Acuérdate de estas verdades 

 Querido amigo, para comenzar asegúrate que un error teológico no sea la causa de tu angustia. En especial, ten un sólido entendimiento del pacto de gracia y de las riquezas de la misericordia reveladas en Cristo. Esto será útil para comprender las siguientes verdades, entre otras: 

  1.  Nuestros pensamientos de la infinita bondad de Dios deberían ser proporcionales a nuestros pensamientos sobre Su infinito poder y sabiduría. 
  2.  La misericordia de Dios ha provisto a toda la humanidad de un Salvador tan suficiente que ningún pecador perecerá por falta de una completa satisfacción hecha por sus pecados por Cristo. La salvación de ningún hombre requiere que proporcione satisfacción por sus pecados. 
  3.  Cristo se ha dado a Sí mismo en Su pacto del evangelio. El perdón y la salvación es para todos los que lo acepten con arrepentimiento y fe. Nadie que escuche el evangelio se pierde salvo, los obstinados que rechazan a Cristo y la vida eterna. 
  4.  El que cree la verdad del evangelio al el punto de abrazar el pacto de gracia -que Dios es su Señor y Padre reconciliado, que Cristo es su Salvador, y que el Espíritu Santo su santificador- tiene una fe verdadera, salvadora, y por tanto el derecho a la bendición del pacto. 
  5.  Cualquiera que se arrepienta verdaderamente y consienta al pacto de la gracia antes de su muerte será perdonado en vida. Es el deber de todos hacerlo, para que el perdón pueda ser obtenido. 
  6.  Las tentaciones de Satanás no son nuestros pecados: sólo el hecho de ceder a la tentación es un pecado. 
  7.  Los efectos de la enfermedad natural no son pecados en sí mismos. 
  8.  Los pecados más pequeño y menos probables a condenarnos, son aquellos que no estamos dispuestos a cometer y que amamos menos. 
  9.  Ningún pecado que odiemos más de lo que amamos nos condenará si preferimos abandonarlo y ser librados de él. Este es el verdadero arrepentimiento. 
  10.  Se santifica aquel que prefiere ser perfecto en la santidad de corazón y vida, en amor a Dios y fe, que tener los mayores placeres, riquezas u honores del mundo, considerando también los medios por los cuales fueron alcanzados. 
  11.  El que tenga esta gracia y deseo sabrá que es elegido. Asegurarnos de nuestro llamado al asentir al santo pacto es otra forma de asegurar nuestra elección. 
  12.  Lo mismo que es un gran deber para algunos puede no serlo para otros que, a causa de enfermedades físicas (fiebre, delirio, melancolía) son incapaces de lograr.