Cuando un pastor lucha con la pornografía

Los ancianos también son pecadores. Sin embargo, las consecuencias de su pecado son más serias que las de los miembros de una iglesia. ¿Cómo sabemos eso? Hay unas cuantas razones:

  • Jesús dijo: «Un discípulo no está por encima de su maestro; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro» (Lc. 6:40). Puesto que los pastores son los maestros de la congregación (1 Ti. 3:2), con el tiempo, el cuerpo de la iglesia comenzará a parecerse a ellos—de maneras buenas y malas.
  • Los pastores son ejemplos públicos de la fe: «Acordaos de vuestros guías que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imitad su fe» (He. 13:7). Puesto que todas las miradas están sobre un pastor, su tropiezo en las aguas de la pornografía hace que se agiten más las olas.
  • Los maestros serán juzgados con mayor severidad (Stg. 3:1-2). Aunque Santiago se enfoca en la lengua de un pastor, ciertamente toda su vida está a la vista. Si un pastor es ligero con sus ojos, también lo será con su futuro eterno.

No obstante, el pecado se propaga al cuerpo de pastores, y los líderes se ven tentados a ocultarse. Pero a veces no pueden hacerlo. Afortunadamente, su pecado es descubierto. Esto puede ser porque fueron descubiertos por su esposa o un amigo. También puede ser porque fueron vencidos por el temor del Señor. Tal vez porque fueron probados por un compañero a quien rinden cuentas, y fueron honestos—¡alabado sea el Señor!

¿Qué se debe hacer cuando un anciano admite su tropiezo con la pornografía? La mayoría de lo que dije en «Cuando alguien que sirve lucha con la pornografía» se aplica aquí. Trataré de enfocarme en lo que es diferente en la respuesta en cuanto al pecado del anciano.

  1. Aprecia la gravedad de la situación. No pases por alto la importancia de la falta de un pastor. La iglesia espera, justamente, que los ancianos estén dedicados a la «oración y al ministerio de la Palabra» (Hch. 6:4). Santiago indica cómo la «oración eficaz del justo puede mucho» (Stg. 5:16). Parece seguro concluir que la oración de los ancianos es obstaculizada si la pornografía es un problema en su vida. Esto es malo para la iglesia en su conjunto.
  2. Ten cuidado de la tentación de los ancianos a minimizar el problema. Cada pecador se verá tentado a hacerlo. Pero hay una expectativa especial de que los ancianos sean santos, y esto significa que serán tentados a decir, «Esto me pasó solamente una vez, fue un momento de debilidad». El anciano que dice eso puede estar en lo cierto. Pero se le debe exigir gentilmente que arroje la mayor cantidad de luz posible en cuanto a su lucha. La profundidad de su problema indicará cuál será la respuesta apropiada.
  3. Alégrate de que el pecado haya salido a la luz. En este caso, asumo que el anciano tomó la iniciativa de confesar o que él está muy, muy dispuesto a que su pecado se conozca. Eso es bueno. Queremos cultivar una cultura en la iglesia donde todos tengan la libertad de confesar el pecado sin ser rotulados como un loco o como un monstruo, incluyendo a los ancianos.
  4. Asegúrate de que el anciano comparta su tropiezo con otro anciano. Si un líder eclesiástico ha caído en la pornografía, otro líder eclesiástico lo tiene que saber. ¿Se debe tomar la misma acción en respuesta a cualquier tropiezo con el pecado? Por ejemplo, ¿podemos considerar el pecado de la pornografía como si un anciano comiera en exceso una noche (Pr. 23:20-21) o fuera demasiado pronto para hablar (Stg. 1:19)? Probablemente no. La pornografía es un pecado inusualmente peligroso que se debe tratar de forma singular (1 Co. 6:18-20).
  5. Si el pecado es menos serio, el anciano deberá involucrarse en un discipulado uno a uno, donde se ponen en práctica las medidas apropiadas de rendición de cuentas. El diablo, obviamente, está en los detalles. Se necesita mucha sabiduría. Pero el punto importante que intento tratar es que si un anciano tropieza solamente una vez, probablemente no sea sabio requerir una respuesta pública e inmediata—sea del cuerpo de pastores o de toda la iglesia. En este caso, si se censura la conducta del anciano públicamente, otros ancianos pueden verse tentados indebidamente a ocultar su pecado en vez de confesarlo. Para decirlo de manera simple, es posible reaccionar excesivamente a un tropiezo hacia la pornografía, lo cual puede tener las consecuencias no intencionadas de tentar a los hermanos necesitados a ocultar sus pecados.
  6. Si el pecado es más grave, el cuerpo de pastores deberá requerir que él se retire el ministerio público por un tiempo.Si se ha encubierto un patrón de conducta, el anciano deberá abstenerse de enseñar u orar en público durante unos meses. En este caso, me estoy refiriendo a un hermano que esconde un consumo irregular y poco frecuente de pornografía durante meses y que finalmente se lo ha confesado a otro hermano. Aunque sea apropiado o no removerlo del cuerpo de pastores, por lo menos, debe confesárselo a ellos y abandonar la enseñanza y la oración en público. En una iglesia que cuenta con un cuerpo de pastores más numeroso, es posible que la congregación no lo note. En una iglesia que tiene un cuerpo pastoral más reducido, es posible que se necesite dar una explicación.
  7. Si el pecado es más grave, el cuerpo pastoral deberá pedirle que renuncie a su puesto de anciano. Jared Wilson hizo una observación muy útil: «El estándar para el oficio de pastor se coloca bien alto… Más allá del talento y la ambición, se requiere madurez, prueba y una larga obediencia en la misma dirección».[1] Esa última frase es especialmente útil: «una larga obediencia en la misma dirección». Si el pastor en cuestión tiene una vida marcada por una larga desobediencia, es momento de que él se retire. Además, él mismo debería querer hacerlo.
  8. Si un anciano abandona su oficio, la congregación debe ser debidamente informada. En la iglesia donde sirvo, los miembros de la congregación eligen a los ancianos. Por eso, resulta apropiado que ellos sepan que un pastor ya no reúne los requisitos bíblicos. Pero esto debe hacerse con sumo cuidado.Asumiendo que el anciano se ha arrepentido, esta es una oportunidad para que la congregación:
  • Entienda que el pecado fue grave, pero no al nivel como para excomulgarlo;
  • Se regocije porque un hombre de la iglesia se preocupa más por la santidad que por el liderazgo;
  • Se le diga que él no ha cometido el pecado imperdonable;
  • Dé gracias por los ancianos que toman seriamente los requisitos bíblicos;
  • Se le diga que existe la posibilidad de la restauración;
  • Anime a este hermano que ha dejado el puesto por el bien de la iglesia;
  • Se le recuerde que todos pecamos;
  • Y que evite el chisme.

A menos que el mismo hermano hable con la iglesia, los comentarios en una reunión de miembros pueden ser más o menos así:

Esta noche queremos anunciar que Juan Díaz y el cuerpo de pastores han estado de acuerdo en que él debe abandonar su servicio como anciano. Ustedes deben saber que esto no es por causa de un pecado público y escandaloso. En cambio, hay algunos patrones de conducta en la vida de Juan que en este momento hace que le sea imposible servir como pastor. Lo encomiamos ante ustedes como un hombre que ama al Señor y a esta iglesia. Él ha sido el modelo para todos nosotros de una disposición de anteponer su santidad personal al liderazgo público. Esperen ver a Juan sirviendo de muchas otras maneras, y por favor, oren por él y su familia.

Dios es honrado cuando Sus iglesias tratan el pecado con seriedad y gracia. Oremos que todos los ancianos sean irreprensibles.

 

Cuando el predicador lucha con la pornografía

La naturaleza pública del ministerio de un anciano refuerza la tentación a ocultar el pecado. Esta realidad se ve magnificada cuando el anciano es el predicador principal. Por buenas y malas razones, se espera mucho más de él. Además, el hecho de que él depende de la iglesia para su sustento puede enturbiar las aguas, lo cual hace mucho más difícil que sea honesto en cuanto a sus faltas.

Esta puede ser una razón por la que hay muchos pasajes que nos advierten contra reconocer como ancianos a quienes están enamorados del dinero (1 P. 5:2; Tit. 1:7; 1 Ti. 3:3; 2 Co. 11:7). A un pastor que está excesivamente sujeto a un cierto estándar de vida puede resultarle mucho más difícil confesar su pecado y luchar contra él.

Pero ¿es realmente cierto que se espera mucho más del pastor principal que predica? Yo creo que sí. Esto se debe en parte al hecho de que él es quien predica más que cualquier otro, y por tanto, es el anciano más visible del cuerpo de la iglesia. Asimismo, cuando un visitante o miembro promedio busca un ejemplo de la fe cristiana, probablemente van a observar a ese hombre. Además, si esos ancianos que inusualmente están dedicados a predicar y a enseñar son especialmente dignos de doble honor (1 Ti. 5:17), entonces es legítimo esperar que esos ancianos sean especialmente fieles a la Palabra que predican y enseñan.

¿Cómo debe responder el liderazgo de la iglesia cuando el predicador principal tropieza? Antes de seguir leyendo, si todavía no lo has hecho, mira los puntos anteriores sobre los que sirven y sobre los ancianos. Mucho de lo que he dicho allí también se aplica aquí—y no voy a repetirlo todo. En los siguientes párrafos, quiero enfocarme en algunos puntos que pueden ser únicos para el anciano que está en la mira—aquel que se encarga de la mayor parte de la predicación. Todos podemos estar de acuerdo en que, si la pornografía está presente en su vida, esto es algo que se debe abordar.

¿Qué tenemos que hacer, entonces, cuando el predicador tropieza?

  1. Tener una categoría para los pastores que luchan con un pecado que no sea descalificador.[2] A la hora de pensar en el tropiezo de un pastor con la pornografía, una vez más tenemos que recordar que algunos pecados son más graves que otros. Garrett Higbee comenta algo que es útil:

Pese a que toda pornografía es inmoral, hay diferentes grados de pecado sexual que acarrean diferentes consecuencias. Resulta útil considerar el pecado como una progresión. El pecado sexual sí acarrean un conjunto de consecuencias (1 Co. 6:18). Algunos factores son la naturaleza privada y pública del pecado (quién se ve afectado), lo que es un incidente aislado contra un hábito regular y el nivel de gravedad. ¿Tropezaron con una escena sexual en una película pero rápidamente cambiaron el canal? ¿Se quedaron viendo la escena pero fueron convencidos y luego compartieron en arrepentimiento con un compañero de rendición de cuentas? ¿Fue algo premeditado al quedarse viendo algo en un sitio de Internet a altas horas de la noche? ¿Tuvieron que ser descubiertos? ¿Ha pasado de ser algo que «sólo se ha visto» a un coqueteo o actividad sexual inapropiada?[3]

Por supuesto, nadie quiere pensar que su pastor está luchando de esta forma, pero las estadísticas indican lo contrario.[4]Una de las mejores cosas que podemos hacer para reducir el consumo de pornografía en el ministerio pastoral es darle la posibilidad a esta categoría de pastores de luchar, confesar y ser pastoreados apropiadamente hacia un nivel de santidad cada vez mayor. ¡No estoy diciendo que debemos permitir que esto continúe! Estoy diciendo que debemos darle a los pastores que han tropezado, en el lado menos grave de la progresión, la libertad de confesarle a los líderes de la iglesia sin temer perder su trabajo.

  1. Designa a un anciano para que sea el compañero de rendición de cuentas del pastor. Por supuesto, los pastores tienen la libertad de tener varios compañeros de rendición de cuentas, tanto dentro como fuera de la iglesia. Eso está bien. Pero también debe haber un anciano dentro de la iglesia a quien el pastor-predicador principal pueda rendirle cuentas.

En la iglesia donde sirvo, el anciano principal es mi compañero de rendición de cuentas. Quiero saber que él me hará las preguntas difíciles, y yo me he comprometido a compartir con él cada vez que me siento tentado. Como el principal de nuestros ancianos, hay un sentido en el cual él está sobre mí, aun cuando yo soy el pastor principal. Su vigilancia única sobre mi alma es importante para mí, y estoy agradecido por la transparencia que él me inspira.

Cuando un pastor admite que ha visto pornografía, otro pastor debe discernir rápidamente cuáles son los próximos pasos a seguir. Él debe ser el primero en la línea de defensa y ofensa. Él debe ser  el que:

  • Indague para ver si suceden más cosas (asegúrate de que el predicador sea totalmente comunicativo);
  • Discierna si hay algún patrón de ministerio deficiente que le esté dificultando al predicador la lucha con su pecado (estos patrones no son excusa para el tropiezo; no obstante, la iglesia debe ser sensible a la carga inusual que soportan muchos predicadores);
  • Y explore si el matrimonio del predicador se encuentra saludable y deberá hablar con su esposa en caso de que sea apropiado.

En resumen, cuando el predicador principal de la iglesia tropieza, es muy sabio que el anciano principal de la iglesia sea el hombre que comience el proceso de pastoreo de su alma.

  1. Si es necesario, pídele al predicador que se confiese ante todo el cuerpo pastoral. Es un privilegio ser un pastor. Cuando todo va bien en la iglesia, a menudo recibimos una cantidad poco común de elogios. Otros ancianos tienden a mirarnos con gran respeto y admiración. ¡Cuánto honor!

Un buen pastor entenderá que con su ministerio inusualmente público, viene la responsabilidad especial de ser inusualmente público en cuanto a sus faltas. En otras palabras, él debe sentir un mayor grado de responsabilidad de ser transparente, siempre que sea apropiado, no solamente con un anciano, sino con todos ellos.

Si él está luchando con la pornografía, se lo ha confesado a otro anciano, pero aun queda alguna pregunta sobre si es necesario tomar alguna otra medida, debes presentarla a los ancianos. Permíteles orar por esta situación. Dios los ha llamado a ser ancianos (Hch. 20:28), y se les debe encomendar que tomen medidas que honren al Señor, a la iglesia y al predicador—en ese orden.

No es fácil recibir la noticia de que tu pastor principal ha tropezado—especialmente con la pornografía. Pero eso no quiere decir necesariamente que él no debe predicar. Deja que los ancianos hablen de ello, oren y decidan al respecto.

  1. Ten la libertad de exhortar al predicador para que se retire. Dependiendo del grado y la regularidad de su pecado, él puede quedar descalificado para ser un anciano. Si ese es el caso, el liderazgo de la iglesia necesitará tomar esa decisión y luego, hacer las recomendaciones pertinentes a la congregación. No hay nada fácil en esto, pero se debe colocar esta opción sobre la mesa. Si nuestros equipos de líderes e iglesias se contentan con permitir que hombres no calificados sirvan como predicadores, entonces no deben sorprenderse cuando Dios quita Su mano y Su bendición.

Soy un pastor-predicador, y con regularidad experimento la tentación con la lujuria de alguna u otra forma. Ocultar esta tentación no me sirve de ayuda a mí mismo, a mi familia, ni a mi iglesia. Además, estoy de acuerdo con Charles Bridges, quien trazó una línea recta entre el carácter del predicador y la vitalidad espiritual de la iglesia. «El deseo de la influencia divina en nuestro trabajo», afirmó Bridges, «por tanto, debe sugerir un escrutinio cercano y exhaustivo—¿Está todo el corazón, en unicidad de propósito, consagrado al ministerio cristiano?».[5] En otras palabras, la santidad de los líderes de una iglesia tiene un efecto en la iglesia en su conjunto. Dios disciplina a los que ama.

Las iglesias deben responder bien para con los predicadores que tropiezan. Hacerles saber lo que sucederá si tropiezan es un buen lugar dónde empezar.


Aaron Menikoff es pastor principal de Mt. Vernon Baptist Church en Sandy Springs, Georgia, Estados Unidos.

Traducido por Natalia Armando

[1] Jared Wilson, “Thoughts on the Restoration of Fallen Pastors” [«Pensamientos sobre la restauración de pastores que han caído»] en Porn and the Pastor: The Life and Death Consequences of Addiction [La pornografía y el pastor: las consecuencias de vida o muerte de la adicción] (SBTS Press, 2018), 75.

[2] Este lenguaje es tomado de, “Restoring a Pastor After a Struggle with Pornography” [«Restaurando a un pastor después de su lucha con la pornografía»] Porn and the Pastor, 89.

[3] Ibid., 91.

[4] Morgan Lee, “Here’s How 770 Pastors Describe Their Struggle with Porn” [«Así es como 770 pastores describen su lucha con la pornografía»] in Christianity Today (26 January 2016). Encontrado en https://www.christianitytoday.com/news/2016/january/how-pastors-struggle-porn-phenomenon-joshmcdowell-barna.html.

[5] Charles Bridges, The Christian Ministry with an Inquiry into the Causes of its Inefficiency [El ministerio cristiano con un análisis sobre las causas de su inefectividad] (Banner of Truth, 1959), 111. Primero publicado en 1830.