Nota editorial: Este artículo hace parte de la serie 10 Cosas que Deberías Saber publicado originalmente en inglés por Corssway

1. El Edén era bueno, pero no completamente glorioso 

El Edén era brillante y hermoso y tendemos pensar en él en términos de perfección. Sin embargo, en lugar de pensar en el Edén en términos de perfección, deberíamos pensar en términos de posibilidad. Ciertamente el Edén era puro, inmaculado, ordenado y lleno, pero el Edén del que leemos en Génesis 1 y 2 no era todavía todo lo que Dios quería para su creación. Era inmaculado, pero incompleto.  

Desde el principio, el Edén no fue hecho con la intención de ser estático, sino de dirigirse a algún lugar. Podríamos decir que hay una escatología del Edén. Las intenciones de Dios para su creación siempre han apuntado a la consumación, es decir, hacia la gloria.   

2. El Edén era abundante, pero no amplio todavía 

Génesis 2:8 nos dice que en la tierra que creó, “Y plantó el Señor Dios un huerto hacia el oriente, en Edén”. El instruyó a Adán y a Eva a “Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra” (Gén. 1:28). Claramente, había un proyecto de expansión en construcción. Al Adán y Eva trabajar y cuidar el jardín y al multiplicarse, el Edén crecería por encima de sus fronteras actuales, y la gloria del gobierno real de Adán y Eva aumentaría.    

3. El Edén era completamente bueno, pero no era completamente seguro 

Por muy bueno que fuera el Edén original, era también vulnerable a la maldad, la decepción e incluso la muerte. Eso se hace obvio al considerar que Satanás habitó el cuerpo de una serpiente común y trajo la muerte al inmaculado jardín. En Apocalipsis 21, Juan se preocupa de asegurarnos que esto no va a suceder en el gran jardín que está por venir ya que será completamente seguro. “Y jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino solo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27). 

4. El Edén tenía un ritmo de trabajo y luego de descanso, pero no un descanso interminable

Dios hizo la creación y luego descansó. En su descanso, Dios estaba anteponiendo a Adán algo que esperar cuando cumpliera su trabajo de someter la tierra, ejercer dominio sobre ella y llenarla de portadores de su imagen. Si Adán hubiera terminado fielmente la obra, él y Eva, y su descendencia habrían entrado en un descanso sabático permanente. 

5. Adán y Eva fueron hechos a la imagen de Dios, pero todavía no tan gloriosos como Dios quería

David escribió sobre el primer hombre “lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad!” (Sal. 8:5). Claramente, Adán y Eva al ser creados a la imagen de Dios tenían una medida de su gloria. Si hubieran obedecido se habrían transformado de gloria en gloria. “Transformados de gloria en gloria” siempre ha sido y aún sigue siendo el plan de Dios para aquellos hechos a su imagen. Aún ahora, al Espíritu Santo trabajar en nosotros, estamos siendo cambiados de gloria en gloria. No obstante, es la gloria de la resurrección más completa la que anticipamos. “Ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo,el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria” (Fil. 3:20-21). 

6. Adán y Eva estaban desnudos, pero aún no vestidos del esplendor real  

Cuando leemos en Génesis 2 que Adán y Eva estaban desnudos en el Edén, inicialmente puede que nos parezca algo bueno o neutral, pero los lectores originales de Moisés se habrían dado cuenta de que algo faltaba. Adán y Eva eran los representantes del gran rey, quienes en las Escrituras siempre están vestidos con vestidos reales (piensa en la túnica de colores de José, la túnica que Jonatán le dio a David y la túnica y los anillos del hijo pródigo). La desnudez indicó una necesidad de vestidos reales que les habría sido dada si hubieran ejercido fielmente el dominio. Sin embargo, en lugar de estar más vestidos, Adán y Eva perdieron la gloria original que los cubría. Esto hizo su desnudez ante Dios tan insoportable que buscaron cubrirse con hojas de higuera. 

7. Adán y Eva disfrutaron de la intimidad como una sola carne, pero su vínculo fue vulnerable a la ruptura 

La historia de amor con Adán y Eva en el Edén comenzó disfrutando de la intimidad tipo hueso de mis huesos y carne de mi carne. Sin embargo, las mismas dos personas que no sentían vergüenza al estar desnudos la experimentaron más adelante al tratar de cubrirla. El mismo esposo que recibió a su esposa exclamando “¡Por fin!”, luego la culpa al decir “La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Gén. 3:12). La compañía de Adán y Eva, diseñada con la intención de bendecir al mundo trajo en cambio maldición sobre él.  

Desde que este primer matrimonio fue tan malo, Dios ha estado llevando a cabo su plan para presentar a la novia perfecta al novio perfecto. Llegará el día en que la sombra del matrimonio humano temporal dará paso a su esencia: el más íntimo, eterno e inquebrantable matrimonio entre Cristo y su iglesia. Este será el matrimonio más feliz de todos los tiempos.  

8. Adán y Eva disfrutaron de la presencia de Dios, pero fueron vulnerables a su presencia en el juicio 

Adán y Eva experimentaron el gozo de la presencia de Dios en el jardín antes de que pecaran. Un aspecto de la presencia de Dios fue la advertencia dada respecto al árbol prohibido: “porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (Gen. 2:17). Cuando leemos en Génesis 3:8 que Adán y Eva “Y oyeron alSeñor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día”. No era como si Dios estuviera caminando por la tarde en el jardín. En cambio, era día de juicio, que para Adán y Eva significaría el día de su desalojo. Ya no podrían vivir en el santuario del Edén en la presencia de un Dios santo porque ellos mismos se habían convertido en impíos.  

No obstante, el deseo de Dios de habitar con un pueblo santo en una tierra santo no fue frustrado por el pecado humano. En cambio, Dios empezó a trabajar su plan para hacer posible a los pecadores fueran hechos limpios y santos para habitar en su presencia. Está por llegar el día en que “Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos” (Apo. 21:3). 

9. Adán y Eva hubieran podido ganar el conocimiento del bien y del mal sin comer del árbol prohibido 

Cuando leemos del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gen. 2:9) quizás pensamos que había algo esencialmente malo e incluso premonitorio sobre él, pero no estaba prohibido porque fuera malo. En cambio, era malo porque estaba prohibido. Dios había puesto este árbol en el jardín para darles a Adán y a Eva la oportunidad de vivir la fe genuina y la obediencia. Adán y Eva hubieran podido usar la sabiduría de Dios mediante su Palabra para juzgar las mentiras de la serpiente y la rebelión ante Dios como malvada al descansar en la bondad de Dios. Adán hubiera aplastado la cabeza de la malvada serpiente ahí mismo y también hubiera podido aplastar su rebelión en lugar de participar de ella. Si hubiera hecho esto, Adán y Eva habrían podido comer hasta saciarse del árbol de la vida y entrar en una vida celestial sin tener que experimentar la muerte. 

10. El Edén tenía el árbol de la vida, pero a Adán y Eva se les prohibió comer de él 

La Biblia no nos dice específicamente que Adán y Eva no podían o no comían del árbol de la vida que estaba en medio del jardín. Sin embargo, parecería que el fruto de este árbol era un festín que Adán y Eva disfrutarían una vez que pasaran la prueba de obediencia representada en el árbol prohibido. Apocalipsis 2:7 dice que comer del árbol de la vida que se concede a los que “vencen” o “conquistan”. Claramente, Adán y Eva no superaron la tentación. Se suponía que debían gobernar sobre la creación, pero no podían gobernar sobre sus propios apetitos y debido a su desobediencia se les prohibió comer del árbol. 

Apocalipsis 22 revela que la oportunidad del pueblo de Dios de comer del árbol de la vida no se ha ido para siempre. En cambio, el árbol de la vida está gloriosamente plantado en medio de un jardín más grande que está por venir. En el Edén, los árboles dan fruto en su temporada, lo cual sucede una vez en el año, pero en el nuevo y mejor Edén, el árbol de la vida produce una nueva cosecha cada mes. En el Edén, el árbol de la vida creció en medio del jardín, pero en el nuevo Edén, el árbol de la vida crece en cualquier lado del río. Parece que se hubiera multiplicado y expandido, lo cual implica que todos tendrán acceso a él, es decir, que todos serán bienvenidos para comer hasta saciarse. No solamente el fruto les será de alimento, sino que también las hojas de este árbol nos sanarán. De hecho, sanarán todo. 

A veces escuchamos la historia de la Biblia como una narración que sigue el orden Creación-Caída-Redención-Restauración. Sin embargo, tan bueno como el Edén haya sido, no nos limitamos a volver al Edén como una vez lo fue. La historia de la Biblia es Creación-Caída-Redención-Consumación. Esperamos un hogar que será aún mejor que el Edén.