Cuando la mujer extraña está en tu casa 

Los primeros capítulos de Proverbios proporcionan una descripción vívida de un encuentro entre un joven patético y necio y una mujer astuta y adúltera. “Porque desde la ventana de mi casa miraba por la celosía, y vi entre los simples, distinguí entre los muchachos a un joven falto de juicio, pasando por la calle cerca de su esquina; iba camino de su casa, al atardecer, al anochecer, en medio de la noche y la oscuridad”.  

Primero, el joven se encuentra con ella, luego se desvía por ella, después queda cautivado por ella y al final, queda completamente destruido por ella. “Con sus palabras persuasivas lo atrae, lo seduce con sus labios lisonjeros. Al instante la sigue, como va el buey al matadero, o como uno en grillos al castigo de un necio, hasta que una flecha le traspasa el hígado; como el ave que se precipita en la trampa, y no sabe que esto le costará la vida”.  

Este joven necio sigue a esa mujer hasta su propia destrucción. Esa es la clave para comprender el pasaje y la naturaleza misma de la tentación, al destacar que este joven no es una víctima. Nada ha sucedido que fuera contra su voluntad o contrario a sus deseos. En lo que respecta a Proverbios, este joven es completa y moralmente culpable. ¡Él quería ser atrapado! Quería ser atrapado porque deseaba complacerse. 

¿Qué hizo que fue tan malo y tan poco sabio? No fue solamente ceder a las artimañas de esta mujer, sino por estar cerca de ella en primer lugar. Así es como un padre preocupado le advierte a su hijo a no caer en este mismo pecado: “Ahora pues, hijos míos, escuchadme, y prestad atención a las palabras de mi boca. No se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te extravíes en sus sendas”. Le ruega a los jóvenes que huyan de la mujer perversa, que rehúsen acercarse a ella, que ejerciten la sabiduría que les preserva la vida y que salva sus almas — la sabiduría para permanecer lejos de situaciones o circunstancias en las que se enfrentarán a esa tentación severa a sabiendas y responsablemente. 

Este proverbio describe una verdad que es universal y eterna. Sin embargo, lo que me impacta a menudo es que en este siglo XXI, el contexto de esta tentación ha cambiado considerablemente. Este hombre fue atrapado y destruido porque dejó el lugar donde debió haberse quedado para ir a otro lugar adonde no debió haber ido. En vez de quedarse en su casa, se marchó. En vez de quedarse en el lugar donde podía evitar con seguridad la oportunidad de pecar, se fue conscientemente adonde se encontraría con la oportunidad de hacerlo. La solución del padre es tanto sabia como sencilla: “Mantén tu camino lejos de ella, y no te acerques a la puerta de su casa”. 

Este hombre podía evitar la tentación sexual quedándose en su casa. Pero en la actualidad, la mayoría de los hombres que luchan con la tentación sexual lo hacen más dentro de sus casas que fuera de ellas. Ya no se trata de una mujer que los llama desde la calle, sino una mujer desde un sitio web.  

Por cada hombre que termina pecando en un burdel, muchos otros millones pecan en el brillo de una pantalla. El lugar que alguna vez representó la seguridad, ahora representa peligro. En la actualidad, esa mujer prohibida siempre está disponible en la casa por medio de nuestras nuevas tecnologías. 

Pero aunque nuestro contexto haya cambiado, la sabiduría de Proverbios no ha perdido validez. La batalla es la misma — la batalla de la pureza sexual. El corazón sigue siendo el mismo — el corazón que se engaña fácilmente a sí mismo al insistir que puede coquetear con la tentación y seguir resistiéndola.  

La batalla se pelea de la misma manera — evaluando el contexto en que vendrá la tentación y luego, evitarla deliberada y tenazmente. El joven del que hablaba Salomón tuvo toda la culpa porque rehusó tomar todas las medidas que lo mantendrían lejos de la tentación. Los jóvenes de hoy tienen la culpa cuando rehúsan tomar medidas que les evitará volver a caer por causa de las mismas tentaciones.