Nota editorial: Este artículo fue publicado originalmente como parte de la revista de 9Marks en español, el Cristiano y la Pornografía  que puedes encontrar en este enlace 

Por: Vergil Brown

Cada generación está marcada por el pecado. Esterilizaciones forzadas, campos de concentración y desigualdades en las condenas por uso o posesión de drogas. Cada día es extremadamente malo.

Una de las iniquidades prevalecientes de nuestro tiempo es la creciente tolerancia a la pornografía. Los hombres solían esconder sus indecencias en el baúl del auto o enterradas profundamente debajo de una mesa de trabajo en el garaje. Hoy, visitar un club de stripteasees una conclusión viable para una reunión de negocios por la noche, las novelas eróticas se convierten en bestsellersy en eventuales éxitos de taquilla, los actores porno son celebridades, los desfiles de lencería son televisados a nivel nacional y la desnudez en los dramas de televisión por cable es la norma.

Hemos pasado del secreto escandaloso a la aceptación abierta.

La tentación para el cristiano es redefinir la pureza sexual de acuerdo con los estándares cambiantes de moralidad. ¿Qué significa ser puro: la monogamia? ¿No participar en un acto sexual físico? Afortunadamente, la Palabra de Dios es nuestra autoridad en cuanto a la pureza sexual, nuestra hoja de ruta inmutable hacia el gozo y la satisfacción.

Considera 1 Tesalonicenses 4:1-7:

Por lo demás, hermanos, os rogamos, pues, y os exhortamos en el Señor Jesús, que como habéis recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que debéis andar y agradar a Dios (como de hecho ya andáis), así abundéis en ello más y más. Pues sabéis qué preceptos os dimos por autoridad del Señor Jesús. Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; y que nadie peque y defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes os lo dijimos y advertimos solemnemente. Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación.

El apóstol Pablo esperaba que la iglesia recordara sus enseñanzas anteriores sobre la vida cristiana y que creciera «más y más» en pureza.

Esta instrucción a la pureza puede parecer obvia. Pero en una sociedad promiscua como Tesalónica, una como la nuestra, requiere una vida contra cultural. Entonces, estos creyentes necesitaron la exhortación de no ir con la corriente, sino de vivir para agradar a Dios. Para los creyentes en Tesalónica y los creyentes de hoy, la Biblia nos muestra el camino a la pureza.

Primero, se nos dice que nos abstengamos de la inmoralidad sexual

Esto significa no participar en ningún tipo de actividad sexual ilícita fuera del matrimonio bíblico. Nos burlamos de los santos de los viejos tiempos que prohibieron bailar e ir al cine. Pero, ¿alguna vez te preguntas si nuestra generación ha ido demasiado lejos en la otra dirección? ¿Acaso hemos corregido demasiado y hemos hecho concesiones para la carne?

Hoy, si hablas de algo como insensato o peligroso, dicen que eres «un legalista que intenta robar a un hermano o hermana su libertad en Cristo». Pero la Biblia es clara: los cristianos deben huir de la inmoralidad sexual. Y no tenemos que esperar hasta que algo nos haga pecar antes de reconocer una tentación como peligrosa.

Somos más débiles de lo que creemos, no tan fuertes como pensamos. Por eso debemos ser humildes y vigilantes.

Segundo, la Biblia dice que debemos poseer nuestro cuerpo de una manera que sea santa y honorable

El verbo traducido como poseer (ktasthai) en el griego clásico variaba en significado desde ser competente en algo, como la música o la poesía, hasta ejercer señorío sobre los esclavos.[1]Del mismo modo, debemos controlar nuestros cuerpos. El pecado te codicia, pero tú debes gobernarlo (Gn. 4:7). Por el Espíritu, consideras que tus miembros son instrumentos de justicia (Ro. 6:13).

Proverbios 25:28 dice: «Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda». Una antigua ciudad sin muros se abrió a los ataques del enemigo. De la misma manera, la persona que carece de autocontrol pone la guardia baja y están abiertos a los ataques de la tentación.

Hay que construir muros de protección. Tal vez un «muro» de softwarede rendición de cuentas o un «muro» de ayuno o una meditación en el «muro» de la Palabra de Dios o una confesión de mis pecados y pedir oración en el «muro» de la comunidad de creyentes o un «muro» de oración. Cualquiera que sea el muro, debes construirlo y cuidarlo.

Para los cristianos casados en particular, debemos cultivar la intimidad dentro del matrimonio. Esto ayudará a evitar que seamos abrumados por la tentación.

Tercero, la Biblia dice que no seamos controlados por las pasiones de la concupiscencia como las personas que no conocen a Dios

¿Por qué es importante ser distinto del mundo?

En primer lugar, como Pablo enseña, agrada a Dios. Nuestro Creador nos hizo para un propósito claro. Él nos ha llamado a una santidad que requiere más que justicia externa, Él nos ha llamado a una transformación interior. Dios se complace cuando cumplimos ese propósito y reflejamos Su carácter ante el mundo.

En segundo lugar, ser distintos nos hace una luz para Cristo en un mundo oscuro. Esto es cada vez más el caso. Lo que pudo haberse confundido con una «buena moral a la antigua», hace 60 años se ha convertido en una forma de vida notable e intrigante. El chico que insiste en la diversión limpia para su despedida de soltero ahora se destaca. Debemos orar para que nuestra pureza haga que los incrédulos examinen las afirmaciones que hacemos acerca de Jesús.

Cuarto, la pureza es importante para nuestra felicidad

El verdadero gozo se encuentra en la voluntad de Dios. El mundo miente y promete que seremos felices y libres si simplemente abandonamos nuestros caminos prudentes y seguimos nuestras pasiones. Como alguien que se ha sentado con personas que han recorrido ese camino, déjame decirte lo que te espera al final: dolor, quebrantamiento y desesperación.

No creas las mentiras del mundo. Jesús nos ofrece algo mucho más grande que los placeres menores de este mundo. Nos da a Sí mismo. Dios nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, y el deleite de conocer a Dios y vivir de acuerdo con Sus propósitos ofrece una búsqueda más estimulante y satisfactoria.


Publicado originalmente en la Revista 9Marcas #9 | El Cristiano, La Iglesia Local y la Pornografía | Puedes descargarla gratis aquí

 


 

[1]G. L. Green, The letters to the Thessalonians[Las cartas a los tesalonicenses], (Grand Rapids, MI; Leicester, England: W.B. Eerdmans Pub.; Apollos, 2002), 191.

Vergil Brown es pastor líder de Gresham Bible Church en Gresham, Oregon, Estados Unidos.