[dropcap]F[/dropcap]acebook. En muchos ámbitos de la vida ya no es condicional, ya no es una opción. Con más de dos mil millones de usuarios, se ha convertido en una herramienta casi esencial para las familias, los negocios, y sí, incluso para las iglesias.

La buena noticia es que Facebook tiene mucho para elogiarle. Hay muchas cosas que hace muy bien y por tanto hay muchas formas en las que Facebook puede ayudar a los pastores y otros líderes ministeriales. La mala noticia es que también hay (inevitablemente) formas en las que puede estorbar el ministerio si no se usa bien. Hoy quiero mirar Facebook como una herramienta para el ministerio y sugerir algunas formas en que puede ayudar y estorbar. Debido a las limitaciones prácticas, no puedo decirte qué hacer para crear una cuenta, pero al menos puedo dar algunas sugerencias sobre qué hacer una vez que te has unido y has comenzado a estar activo.

Uno de los grandes beneficios de Facebook para ti, como líder ministerial, es que te permite saber dónde está tu gente. Si eres como la mayoría de los pastores, descubrirás que los miembros de tu iglesia no solo son miembros de Facebook, sino que son miembros activos. Aquí es donde la gente socializa, donde se entretiene, y donde (ocasionalmente) discuten asuntos serios. Esto no significa que necesites estar en Facebook con el fin de ministrar efectivamente a tus feligreses, pero sí te da una forma más de interactuar con ellos, y puede ser muy efectiva. Facebook es esencialmente un medio social, usado para coordinar la comunicación y ahí es donde descubrirás que apoya al ministerio. Sin embargo, hay algunas áreas donde tendrás que ser cauteloso.

Usa Facebook para complementar el ministerio en el mundo real

Al considerar el uso de Facebook en tu ministerio, o al considerar cómo ya lo estás usando, piensa algunos minutos en aquello que Facebook ha reemplazado. Por lo general es cierto que las nuevas tecnologías no solo añaden algo a la vida, sino que además reemplazan algo que ya está ahí. En el caso de Facebook, bien puede ocurrir que esté reemplazando el ministerio cara a cara en el mundo real. Facebook crea conexiones sociales y en ciertas formas las enriquece; pero con la misma facilidad puede empobrecerlas, pues reemplaza la vida fuera de la red con la vida en línea. Siempre está la tentación de tomar el camino fácil (publicar «Feliz cumpleaños» en el muro de alguien en lugar de llamarlo; enviar un correo electrónico en vez de juntarse con la persona a almorzar). Asegúrate de no permitir que Facebook sea la forma fácil de evadir el ministerio difícil. Y asegúrate de no estar usándolo para desencarnarte, para eliminar tu presencia física de la vida de las personas.

Así que, al usar Facebook, ten el cuidado de usarlo de manera complementaria, una forma que complemente tu contacto en carne y hueso con las personas a las que intentas servir. Úsalo para compartir información de eventos, para que las personas recuerden el sermón de la semana anterior y piensen en el de la próxima semana, para que las personas canten las canciones que tú cantas, y oren por lo que sea necesario orar. Úsalo para compartir fotografías de eventos grandiosos y para alentar a las personas a contactarse entre sí. Las formas en que puede complementar el ministerio pueden ser casi infinitas. Pero úsalo siempre para que te impulse hacia el contacto cara a cara, no para que te aleje de él.

Entérate, pero no seas un acosador

Hay partes del ministerio del pastor que son activas y partes que son pasivas. Es decir, en muchos casos encontrarás casualmente información relevante para tu ministerio, cosas en las que debes actuar. Puede que un contacto en común te cuente que se acerca una fecha importante en la vida de otra persona, o que alguien ha cometido un pecado grave. Tú no buscaste la información, sino que esta vino a ti. Habrá otras ocasiones en que serás más proactivo en la búsqueda de la información. Tal vez te acerques a una persona y le preguntes cómo se ha estado recuperando de su cirugía, o tal vez le preguntes cómo le ha ido en la lucha contra un pecado específico.

Facebook puede ayudar con ambos componentes del ministerio, tanto con lo activo como con lo pasivo. Pero tendrás que cuidarte de la tentación de estar constantemente hurgando en busca de información (especialmente negativa), de mirar las fotografías de las vacaciones para ver si hay algo incorrecto («¡Ella no debería usar eso en la playa!»), de leer muros para hallar mensajes y respuestas indebidos («¡Ajá! ¡Eso sonó un poco sarcástico!»). Hay ocasiones en las que puedes usar la información que encuentres de un modo que bendiga y anime, y hay momentos en los que puedes usar esa información de un modo que se verá francamente repulsivo. Las normas sociales de lo que podemos hacer con la información que hallamos en Facebook aún se están escribiendo; mientras no estén escritas, sé cauto. Puede que ofendas a las personas aun cuando trates de ayudarlas.

Usa la información para saber de la vida de las personas que amas, para alentarlas, y solo en general para enterarte de lo que están haciendo en la vida. Pero no la uses para acosarlas; y ten cuidado con la forma en que introduces la información que has hallado en Facebook en la conversación en el mundo real.

Sé consciente

Ten presente que mucho de lo que ocurre en Facebook es público y ten presente que lo que es público y lo que es privado parece estar en constante flujo a medida que Facebook madura. Publicar «¡Anoche lo pasé muy bien» en el muro de un contacto puede resultar un tanto confuso (especialmente si es una mujer). Además, también ten cuidado de no suponer demasiado a partir de la información que encuentres acerca de los demás en Facebook. Dado que gran parte de lo que encuentres estará sacado de contexto, tendrás que usar esa información con mucho cuidado. Piensa lo mejor cada vez que tenga sentido hacerlo.

En la misma medida que Facebook puede fomentar la comunidad dentro de la iglesia, también puede estorbarla. Cuando publicas fotos de un evento al que solo algunas familias fueron invitadas, comprende que todas las familias de la iglesia las verán y todos los que no estuvieron presentes se preguntarán por qué no fueron invitados. Sé consciente de los aspectos de Facebook que excluirán a las personas y las convencerán de que son extraños. Lo he dicho antes: ¡yo no sabía cuánto se divierten mis amigos sin mí (y con qué frecuencia) hasta que apareció Facebook!

Está presente, pero no siempre presente

Si bien Facebook puede ser una valiosa herramienta para el pastor, es una herramienta que se usa mucho más a menudo para perder el tiempo que para redimirlo. Tu congregación se alegrará de ver que estás presente en Facebook, pero se desanimarán si ven que tu presencia es constante. Si ven que estás continuamente comentando, charlando, publicando notas, interactuando y alcanzando altos puntajes en los juegos de moda, llegarán a creer que pasas el día entero en Facebook. Aunque no sea así, tendrás que ser muy cuidadoso de no darles motivo para que piensen que estás perdiendo tiempo de estudio o de preparación del sermón acosándolos en la red. Así que úsalo, pero úsalo con cuidado y moderación.