¿Cuál es el propósito (y los beneficios) de los devocionales familiares?

¿Cuál es el propósito de los devocionales familiares? Probablemente ningún hábito o disciplina es tan alabado, recomendado o incluso ordenado entre las familias cristianas como este. ¿Pero qué sentido tiene? ¿Qué se supone que se debe lograr? Durante muchos años de dirigir devociones familiares, he sido sorprendido al darme cuenta de que es tanto más como menos de lo que he esperado.

Cuando Aileen y yo comenzamos a construir el hábito de los devocionales familiares, primero como algo que seguía a la cena y luego como algo que precedía al desayuno, asumimos que los devocionales familiares serían principalmente un medio a través del cual enseñaríamos la Biblia a nuestros hijos. Cuando eran jóvenes nos centrábamos en las historias y, a medida que crecían, nos centrábamos en las doctrinas. Y, de hecho, eso es exactamente lo que hemos hecho. Donde primero nos concentramos fue en los grandes personajes y eventos de la narración bíblica, luego ajustamos nuestro enfoque a Proverbios y epístolas, y a vivir la vida cristiana. Creo que esto ha demostrado ser beneficioso, especialmente cuando complementamos con recursos devocionales útiles como Big Beliefs [Grandes Convicciones, por David Helm, disponible en inglés] o Training Hearts, Teaching Minds [Entrenando corazones, entrenando mentes, por Starr Meade, disponible en inglés]. Y aunque estas cosas son indudablemente imposibles de calificar o cuantificar con precisión, no estoy convencido de que esto haya resultado ser el mayor beneficio de todos. Los devocionales familiares han demostrado ofrecer mucho más que la mera adquisición de conocimientos.

Por qué fallamos en los devocionales familiares

Entonces, ¿dónde más se han visto beneficios, y quizá inesperados? Para empezar, hemos encontrado que los devocionales familiares son un medio crucial para afirmar las prioridades de nuestra familia. Al recurrir a la Palabra y a la oración juntos todos los días (o la mayoría de los días, por lo menos), hemos modelado la centralidad de estas prácticas en la vida cristiana. Nuestros hijos tal vez no vean cómo Aileen y yo enfatizamos nuestros devocionales personales cada día (ya que yo las hago antes de que despierten y Aileen las hace después de que se vayan a la escuela), pero al reunir a la familia para los devocionales compartidos mostramos la prioridad y la necesidad de escuchar a Dios y hablarle a Dios. Y creo que también afirmamos algo acerca de nuestras prioridades cuando mostramos que no estamos intimidados de perder un día aquí y allá cuando las circunstancias lo dictan; mostramos que los devocionales no son el medio a través del cual ganamos el favor de Dios, sino a través del cual crecemos en relación con el Dios que ya nos ha extendido su favor. Luchamos contra la idea de que la opinión que Dios tiene de nosotros sube y baja con la calidad y consistencia de nuestras devociones.

Estos momentos diarios juntos también han demostrado ser un medio importante para construir cercanía dentro de nuestra familia. Hay todo tipo de cosas que podemos hacer para construir relaciones entre nosotros cinco. Hace tiempo que hemos visto que las experiencias compartidas significan en última instancia mucho más que la acumulación de posesiones. Mientras continuamos intercambiando regalos en los días apropiados, tales regalos son casi siempre olvidados pronto. Pero los recuerdos de las vacaciones, ciertas ocasiones, y otros momentos y eventos especiales perduran. Nuestros devocionales nos convocan para una experiencia familiar cada día. Y aunque pocos de ellos son notables por sí solos, es su acumulación gradual lo que da lugar a algo especial. Eventualmente, los devocionales familiares son vistos como algo más que un breve tiempo cada día, pero algo más cercano a una única y duradera experiencia compartida. Mirando hacia atrás, parece más una cosa grande que varios miles de cosas más pequeñas. Y es una de esas cosas –esas cosas que dan forma- que hemos compartido juntos.

Y luego está el beneficio de construir un hábito que añade estructura y estabilidad a la vida compartida de la familia. Como hemos enfatizado en los devocionales familiares, hemos encontrado que se convierte en una especie de estructura organizativa para la vida que compartimos juntos. Durante los dieciocho o veinte años que nuestros hijos compartan este hogar con nosotros, este evento continuará llamándonos a todos a estar en el mismo espacio al mismo tiempo y con el mismo propósito, cada día, junto con el Señor, por lo menos por un tiempo. Es el tipo de hábito, tal vez como comer juntos y asistir a la iglesia juntos, que anclan a una familia. En ningún otro lugar siento más la ausencia de mi hijo (en la universidad) que cuando veo su silla vacía a las 6:55 de la mañana.

Entonces, finalmente, está esto: A través de los devocionales familiares modelamos los devocionales personales, ya que las dos se parecen mucho entre sí. Al relacionarnos con el Señor como una familia, enseñamos cómo relacionarnos con Él como individuos. Todo lo que los niños necesitan hacer para construir un hábito de devoción privada es comenzar a imitar e individualizar este hábito de devoción familiar. Hemos modelado cómo orar y por qué orar; hemos modelado cómo entender la Biblia y cómo aplicarla correctamente. Esto no se ha enseñado con lecciones o seminarios, sino con un largo ejemplo.

Ha habido muchas veces a lo largo de los años en que he sentido que nuestro hábito de devocionales familiares ha sido trillado o simplista. Aunque nunca he tenido la tentación de rendirme, a menudo he tenido la tentación de añadir complejidad, de medir el éxito por la cantidad de conocimientos que nuestros hijos han adquirido con ello. Pero mirando hacia atrás en casi veinte años de hacer esto juntos, veo que hay muchos beneficios maravillosos que se pueden obtener a través de la simplicidad fiel. Aunque nuestros hijos han aprendido mucho, cada vez estoy más convencido de que algunas de las mejores y más importantes lecciones van más allá de los personajes, historias y doctrinas. No hay un propósito singular en los devocionales familiares, sino toda una red que se entrelazan y que juntas suman algo mucho más que la suma de sus partes.