Algunas Implicaciones Prácticas del calvinismo

Algunas Implicaciones Prácticas del calvinismo

La doctrina del calvinismo acerca del gobierno soberano de Dios sobre todas las cosas, está lejos de ser una enseñanza abstracta, con poco o ningún efecto en las vidas de los creyentes ordinarios. Más bien, el calvinismo tiene muchas implicaciones prácticas. Mientras que éstas pueden no surgir automáticamente al sostener simplemente la doctrina calvinista, estas sí surgen naturalmente cuando el calvinismo es verdaderamente creído y abrazado desde el corazón.

La siguiente lista no pretende sugerir que los no calvinistas nieguen alguna de estas verdades, sólo que el calvinismo ciertamente las implica.

El calvinismo nos da confianza en la suficiencia de la Biblia.

Dios salva a su pueblo escogido a través de la Palabra de Cristo (1 Corintios 1:18). Eso significa que los predicadores no tienen necesidad de usar la innovación para persuadir a nadie del evangelio. La salvación de las almas depende del evangelio, predicado fielmente y aplicado efectivamente por el Espíritu Santo, no depende de la creatividad o ingenio del predicador. Esta implicación es maravillosamente liberadora para el predicador.

Si predicamos el evangelio y la gente no cree en nuestro mensaje, entonces sabemos que no es porque hay algún problema con el evangelio. Es porque Dios salva a quien Él escoge a través de los medios que Él ha designado. La Escritura dice: “pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios.” (1 Corintios 1:23-24).

El calvinismo ayuda a calmar nuestras ansiedades.

La Biblia enseña que Dios obra “todas las cosas conforme al consejo de su voluntad” (Efesios 1:11) y “todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito” (Romanos 8:28). La gente a menudo se siente ansiosa o temerosa porque están tratando de controlar cosas que están fuera de su control (Lucas 12:25).

Pero las Escrituras enseñan que Dios obra todas las cosas para el bien de Su pueblo escogido, lo que significa que no tenemos razón para estar ansiosos. Podemos saber que todo lo que sucede es el amor de Dios para con nosotros, sin importar lo que sintamos o cómo se vean las cosas. Nosotros, por lo tanto, podemos calmar nuestros temores porque Dios gobierna todas las cosas para el bien de Su pueblo.

El calvinismo ayuda a prevenir que tratemos de controlar a otros.

Si pensamos que otras personas son capaces de cambiar por un acto de libre albedrío, entonces podríamos pensar que podemos cambiarlas manipulándolas o coaccionándolas para que elijan lo que queremos que elijan (3 Juan 9-10).

Pero la Biblia enseña que solo Dios gobierna el corazón humano (Proverbios 16:1, 9; 21:1; Jeremías 10:23). Por lo tanto, no debemos intentar controlar a los demás. Cristo nos enseña a hablar la verdad en amor, a hacer responsables a los demás de la verdad, y a servirles como Cristo nos ha servido a nosotros sin importar lo que elijan. Nuestra meta no debe ser controlar a la gente, sino mostrarles el amor de Cristo.

El Calvinista

El calvinismo nos enseña a amar incondicionalmente.

Los no calvinistas creen que el amor salvador de Dios está condicionado a que el pecador acepte Su amor. Es decir, dicen que Dios sólo ejerce la salvación hacia los pecadores si los pecadores primero están de acuerdo en permitirle hacerlo. Desde su punto de vista, Dios sólo ama a la gente lo suficiente como para salvarlas cuando lo escogen a Él.

Pero según la Biblia, el amor de Dios es absolutamente libre, conquistando poderosamente los corazones de su pueblo elegido. “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10). “Nosotros amamos, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

Cuando creemos que Dios nos ama incondicionalmente podemos aprender de Su ejemplo cómo amar a otros de la misma manera. No pensaremos en el “amor” como condicionado a lo que otros hacen o cómo nos responden. Más bien, amaremos y serviremos a otros como Cristo mismo nos ama y nos sirve, sin importar lo que otros hagan. “Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros” (1 Juan 4:11).

El calvinismo nos hace atrevernos a obedecer al Señor.

El calvinismo enseña que Dios es soberano sobre todo lo que escogemos y que somos responsables de obedecerle. A veces la gente teme que si obedecen al Señor, se perderán de algo o que otros se les opondrán y les hagan mucho daño.

Pero la Biblia dice que Dios controla todo, y eso significa que Él gobierna sobre todos los resultados de nuestra obediencia. Al obedecerle, ciertamente Dios cumplirá todas sus promesas. Mientras que la obediencia a menudo traerá sufrimiento a nuestras vidas, ese sufrimiento no puede destruirnos porque Dios garantiza soberanamente que no lo hará. “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe” (1 Juan 5:4).

¿Qué significan los cinco puntos del calvinismo?

El calvinismo apoya un corazón para las misiones.

La Biblia enseña que Cristo derramó Su sangre por Su pueblo escogido, garantizando que ellos serán salvos. Apocalipsis 5:9-10 dice: “con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra”. Las misiones no pueden fracasar porque la sangre de Cristo garantiza su éxito.

Los misioneros calvinistas pueden decir con Pablo: “Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que está en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna” (2 Timoteo 2:10). Van a una ciudad extranjera, sabiendo que Dios dice: “Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hch. 18:10). El motivo más grande de las misiones es que podemos proclamar fielmente el evangelio, sabiendo que Dios salvará a su pueblo escogido.

El calvinismo fomenta la humildad profunda.

Mientras que algunos que profesan el calvinismo están orgullosos de su nuevo entendimiento encontrado y sólo buscan ganar debates teológicos, no han interiorizado realmente lo que dicen creer. El calvinismo enseña que somos profundamente pecadores y que no podemos hacer nada para salvarnos. Si confiamos en Jesús, entonces es sólo porque Dios nos ha dado el don de la fe (Filipenses 1:29). Si nos arrepentimos de nuestros pecados, es porque Dios nos lo ha dado (2 Timoteo 2:25).

Eso significa que no hay lugar para alardear. Juan 3:27 dice: “Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo”. 1 Corintios 4:7 dice: “¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?” Por lo tanto, aquellos que verdaderamente creen en la doctrina calvinista serán profundamente humildes ante el Señor y ante sus semejantes.

El calvinismo sustenta nuestra seguridad de salvación.

Si la salvación depende inicialmente de nuestro libre albedrío, entonces parecería que finalmente depende también de nuestro libre albedrío. En otras palabras, si somos salvos por nuestro libre albedrío en primer lugar, entonces sólo tendría sentido que pudiéramos elegir libremente dejar la salvación.

¡Pero gracias a Dios que no es así! La Biblia enseña que la elección está ligada a la preservación de los santos. Juan 6:39 dice: ” Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final”. Dios da a su pueblo escogido al Hijo, y todos ellos son preservados por su poder para la resurrección y la vida en el último día. La seguridad de la salvación es un gran consuelo para el pueblo de Dios.

El calvinismo nos lleva a la adoración.

Las teologías no calvinistas hacen que la salvación dependa, en última instancia, del libre albedrío de los seres humanos. Las teologías condicionales, sin embargo, no son conducentes a la adoración. ¿Debemos cantar alabanzas a Dios acerca de nuestras elecciones y nuestros esfuerzos? Eso no es adoración.

La Biblia enseña que sólo Dios salva. Y es por eso que le adoramos. Caemos de bruces con alegría y gratitud por no haber hecho nada por nuestra salvación. Dios lo hizo todo. El Padre nos escogió para la salvación en la eternidad. El Hijo cumplió nuestra salvación en la cruz. Y el Espíritu Santo aplica la salvación a nosotros uniéndonos a Cristo y guardándonos para siempre. Estábamos muriendo en nuestros pecados, pero Dios nos dio gracia y gratuitamente la vida. Y es por eso que lo adoramos y lo glorificamos.

Conclusión

El calvinismo no es sólo una doctrina para ser aceptada formalmente y luego usada para ganar debates o para ser puesta en un estante para recoger polvo. Más bien, el calvinismo está lleno de implicaciones experienciales y prácticas. Necesitamos pensar profundamente acerca del gobierno soberano de Dios sobre todo el universo y Su amor electivo y luego debemos pensar y vivir de acuerdo con esto en cada aspecto de nuestras vidas. Que el Señor nos ayude a vivir de las doctrinas de su gran gracia.

 

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Tom es el pastor principal de la Primera Iglesia Bautista de Clinton, LA. Está casado con Joy y tienen cuatro hijos: Sophie, Karlie, Rebekah y David. Recibió sus títulos MDiv y PhD en el Seminario Teológico Bautista del Sur con especialización en Historia de la Iglesia, énfasis en los Bautistas y con especialización en Teología Sistemática. Tom es el autor de La Doctrina de la Justificación en las Teologías de Richard Baxter y Benjamin Keach (PhD diss, SBTS). Es miembro de la junta directiva de Founders Ministries y es el administrador del Blog de Founders. También es miembro de la junta directiva del Seminario Teológico Bautista Covenant y es profesor adjunto de teología histórica para el Instituto de Estudios Bautistas Reformados.