Soldados de Jesucristo

Tienen que asumirlo

“Entonces el SEÑOR dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevaréis la culpa en relación con el santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis la culpa en relación con vuestro sacerdocio.” – Números 18:1

Los capítulos 16 y 17 de Números contienen historias tristes de rebelión y críticas de parte del pueblo de Israel para con sus líderes Moisés y Aarón; pero también son muy instructivos en lo que respecta a hacernos tomar conciencia del respeto y la consideración que merecen los hombres que Dios ha levantado para servir en su nombre como ministros de la verdad, y también de todos los que lideran en forma general. Que Dios no pasa por alto el menosprecio de sus siervos es más que evidente y la forma en que juzgó a quienes no recapacitaron sobre ello es por demás elocuente.

Pero esta es solamente una cara de la moneda, pues la otra se ve con la misma claridad y contiene una verdad del mismo valor que la ya mencionada; me refiero a la responsabilidad que conlleva servir oficialmente como un instrumento en las manos de Dios para la edificación de su reino. Esto se bosqueja de manera básica pero no por ello poco profunda, en el capítulo 18 de Números donde el SEÑOR hace responsable al sacerdote y a los levitas en general sobre el ministerio en el santuario y el sacerdocio. No había nadie encima de ellos en este sentido y no había nadie con otro oficio arriba de ellos a quienes tuvieran que rendirle cuentas, pero ellos mismos debían velar adecuadamente por lo que hacían.

Todos aquellos quienes son colocados por Dios para enseñar a su pueblo deben saber que no están allí por mérito propio, ni tampoco sin la seguridad de que Dios les dará la gracia que precisan para tal responsabilidad; pero es menester que sepan que recibirán mayor peso en su rendición de cuentas delante del Señor. Tal cosa no es una idea del Antiguo Testamento únicamente, el Nuevo también lo comunica en diferentes formas, “… no os hagáis maestros muchos de vosotros , sabiendo que recibiremos un juicio más severo” (Santiago 3:1); y también nos dice que los pastores “velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta.” (Hebreos 13:17).

Siempre que hay un privilegio hay también una responsabilidad, y donde hay una responsabilidad es razonable que exista la obligación de rendir cuentas. Eso es cierto de cualquier lugar, pero mucho más aún en aquellos que administran las verdes espirituales y quienes son embajadores de Dios ante su iglesia; principalmente pastores y maestros, pero también todos los que sirven públicamente en diferentes formas.

Dios hizo provisión para Aarón y toda la descendencia sacerdotal para que supieran cómo conducirse, y también lo hace hoy para los que ministran en su nombre. Por lo tanto, lejos de esconderse en cobardía, los que sirven a Dios públicamente deben cobijarse en los recursos de su gracia para mantenerse aptos y aprobados y como instrumentos limpios. Recuerda las palabras de Pablo a Timoteo, “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad”, y “si alguno se limpia de estas cosas , será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 2:15 y 21)

¡Dios te bendiga!


Tomando con permiso del Devocional Biblia, Mate y Oración (BMO) – Meditaciones diarias de la Palabra de Dios del pastor Ricardo Daglio 

Ricardo Daglio

Ricardo es pastor en la iglesia de la Unión de Centros Bíblicos en la ciudad de Villa Regina, Río Negro - Patagonia Argentina. Casado con Silvina, tiene tres hijos, Carolina, Lucas y Micaela. Sirvió al Señor como pastor en Uruguay, en la ciudad de Salto durante dieciséis años. Desde el año 2008 pastorea la iglesia local en Villa Regina. La filosofía de enseñanza bíblica es "La Biblia, versículo por versículo", la predicación expositiva secuencial de la Palabra de Dios.

Ricardo Daglio

Ricardo es pastor en la iglesia de la Unión de Centros Bíblicos en la ciudad de Villa Regina, Río Negro - Patagonia Argentina. Casado con Silvina, tiene tres hijos, Carolina, Lucas y Micaela. Sirvió al Señor como pastor en Uruguay, en la ciudad de Salto durante dieciséis años. Desde el año 2008 pastorea la iglesia local en Villa Regina. La filosofía de enseñanza bíblica es "La Biblia, versículo por versículo", la predicación expositiva secuencial de la Palabra de Dios.