10 razones por las que agradezco ser papá

[dropcap]M[/dropcap]e hace bien considerar las cosas por las que estoy agradecido, especialmente dado que hoy es Día de Acción de Gracias aquí en Canadá. Hay tantas cosas por las que le debo gratitud a Dios, pero cerca del primer lugar de la lista, y hoy en mi mente, están mis hijos. Estoy agradecido de ser papá por estas razones y más:

Abrazos

Agradezco ser papá por los abrazos. Mi hijo de dieciséis años ya no me abraza, pero mis hijas todavía lo hacen, y las amo por ello. Me encanta que estén junto a mí, decirles que son amadas, hacerles saber que están seguras, protegidas, que tendrán lo que necesitan. Las abrazo tiernamente para saber que las aprecio. Las tomo en mis brazos y las cargo hasta la cama para que sepan que soy fuerte. Y ellas me abrazan para hacerme saber que también soy amado. Pienso que podría necesitar sus abrazos tanto como ellas necesitan los míos.

Ojos

Agradezco los ojos de una hija para su padre. Hay algo en la forma en que una niña mira a su papá, algo en sus ojos que es puro, tierno y profundo, y quizá incluso feroz. Sus ojos muestran amor, confianza… ¿y admiración quizá? No es como el amor de un amigo por otro, o del esposo por la esposa, o del padre por un hijo. No es mejor ni peor, sino diferente, único. Es un amor que cualquier buen papá quiere atesorar.

Santidad

Agradezco ser papá porque mis hijos me impulsan a crecer en santidad. Me impulsan a crecer en santidad al exponer mi falta de santidad. Ellos no buscan hacerlo; solo sucede mientras vivimos la vida juntos. Ellos exponen mi impaciencia, mi irritabilidad, mi egoísmo, mi orgullo. Sé que necesitan un padre que no solo exija santidad, sino que también la demuestre. Así que, a su manera, ellos me han impulsado a crecer en las cualidades más nobles mientras doy muerte a las más detestables.

Protección

Estoy agradecido de ser papá para sentir la protección hacia mis hijos. Y como padre realmente me siento fieramente protector hacia ellos. No hay nada que no haría para protegerlos del daño, para evitar que experimenten el dolor. A veces leo en las noticias o los libros de historia acerca de un padre que ha sacrificado su vida por sus hijos. Me conmueve pero no me sorprende. ¿Qué padre no cambiaría su vida por la de su hijo? ¿Qué padre no se lanzaría delante de un depredador, de un bus, o una bala para proteger a su hijo?

Orgullo

Agradezco ser papá porque puedo sentirme orgulloso de mis hijos. Sí, sé que el orgullo es el mayor de los pecados y que el orgullo viene antes de la caída. Pero no ese orgullo. Este es el tipo de orgullo que Dios tiene por su Hijo, que Dios tiene por nosotros, sus hijos. Es un orgullo bueno, un orgullo que desea dar a esos niños todo lo que necesitan, un orgullo que se deleita en sus logros, sean grandes o pequeños. Es un orgullo que busca el bien del otro, que se deleita en el bien del otro. De esta forma estoy orgulloso de mis hijos, orgulloso de ser su papá.

Humildad

Estoy agradecido de ser papá para crecer en humildad. Sí, ser papá genera orgullo (¡un orgullo bueno!) pero también genera humildad. Veo las cualidades buenas de mis hijos y sé: no puedo arrogarme el crédito de esto. Veo sus logros y sé: ellos son capaces en formas que yo soy un fracaso. Veo todo lo que son, todo lo que hacen, todo lo que han llegado a ser y están llegando a ser, y tengo que ser humilde, tengo que agradecer humildemente a Dios por su bondad.

Amigos

Estoy agradecido de ser papá porque me permite convertirme en amigo. Una de las grandes alegrías de ser padre es experimentar esa lenta transición en la que tus hijos se convierten en amigos. Qué alegría es darse cuenta de que uno no solo pasa tiempo con ellos porque tiene que hacerlo, y no solo pasa tiempo con ellos porque sea un deber paternal. No, uno pasa tiempo con ellos porque sencillamente los ama, a uno le encanta estar con ellos. Tus hijos se han convertido en tus amigos.

Esperanza

Estoy agradecido de ser papá por la esperanza que brindan mis hijos. En mis hijos veo esperanza: esperanza para la iglesia, esperanza para la humanidad. Veo hijos que son amables y correctos y crecen en piedad. Veo hijos que han sido criados de una forma que sobresale del mundo a su alrededor. Veo hijos que saben que tienen que estar concentrados en el cielo para ser de algún beneficio en la tierra. Veo a mis hijos y siento esperanza.

Belleza

Estoy agradecido de ser papá para apreciar la belleza. ¿Qué padre no está convencido de que sus hijas son las criaturas más bellas de toda la tierra? ¿A qué padre no le encanta que le pregunten «papá, cómo me veo»? Ella se acerca con su vestido puesto, hace un giro, su pelo vuela, su vestido se infla. «¿Cómo me veo?». Solo hay una respuesta adecuada: «Te ves perfecta. Te ves hermosa». Y así es.

Paternidad

Estoy agradecido de ser papá porque puedo apreciar mejor la paternidad de Dios. Dios se revela como Padre: Padre del Hijo y Padre de todos aquellos a los que adopta en su familia. Ser padre de mis hijos me ha dado atisbos —vagos y efímeros tal vez— de lo que para Dios significa ser Padre. El ver a Dios como Padre me desafía a amar como Dios ama, a criar como Dios cría. Ver a Dios como Padre me permite descansar seguro, sabiendo que mis hijos tienen un más grande y mejor Padre que proveerá para cada una de sus necesidades.