5 mitos sobre el ateismo

mitos sobre el ateismo

Nota editorial: Esta artículo pertenece a una serie de 21 artículos relacionados con los mitos acerca de los temas más relevantes de la teología y la vida cristiana. Puedes leerla en este enlace. Esta serie fue publicada originalmente en inglés por Crossway.
A continuación 5 mitos sobre el ateismo:

Mito #1: No hay buenos argumentos para el ateísmo

Debemos admitir desde el principio que hay algunas razones decentes que una persona puede tener para ser ateo, y debemos ser cuidadosos de no descartar esas razones. Sin duda, no todos los ateos tienen estas razones en mente en realidad, pero tales razones existen, y debemos tomarlas seriamente. De hecho, no tomarlas seriamente puede ser considerablemente dañino. Por supuesto, tomarlas demasiado en serio puede ser un problema también.  

Ten en mente, también, que pueden ser buenos argumentos para conclusiones falsas. Cuando consideres las razones para alguna posición, piensa en la situación en términos de una balanza, del viejo tipo, con dos bandejas. Cada lado de la balanza representa un lado del argumento. Y el peso en las bandejas son las razones que fundamentan ese respectivo lado del argumento. Ambos lados pueden contener relativamente pesos grandes, los cuales podrían representar el lado con los argumentos más fuertes. Pero de todas formas, un lado pesara más al final. En otras palabras, una buena razón para una creencia no es una razón definitiva para creer en ella. 

 Mito #2: El ateísmo está basado solo en la razón

Dicho esto, creo que el equilibrio se inclina bastante a favor del teísmo cuando se trata de argumentos racionales. Entonces ¿Por qué hay ateos inteligentes e informados? Bueno, los argumentos no son lo único que importa cuando se evalúa el ateísmo. Otras consideraciones siempre están presentes. Nadie es neutral. Nuestra experiencia individual, un conjunto de creencias, el entrenamiento, la personalidad, los valores, y los deseos hacen importantes diferencias en como evaluamos creencias potenciales. Y entonces todo esto influye en la plausibilidad de los argumentos para el ateísmo (y para el teísmo). Thomas Nagel—uno de mis filósofos favoritos, y también un ateo—admite abiertamente que él simplemente no quiere que el teísmo sea verdadero. Por supuesto, esto no es la única razón por la que él es un ateo, pero su preferencia sin duda influirá en como él evalúa los argumentos a favor y en contra de Dios. Algo similar puede ser dicho acerca de mi deseo para que el cristianismo sea verdadero. 

 Mito #3: Una “tierra vieja” implica ateísmo

Y hablando de argumentos para el ateísmo, los creyentes y no creyentes suponen a menudo por igual que un universo de 13.8 billones de años, o una tierra de 4.5 billones de años (las estimaciones actuales) mostrarían, o por lo menos proporcionarían una buena evidencia contra la existencia de Dios. Pero seguramente la edad del universo, por ejemplo, no rige la existencia de Dios. Se ve muy plausible que Dios pueda crear un universo y una tierra tan vieja como le plazca. 

Por supuesto, si tu principal (o única) razón para creer en Dios es que el universo no tiene la edad de 13.8 billones de años, entonces tienes un problema serio si el universo resultara ser tan antiguo. Pero es aquí donde la distinción entre el teísmo y el cristianismo es importante, una distinción que he estado haciendo implícitamente. Un universo de 13.8 billones de años contradice ciertas interpretaciones plausibles de la Escritura—y esto es algo que los cristianos deben abordar. Pero una “tierra vieja” (la frase típicamente usada para referirse a ambos, el viejo universo y a la tierra vieja) no implica que no hay un Dios. Esta distinción puede ser particularmente importante si estas lidiando con dudas acerca de otros aspectos de tu fe. 

Recordar que hay buenos argumentos para el teísmo en general (y cómo los argumentos para el ateísmo pueden fallar) puede ser útil en tiempos de duda acerca del cristianismo en particular. 

 Mito #4: La evolución implica ateísmo

Podrías confundir este mito con el anterior, pero la diferencia entre los dos es importante. La evidencia específica para un universo de 13.8 billones de años o una tierra de 4.5 billones de años es a menudo diferente de la evidencia para la evolución de los organismos y, por lo tanto, necesita ser evaluada. Para ponerlo diferente, la perspectiva de la “tierra vieja” no implica la verdad de la evolución. 

Pero para nuestros propósitos, supongamos que la evolución es verdadera, en el sentido de que la vida fue originada de la materia muerta y luego evoluciona a formas más complejas completamente de acuerdo con las leyes naturales. ¿Esto significaría que no existe Dios? Obviamente no. Después de todo, podríamos preguntar inmediatamente acerca de las leyes mismas— y ¿porque existen precisamente estas (biológicamente amistosas) leyes? Si la respuesta es “porque el multiverso”—lo cual se está convirtiendo extremadamente popular en estos días—entonces podríamos preguntar acerca de las meta-leyes generales que gobiernan el multiverso, o incluso por qué hay un multiverso en lugar de nada. Estas son, al menos, preguntas que necesitan ser abordadas antes de poder sugerir que la evolución ciega y no guiada implica la verdad del ateísmo. 

Una vez más, como en el caso de la “tierra vieja”, ciertos tipos de evolución pueden estar en contra de lecturas específicas (y plausibles) de la Escritura, y los cristianos tendrán que lidiar con eso también. Inclusive la evolución ni siquiera sugiere— y mucho menos implica—que “Dios casi ciertamente no existe”, para usar las palabras de Dawkins. 

 Mito #5: El ateísmo implica inmoralidad

Muchos cristianos argumentan que Dios es necesario para respaldar un estándar moral objetivo, que una ley moral absoluta requiere un legislador divino. Esto se llama “argumento moral” para la existencia de Dios. Supón que es correcto (y pienso que lo es). Si es, y si el ateísmo es verdadero, entonces los actos como mentir, engañar, y robar no son objetivamente incorrectos. 

Pero muchos cristianos han afirmado que los ateos racionalmente consistentes deberían seguir adelante y mentir, engañar y robar. Es decir, según el razonamiento, buscar el número uno tiene todo tipo de ventajas obvias—incluyendo las ventajas de supervivencia—y si nada es realmente malo, entonces es razonable tomar dichas ventajas, si uno puede salirse con la suya. 

Pero nada en el ateísmo mismo—o en el argumento moral—implica que los ateos deberían comportarse inmoralmente. Por supuesto, tampoco implica que los ateos deberían comportarse moralmente. Y esto es porque el ateísmo no implica ningún “deber” en lo absoluto. Para decirlo de otra manera, si el ateísmo es verdadero, no hay valores objetivos en lo absoluto, no hay correcto o incorrecto por encima de nuestros valores personales. Entonces, los ateos no necesariamente son inconsistentes al comportarse bien. Por otro lado, no pueden afirmar constantemente que el comportamiento de otras personas sea objetivamente incorrecto (u objetivamente correcto). Si el ateísmo es verdadero, no hay ningún comportamiento correcto.