¿Cuánto es sabio gastar en mi boda?

    ¿Cuánto es sabio gastar en mi boda?
    John Piper Responde

     
     
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    Ayer hablábamos de dar tu cuerpo a la ciencia, una pregunta espontánea de tu artículo de cremación. La pregunta más inesperada que sale del artículo de cremación es sobre las bodas.  Summer de Minnesota pregunta: “Querido Pastor John, en un artículo reciente, usted escribió: ‘Los pastores deben liderar el camino para cultivar un espíritu eclesial donde los costos funerales (¡y las bodas!) no son la norma’.  Esto es algo que no había pensado mucho antes y realmente aprecié. Gracias. Estaba esperando que usted pueda hablar más directamente sobre este tema de bodas caras. ¿Cómo podemos diseñar una ‘boda sencilla que exalte a Cristo’?

    Tomaré un par de minutos para tener el valor de ser contracultura en este sentido, porque esto es lo que va a suceder. Pero, principalmente les estoy rogando a pastores y líderes en este artículo para que tomen la iniciativa de enseñar, predicar y ayudar a construir una cultura de simplicidad en la iglesia que haga que el enfoque de las celebraciones matrimoniales sea el Señor Jesús, el significado de un matrimonio que exalta a Cristo. La asombrosa importancia de los votos, la preciosidad de las personas, los novios y no la ropa, las flores, el lugar, la música, toda la producción puede hacer del verdadero acto de Dios en el matrimonio parezca un preludio incidental de la fiesta grande y elegante después. Creo que esto es triste. 

    Sin embargo, por supuesto que esto no es un ataque a la alegría. Sino lo opuesto. Es una súplica para beber de los estanques más profundos del gozo, no de los charcos periféricos de la felicidad. Personas piadosas pobres suelen tener más gozo que los ricos. No hay ninguna correlación entre costoso y alegre. Más bien es esto: más costoso significa más problemas, más estrés, más distracciones, menos alegría. Esta es una súplica a los líderes para cultivar una expectativa de simplicidad para que nadie con recursos modestos, y son muchas personas, se sientan como en una simple boda con una recepción de mentas y nueces: sin comida, sin baile, solo alegría. Es, de alguna manera, menos honorable para el Señor y la pareja. Si hemos cultivado una situación como esta es algo trágico. 

    Ahora, aquí está la cosmovisión subyacente. Ella estaba preguntando por qué. Un giro decisivo sucedió en la historia de la redención cuando Jesús vino al mundo. El Antiguo Testamento era, en general, una religión de vengan y vean, mientras que el Nuevo Testamento es una religión de vayan y digan. Es por eso de que hay una abundante inversión en el templo en el Antiguo Testamento. Vengan y vean desde Egipto y Etiopía y desde los confines de la tierra, vengan vean este templo costoso que hemos construido.  Es por eso de que la riqueza era vista tan regularmente como una señal de la bendición de Dios. Eso cambió radicalmente con la venida del Hijo del Hombre, que no tenía lugar para recostar su cabeza y nos dijo que arriesgáramos nuestras vidas para discipular a las naciones (Mt. 8:20; 28:19). No estamos viviendo en los tiempos del Antiguo Testamento. Esta no es una religión de vengan y vean. El cristianismo ni siquiera tiene un centro geográfico. Esta es una religión de vayan y digan.  

    Entonces, la revolución está en el uso de nuestros recursos. Lo que rige nuestro estilo de vida ahora es el esfuerzo por mostrar que nuestro tesoro está en los cielos y no en la tierra. Lo que nos gobierna es el esfuerzo por maximizar nuestra ofrenda para completar la Gran Comisión y amar el dolor del mundo. El Nuevo Testamento es incesante en empujarnos hacia la simplicidad y economía para el reino y lejos del lujo y la opulencia, las mejores galas, eso incluye las bodas lujosas. 

    Solo para darte una idea de lo que quiero decir sobre que es incesante, considera unos cuantos versículos bíblicos: 

    Lucas 6:20, 24 “Volviendo su vista hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios… Pero ¡ay de vosotros los ricos!, porque ya estáis recibiendo todo vuestro consuelo”.

    Lucas 8:14 “Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura”. 

    Lucas 9:58 “…el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.

    Mateo 6:19 “No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban”. 

    Mateo 6:25 “Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida… ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?”. 

    Lucas 12:33 “Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos…”. 

    Lucas 14:33 “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo”. 

    Lucas 18:24 “Mirándolo Jesús, dijo: ¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas!”. 

    2 Corintios 6:10 Pablo estaba “como pobres, pero enriqueciendo a muchos” él no tenía “nada, aunque poseyéndolo todo”. 

    1 Timoteo 6:7-8 “Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos”. 

    Hebreos 10:34 “Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión”. 

    Cuando Noel y yo nos casamos, ella llevaba el vestido de novia de su mamá. Gratis. No, tuvo que hacerle algunas modificaciones, probablemente unos pocos dólares. Yo vestí mí mejor y único traje de domingo. Mi padrino hizo lo mismo. Su dama de honor llevaba un lindo vestido de domingo. Teníamos una Biblia abierta y una cruz en la plataforma, solo para mostrar cuáles eran nuestros valores. Se tocó el piano de la iglesia. Mi papá predicó. La iglesia proveyó una recepción que estaba en un salón de comunión: no hubo comida ni refrigerios. Había un pastel. Tomé prestado el auto de mi papá para ir a nuestra luna de miel a siete horas manejando hasta St. Petersburg, Florida, donde nos quedamos en una habitación de hotel en la playa. 

    Todo fue simple. Todo estaba lleno de gozo. Fue explosivo de alegría expectante. Nadie pidió prestado dinero. El Señor, la Palabra, los votos, los novios estaban en primer plano, Dios fue honrado y seguimos casados 47 años después como cualquiera. Creo que esta es una buena idea. 

    Ahora, déjame insistir nuevamente. Hay un lugar especial, está bien, escúchame. Hay un lugar especial: vestido especial, gastos especiales, belleza especial en la simplicidad de la vida cristiana. Hay un lugar para la belleza.

    Pero lo que está pasando en la iglesia evangélica de hoy, me parece, está saliéndose de control, y alguien tiene que frenarlo. Así que, suplico a los pastores especialmente. Dejen que el servicio, la Palabra, los votos, el Señor y el amor sean lo principal. No tiene que haber una comida después de la boda. Créanme. No es necesario. No tiene que haber un baile. No tiene que ser en un hotel caro. No tiene que haber un quinteto pagado. Realmente, no tiene que ser así. 

    Además de los pastores que lideran en esto, necesitamos jóvenes inquebrantables y con el valor cristiano radical para oponerse a una cultura y mostrar cómo la verdad, la belleza y la alegría pueden verse a un cuarto del costo, una cuarta parte de las ansiedades y una cuarta parte del estrés y un doble enfoque en la gloria de Cristo y el avance de su reino.