7 señales de que eres un calvinista “enjaulado”

El calvinismo es algo hermoso, cuando nosotros, los calvinistas, no lo arruinamos. 

Durante mucho tiempo, el calvinismo estuvo vinculado a los calvinistas arrogantes, fieros y argumentativos a los que, al parecer, la única cura para su crueldad es dejarlos un tiempo encerrados en una jaula de acero. ¿El diagnóstico? Un calvinista en su etapa jaula. 

El calvinista en “etapa de jaula” es alguien que ha aprendido el TULIPlos cinco puntos del calvinismoy continúa en una embestida relacional, pues atacan, aporrean y juzgan a sus hermanos en Cristo que no se alinean al TULIP como ellos. 

Y, desde luego, el calvinista en “etapa de jaula” no cree que lo es. Lo sé, porque yo también fui uno y a veces, lo soy. No asumas que esta publicación se dirige a otros calvinistas —podría ser para ti. 

El calvinismo verdadero no necesita una jaula. El calvinismo verdadero es un calvinismo humilde. 

Un entendimiento de corazón de las doctrinas de la gracia nos humillará ante el Señor y ante nuestro prójimo. Cuando las doctrinas de la gracia irrumpen en nuestros corazones, daremos frutos que tengan la fragancia del Salvador, quien es manso y humilde de corazón. 

El calvinismo en “etapa de jaula” ocurre cuando las doctrinas de la gracia han obstruído nuestras mentes, pero jamás han bajado a nuestros corazones. Se muestra mediante una variedad de síntomasSi tienes cualquiera de estos siete síntomas, llama a tu Gran Doctor de inmediato. 

  1. Trastorno del calvinista obsesivo

La primera señal de un calvinista en “etapa de jaula” es un trastorno del calvinista obsesivo —cuando el calvinismo es en lo único que piensas; todo lo que lees; tu único tema de conversación. Esta versión de TCO se puede detectar por medio de estas preguntas de diagnóstico: 

  • ¿Lees la Biblia principalmente para buscar versículos que huelen alTULIP, o lees para deleitarte con Dios mismo? 
  • ¿Te sabes más versículos del TULIP que lo que sabes acerca de la oración, el ayuno y de las buenas obras?
  • ¿Estás escuchando elcalvinismo de manera crónica cuando oyes la proclamación de la Palabra de Dios?
  • ¿Tus conversaciones con tus amigos tienden a ponerlos en contra delcalvinismo?

Si padeces del trastorno del calvinista obsesivo, recuerda, “Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía” (Sal. 42:1 LBLA).  

  1. La amabilidad no es una preocupación

El síntoma más común de un calvinista en “etapa de jaula” es la completa negligencia en cuanto a la amabilidad —como si ésta no fuera un fruto del Espíritu. La humildad, la gentileza, el amor y la paciencia no son lujos. No son lo que buscamos si tenemos tiempo; son marcas del discipulado del Señor resucitado. Jesús nos manda a amar a nuestro prójimo —calvinista, arminiano o ateo— como a nosotros mismos. Siempre. 

Si quitas la amabilidad cuando hablas del calvinismo, recuerda: “Pero el propósito de nuestra instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera” (1 Tim. 1:5 LBLA).  

  1. Teólogos vigilantes 

Los que se encuentran en la “etapa de jaula” son los autonombrados policías de la teología. Si sientes la necesidad de corregir cada publicación en las redes sociales, criticar cada canción de alabanza que no es “lo suficientemente profunda”, o si sientes que necesitas hablar con tu pastor acerca de su falta de citas de Calvino —vete a la jaula. 

Si tienes la tendencia de un espíritu híper crítico, recuerda: “Porque ahora vemos por un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Cor. 13:12–13 LBLA).  

  1. Quemar puentes y construir muros 

Los escombros de las relaciones debido a la manera en que tratamos la teología reformada es el despilfarro de las tendencias de los “enjaulados”. 

Los cristianos no queman puentes entre sí. No construimos muros de hostilidad y divisiones entre nosotros, pues Jesús los derribó a todos. Está bien tener nuestras tribus y campamentos teológicos, pero no nos mordemos ni devoramos los unos a los otros. Recuerda que el Señor desea que vivamos “con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:2–3 LBLA).  

  1. Identidad mal dirigida

Si sientes más gozo por ser calvinista que cristiano, has entendido mal el calvinismo. Una de las razones por los que los “enjaulados” muestran sus dientes en un debate teológico es porque sienten que su esencia está bajo ataque. Es como si lo que los identifica está siendo pisoteado. Se trata de un caso de identidad errónea. 

Somos mejores calvinistas cuando no somos calvinistas en primer lugar. Le pertenecemos a Jesús. Encuentra tu identidad al recordar: “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria” (Col. 3:3–4 LBLA).  

  1. Ganar es más importante que amar 

Los “enjaulados” toman sus ejemplos de la jaula de las artes marciales diversas. Acaba la pelea. Debes ganar. Deja al contrincante fuera de combate o haz que se rinda. Hermanos, no tenemos que ganar cada debate. No tenemos que participar en cada uno de ellos. 

¿Cuántas personas crees que han sido convencidas del calvinismo por medio de la confrontación? Voy a adivinar que son la misma cantidad de zanahorias que comí el mes pasado: cero. Pero, ¿cuántos amigos alterados y comidas frustradas con los miembros de la familia fueron provocados por la necesidad de ganar el debate sobre la predestinación? Probablemente es la misma cantidad de nachos que comí el año pasado: un montón. 

Estoy totalmente a favor de hablar sobre teología, pero se debe hacer en el fruto del Espíritu. Si ganar a toda costa es más importante que amar, recuerda: “Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres” (Rom. 12:18 LBLA).  

  1. Jesús queda perdido en tu tulipán

La raíz de toda esta “etapa de jaula” se encuentra aquí: Hemos perdido de vista a Cristo. En la “etapa de jaula”, a Jesús se lo deja al margen, olvidado y pasado por alto para usarlo como bolas de barro en los barrios marginales de las luchas callejeras teológicas. Nos olvidamos de Aquel a cuya imagen estamos siendo transformados, en cuya misión nos encontramos, de que somos Sus discípulos, de que le pertenecemos a Él. 

Si Jesús no es de mayor importancia para nosotros, nuestro sistema solar teológico se desviará y provocará toda clase de catástrofes. Amigos, el TULIP no es un fin en sí mismo. Los puntos nos señalan a otro lado: hacia Alguien, Jesucristo. Él es el único que nació sin ser totalmente depravado, pero tomó nuestro pecado, murió en la cruz por Su pueblo, nos atrajo hacia Sí mismo y nos sostendrá hasta el fin. El calvinismo debe ser Cristo céntrico, para deleitarse en Cristo, para ser como Cristo. Recuerda que el Cristo crucificado y resucitado tiene “la primacía en todo”. (Colosenses 1:18).