Una oración pastoral sobre el gozo

De tanto en tanto me gusta compartir un ejemplo de una oración pastoral de Grace Fellowship Church. Esto lo hago porque hay pocos ejemplos de oraciones pastorales en internet, y pensé que estas pueden servir para inspirar temas, pasajes, o ideas cuando otros pastores y ancianos se preparan para guiar a sus iglesias en oración. Esta es una oración que hice ante mi iglesia cerca del comienzo de un nuevo año.

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Padre nuestro,

Esta mañana queremos decir junto con el salmista: «¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre; proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche!», y hacer todo esto juntos como tu pueblo llamado por tu evangelio (Salmo 92:1). Y esto lo hacemos, Señor, porque con tus obras nos has dado alegría. Cuando vemos lo que eres y lo que has hecho, cantamos de alegría. No podemos evitar cantar de alegría, porque tú eres tan bueno.

Padre, en tu presencia, y en la presencia de los demás, y en la presencia de cualquiera que escuche, es un gozo declarar: «El Señor es justo; él es mi Roca, y en él no hay injusticia». En ti, Señor, no hay injusticia. No hay ni una sombra de injusticia en tu carácter. No hay ni el menor atisbo de ella en tus obras, ni en tus caminos, ni en tus decretos. Tu siempre eres solamente bueno. Y eso nos da plena confianza al comenzar otro día, otra semana, otro año. 

Padre, esta mañana ya hemos pedido que perdones nuestros pecados, así que queremos recibir ese perdón, decir en tu presencia que ahora elegimos vivir como aquellos cuyos pecados han sido perdonados. Aquellos pecados no penden sobre nosotros como una espada aguda a punto de caer. No estamos simplemente postergándolos para poder tratarlos en el futuro. No, creemos que nuestros pecados han sido quitados. los has quitado. Tú los has arrojado al mar, los has puesto bajo tus pies, les has dado la espalda, los has cubierto, los has olvidado, los has quitado, los has borrado, los has alejado, y has cancelado su deuda. Están tan lejos de nosotros como el Este del Oeste. Todo esto lo has hecho para que podamos vivir en la libertad del perdón. Así que mi oración es que lo hagamos. Danos santo valor para llevar vidas significativas. Danos un gozo santo para llevar vidas santificadas.

Padre, ya al comienzo de este año nuevo se nos ha recordado lo pequeños, débiles y frágiles que somos. Se nos ha recordado que mientras tú reinas y gobiernas en lo alto para siempre, nosotros somos como pasto del campo que brota pero pronto se marchita. Nosotros somos débiles, tú eres fuerte.

Te agradecemos por sostener a [miembro de la iglesia] en el impacto de descubrir su enfermedad y en la cirugía para tratarla. Te damos gracias por el buen informe y oramos para que tenga una recuperación plena, rápida y permanente de su enfermedad. Te pedimos que uses esto para aumentar su fe, para enseñarle más sobre lo que tú eres, y para darle un gran deseo de hacer que cada momento cuente para ti y para tu gloria. Te pedimos que ayudes a [su esposa] mientras lo cuida, dale fortaleza, confianza y gozo en ti. Y ayuda a los pequeños [hijo] y [hijo] en este momento de dificultad. Actúa en ellos aun a través de esto para que desde una temprana edad ellos conozcan y profesen que Jesucristo es Señor.

Oramos para que acompañes a [miembro de la iglesia] mientras se prepara para despedir a su padre. Que ella pueda recibir consuelo de tu Espíritu, de tu Palabra, y de tu pueblo, y que pueda ser una gran fuente de consuelo para quienes la rodean. Te pedimos que le ayudes a conocer y creer la verdad para que ella pueda ministrar esa verdad a los demás. Te agradecemos porque aunque no sabe cuándo partirá su padre, ella sabe adónde va. Gracias porque él es conocido por ti y amado por ti y que tú lo llamas al hogar para que esté contigo para siempre.

Oramos por todos aquellos que están sufriendo, por todos aquellos que están desanimados, por todos aquellos que están solos, por todos aquellos que se sienten oprimidos por el pecado, por todos aquellos cuyos sueños se han roto, por todos aquellos que están inexplicablemente tristes, por todos aquellos que tienen anhelos no cumplidos, por todos aquellos que se preguntan si le importan a alguien; te pedimos que estés cerca de ellos, que los confortes con tu Espíritu. Oramos para que nosotros estemos cerca de ellos, que seamos fieles en ministrarlos, en llevar aquellas cargas juntos.

Padre, al continuar nuestra adoración, y especialmente al volvernos a tu Palabra, oramos para que estemos atentos y estemos expectantes. Ayúdanos a estar atentos: a escuchar adecuadamente, a dejar de lado las distracciones y permitir que tú nos hables por tu Palabra. Y oro para que estemos expectantes. Tú nos dices que toda la Escritura ha sido inspirada por ti, de modo que es útil para enseñar, para reprender, para corregir, y para instruir en la justicia. Oramos, pues, para que tú hables y nosotros escuchemos, para que seamos transformados.

Te lo pedimos en el nombre de Cristo nuestro Salvador. Amén.