Cómo evitar la peor forma de fracaso

«No le temo al fracaso. Temo tener éxito en cosas que no importan». Tal vez reconozcas estas palabras del gran misionero William Carey, quien estaba expresando los pensamientos que muchos hemos tenido en algún momento. Hay muchas cosas que podríamos hacer en la vida, hay muchas cosas en las que podríamos tener éxito en la vida, pero nos damos cuenta de que hay muy pocas cosas que realmente importan. Muy pocas marcarán la diferencia para el mundo y las personas que nos importan. Sabemos que sería trágico mirar hacia atrás en la vida y ver que hemos tenido éxito en todo tipo de cosas inferiores pero hemos fallado en las más grandes.

Solo piensa en cuántas personas se han ido a la tumba con una extravagante riqueza y todo tipo de agradables posesiones, pero con un matrimonio deshecho y con hijos que apenas los conocían. Hace poco estuve en casa de una familia cuyo vecino había construido una enorme casa pero vivía en ella solo. Con su esposa la habían construido para vivir allí juntos y luego la ampliaron al doble para dar grandes fiestas. Pero su matrimonio había fracasado y ella se había marchado, y ahora él vivía solo en tres mil metros cuadrados. Según una medición había tenido éxito: tenía una inmensa casa y un auto increíble y la riqueza para respaldar todo eso. Pero según mediciones más importantes, había fracasado. Según esas mediciones, no tenía nada. Era rico pero desposeído al mismo tiempo. Era objeto de envidia pero objeto de lástima.

¿No vivimos todos con este temor de tener éxito en las cosas inferiores de la vida a la vez que fallamos en las cosas más grandes? No es que esas cosas inferiores siempre sean cosas malas. Algunas son realmente muy buenas. Es solo que, por definición, son cosas inferiores. No son asuntos de primera importancia. La vida tiene un orden, y todos sabemos que las cosas inferiores pueden parecer muy atractivas. Pueden ser muy distractoras. Pueden impedir que prestemos atención a las cosas que importan mucho más.

Mira, tener éxito en las cosas inferiores a costa de las cosas más grandes es de suyo una forma de fracaso. ¿Qué importancia tiene llegar a ser director ejecutivo si se pierde la familia? ¿Qué importancia tiene ganar la medalla de oro si se pierde a la esposa? O, como dijo Jesús, ¿qué importancia tiene ganar todo el mundo si se pierde el alma (Mateo 16:26)? Somos muy malos para hacer estas evaluaciones. Estamos muy tentados a tirar todas las cosas grandes para tener éxito en las cosas inferiores. Pero no lo podemos negar: tener éxito en las cosas inferiores a costa de las cosas más grandes es la peor forma de fracaso.

Hay una solución. La solución a este tipo de fracaso es la productividad: la productividad correctamente definida según la Palabra de Dios. Es este tipo de productividad basada en la Biblia y definida según la Biblia la que nos ayuda a identificar aquello que más importa y luego nos ayuda a realizarlo. Nos ayuda a identificar y buscar las poquísimas cosas en las que Dios quiere que tengamos éxito, y nos ayuda a evitar el millón de cosas inferiores que importan mucho menos. O al menos nos ayuda a poner ese millón de cosas inferiores en el lugar que les corresponde.

El arte de la productividad es el arte de tener éxito en las cosas importantes. En su nivel óptimo, la productividad es asegurarse de tener éxito en las cosas de suma importancia. Su objetivo es asegurar que no mires hacia atrás en tu vida un día y te des cuenta de que solo has triunfado en cosas efímeras, en cosas menores, en cosas que simplemente no importan.

Creo que podemos leer a través de la Biblia y ver algo como esto: la productividad consiste en administrar efectivamente tus dones, talentos, tiempo, energía y entusiasmo para el bien de los demás y la gloria de Dios. Lo más importante en la vida, lo más importante en el universo, lo más importante para Dios, es la gloria de Dios. Dios nos llama a darle gloria en cada forma que podamos, en cada ámbito de nuestra vida, y especialmente haciendo el bien a los demás (ver, por ejemplo, Mateo 6:16). Nosotros hacemos el bien a los demás y Dios es glorificado. Eso significa que las cosas más grandes en la vida son las que hacemos por los demás, no las que hacemos para nosotros mismos. Las cosas más grandes en la vida son las que pretenden beneficiar a otras personas. Las cosas inferiores son las que buscan beneficiarnos a nosotros mismos.

¿Quieres tener éxito en las cosas más grandes de la vida? Entonces dirige tu vida hacia la glorificación de Dios amando a los demás. Toma todo lo que eres y todo lo que tienes y dirígelo deliberadamente a hacer el bien a los demás para que Dios pueda recibir la gloria.

¿Quieres seguir pensando al respecto? Mi libro Haz más y mejor es un desafío a vivir este tipo de vida. Además, todo lo que he escrito aquí está tomado de un seminario en la Conferencia Ligonier Ministries West Coast, y quizá ese video (inglés) te resulte provechoso.