Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;
El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;
El que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila.

Salmos 103:1-5 (RV60) 

En este hermoso salmo, el rey David alaba a Dios y le agradece por su misericordia y por su disposición a siempre perdonar a su pueblo.

En esta época del año en que en muchos lugares celebramos el Día de Acción de Gracias y se comienzan a escuchar los cánticos y a ver las decoraciones navideñas, es bueno hacer un alto para evaluar si en realidad estamos viviendo una vida que le da gloria a Dios, una vida de adoración a Dios.

Es impresionante que el rey David vivió más de 1,000 años antes del nacimiento, muerte y resurrección de Jesús, pero sin embargo vemos claramente el gran entendimiento que tenía en cuanto a la gracia de Dios. 

Entender la gracia de Dios produce gratitud

Cuando entiendes lo grave de tu pecado y el sacrificio tan grande que Jesús hizo al venir a sufrir y a morir en tu lugar, sin tu merecerlo, es imposible no ser movido a querer obedecer y agradar a Dios en todo.

Como dice John Piper: “Si nuestros corazones no son conmovidos por la bondad de Dios, somos unos malagradecidos.”

El religioso sirve a Dios para quedar bien con quienes le rodean y para tratar de ganarse el favor de Dios. Aquel que ha entendido el evangelio, y que sabe que no hay nada que pueda hacer para salvarse, obedece a Dios, no para recibir algo mejor porque sabe que ya lo tiene todo en Cristo, sino que quiere servir y agradar a Dios por gratitud.

Auto-predicarte el evangelio te hace mantener agradecido

Como vimos anteriormente, David reconoció quien era sin Dios y lo que Dios había hecho para salvarle. Pero David también reconocía lo fácil que es para nosotros el olvidarnos del favor de Dios para concentrarnos en otras cosas. Cuando esto sucede, es imposible para nosotros el vivir de manera que agrade a Dios. Es por eso que David escribe este salmo y se recuerda a sí mismo:

Él es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;
El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;

Ese es el evangelio puro de Cristo siendo predicado 1,000 años antes de Cristo. ¡Qué maravillosa gracia!

Creados para dar gracias

La humanidad fue creada para la alabanza de la gloria de Dios. Fuimos creados para honrar a Dios al ser agradecidos. Fuimos redimidos por Dios para que nuestras vidas reflejen su gloria.

Cuando leemos lo que el apóstol Pablo le escribe a la iglesia de Éfeso, podemos darnos cuenta de lo grande que es la gracia que de Dios hemos recibido y el compromiso que tenemos de darle la gloria a Dios en todo lo que hacemos:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. 

En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros. En toda sabiduría y discernimiento nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Él, con miras a una buena administración en el cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

En Él también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.

En Él también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria.” — Efesios 1:14:

 Un corazón agradecido adora a Dios

Es cierto que vivir para la gloria de Cristo en medio de un mundo que cada día parece alejarse más y más de Dios no es una tarea fácil. Es como nadar en contra de la corriente. Pero como hijos de Dios, hemos sido llamados a vivir de una manera que agrade a Dios, que le traiga gloria a su nombre.

Hay dos pasajes en la Biblia donde el apóstol Pablo nos da ciertos parámetros para comportarnos en esta vida de manera que le traiga gloria a Dios:

En Efesios 5:15-20 (NTV) nos dice:

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan. No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón. Y den gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Luego en Colosenses 3:16-17 (NTV) nos dice:

“Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que Él da. Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido. Y todo lo que hagan o digan, háganlo como representantes del Señor Jesús y den gracias a Dios Padre por medio de Él.”

Vemos como Pablo hace énfasis en que debemos vivir una vida de adoración, una vida consagrada a Dios, una vida que agrade a Dios.

Al leer esos pasajes bíblicos encontré 7 llamados, exhortaciones o pasos a seguir:

  1. “…tengan cuidado de cómo viven…”
    Un llamado a la santidad.
  1. “…procuren entender lo que el Señor quiere que hagan…”
    Un llamado a buscar sabiduría de Dios para entender Su voluntad.
  1. “Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas…”
    Un llamado a estudiar la Palabra de Dios y aplicar el mensaje de Cristo en nuestro diario vivir.
  1. “Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que Él da.”
    Al estudiar la Biblia entendemos nuestro propósito y ministramos a otros usando lo que hemos aprendido.
  1. “Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido.”
    Cuando entendemos lo que Dios hizo por nosotros a través del sacrificio de Jesús en la cruz, somos movidos a adorarle con todas nuestras fuerzas, con nuestros corazones, agradecidos por Su gracia.
  1. “…y haciendo música al Señor en el corazón.”
    Adoración a Dios no es cantar con nuestros labios… eso no impresiona a Dios. La adoración verdadera brota del corazón y se refleja en nuestra manera de vivir.
  1. “…Y todo lo que hagan o digan, háganlo como representantes del Señor Jesús y den gracias a Dios Padre por medio de Él.”
    Un llamado a vivir por y para Cristo reflejando así Su amor, gracia y gloria a todos los que nos rodean, sin importar las circunstancias.

En conclusión, en la Biblia podemos ver claramente que un corazón agradecido de Dios es movido a una vida de adoración a Dios.

Salvo por gracia. Coordinador Editorial y de Contenidos para Soldados de Jesucristo. Vive en West Palm Beach, FL. junto a su esposa Priscila y sus cuatro hijos. Es miembro activo de la Iglesia Bíblica Gracia y Verdad en Hollywood, FL donde sirve, entre otras cosas, como Líder de Adoración. Puedes seguir a Emanuel en Twitter y Facebook.