Hay una crisis global.

Dios está en control.

Es tiempo de orar.

Estas son cosas que sabemos, pero ¿qué hacemos con estas realidades? En el día a día, es muy fácil dejarnos arrastrar por la ansiedad ante la crisis. Es fácil olvidar quién está control. Y es mucho más fácil olvidar la necesidad que tenemos como creyentes de orar y de humillarnos ante Dios.

Para mí, siempre ha sido un reto el apartar tiempo para buscar la dirección de Dios en oración. He sido confrontado con la verdad de que la oración no es una opción, es un mandato (Colosenses 4:2), y una invitación presentarme ante mi Padre que siempre está pendiente de mi clamor. Especialmente en tiempos de crisis.

A menudo necesito orar para que Dios me haga consciente de mi necesidad. Que Dios me ayude a alinear mis afectos con la verdad de quién es Él en contraste con mi inmensa debilidad.

Algo que pienso constantemente es que sería una tragedia doble que este tiempo pasara sin que buscáramos diligentemente el rostro de Dios. Sería una manifestación de orgullo y autosuficiencia. Sería como gritar a voces — Dios no te necesito aún en medio de esta crisis

¿Qué quiere Dios hacer con todo esto? Sin lugar a dudas, al menos en cuanto a mí, Dios me está llamando a orar. Dios usará el Covid-19 para atraernos a Él, y para hacernos más dependientes de Él.

Oremos para que en este tiempo Dios nos inquiete a orar sin cesar y que al final de esta calamidad podamos decir que hemos crecido como el resultado de la gracia de Dios y las oraciones de su pueblo.

Aquí te comparto lo que le pido a Dios por mi vida, mi comunidad, mi iglesia y mi nación. Oro por:

Cristianos más devotos

Dios históricamente ha usado las crisis y la circunstancias para fortalecer la fe de los creyentes. Oremos que seamos cristianos comprometidos con Dios, con el prójimo y con la proclamación del evangelio.

Oremos para que Dios nos permita confiar en Su carácter.

Oremos para que nuestra fe y esperanza en Dios madure lo suficiente para que no estemos ansiosos y atribulados. Oremos para que seamos cristianos con una perspectiva eterna.

Familias más unidas

Esta pandemia nos ha puesto a todos en una posición especial, nos ha recordado que la manera de que nuestras familias puedan operar es abrazar el diseño de Dios para la familia.

Oremos que como padres que seamos pastores y siervos de nuestros hogares, que las madres que sean de ayuda idónea y que los hijos que se sometan al liderazgo de sus padres en obediencia.

Oremos para que Dios use esta crisis para fortalecer nuestras familias y unir nuestros hogares por medio del evangelio de Cristo.

Iglesias más fuertes

Dios está llamando a la iglesia a reflexionar. Oremos que los pastores seamos fieles a nuestro llamado de pastorear la grey como Dios manda (1 Pd5:1-4). Que no seamos arrastrados por lo atractivo de hacer iglesias más pragmáticas y menos bíblicas. Que amemos la iglesia que tenemos, no la iglesia que aspiramos tener.

Oremos por un fuerte compromiso con la fiel predicación de todo el consejo de Dios.

Oremos por corazones interesados en invertirnos en las personas. Que Dios nos haga más dependientes del Espíritu Santo para dirigir la iglesia, y no de nuestras habilidades y estrategias.

Como miembros de la iglesia, oremos por un mayor compromiso con el cuerpo de Cristo. Que Dios nos mueva a sostener la iglesia con nuestros recursos y a usar nuestros dones para su edificación. Que Dios nos dé oportunidades para servir a los hermanos en necesidad. Oremos que Dios nos ayude a asumir nuestro rol como embajadores del evangelio de Cristo.

Oremos para que nuestras iglesias al final de esta jornada salgan más fortalecidas.

Personas salvas por Cristo

Oremos para que Dios salve a nuestros familiares, amigos, aún enemigos (si tienes).

Oremos que Dios ponga una sed en los inconversos a nuestro alrededor y que nos dé la valentía para compartir la buena noticia de salvación. Oremos para que más personas vengan a Cristo.

Gobernantes con una cosmovisión bíblica

Nuestros gobernantes necesitan nuestras oraciones, no importa si estamos de acuerdo o con sus políticas de gobierno. Dios los puso ahí para dirigir tu nación (Daniel 2:21, Romanos 13:1), y es nuestra responsabilidad orar por ellos, por su salvación y consecuentemente que Dios cambie perspectiva de la vida.

Oremos con fe que Dios salve a nuestros líderes, y el rumbo de nuestras naciones. ¡Oh, si Dios escuchara esa oración!

Esta pandemia nos recuerda una vez más que vivimos en un mundo caído, que nuestra ciudadanía no es de este mundo (Hb 13:14, Fil 3:20), y que esta tierra no es nuestro destino final.

Esta crisis debe mover nuestros corazones a orar, nuestras oraciones deben ir acompañada de una acción, y es que mientras oremos, estemos vigilantes, y vivamos siendo fieles testigos de Su evangelio.

Así que presentémonos –consistente, diligente, y confiadamente– al trono de Dios en oración.

¿Y tú por qué más orarías? Sigamos la lista.