy Trudeau

Timothy Trudeau es el CEO de una compañía de música y marketing llamada Syntax Creative. Vive en San Diego, California, con su esposa y cuatro hijos.

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