¿Debemos denunciar a los falsos maestros o ignorarlos?
John Piper Responde

 
 
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Pastor John, he aquí una pregunta de Caden de Boca Raton, Florida. “¡Hola, Pastor John! Después de ver el documental “American Gospel” (El evangelio americano), entré en conflicto porque ahora no estoy seguro si es que se supone que tenga que denunciar a los falsos maestros.

En Segunda de Pedro 2:1–3, resulta obvio que habrá falsos maestros, pero el texto no dice que debemos señalarlos. He oído ambos lados del debate, pero aún no estoy seguro. Quiero tener cuidado de no ‘juzgar antes de tiempo’ (1 Corintios 4:5).

¿Se aplica ese pasaje en esta situación? ¿Estamos emitiendo un juicio que no es nuestro? ¿O debemos descansar en el conocimiento final de Dios? Y si hay que denunciar a un falso maestro destacado, ¿quién debe hacerlo — dónde y cómo?”

Tal vez sería útil empezar por dar un paso atrás y ver el panorama para encontrar la respuesta del Nuevo Testamento a los que viven y enseñan de forma tal que arrastran a los demás al error y a la ruina y luego, concentrarnos en 1 Corintios 4:5 para ver algunas pautas en cuanto a la forma de hablar y escribir acerca de tales personas.

Ten cuidado de los lobos

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Vamos a empezar con Jesús.

Mateo 7:15:

“Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. La palabra “cuidaos” implica que todos nosotros debemos estar alertas, pero más especialmente los pastores, no sólo para identificar la falsa enseñanza, sino también a los falsos maestros, cuyo modo de proceder es sutil. Ellos se visten como ovejas, pero son lobos.

Pablo usó la misma palabra del griego para “cuidaos” en Hechos 20:28–29 cuando dijo: “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos . . . . Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño”.

Jesús usó la misma palabra en Mateo 16:6, pero allí fue más específico: “Estad atentos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos”. Pablo tenía en mente la misma clase de personas y la misma clase de error en Filipenses 3:2 y 3:18:

“Cuidaos de los perros, cuidaos de los malos obreros, cuidaos de los que mutilan el cuerpo”. Y luego, el versículo 18: “Porque muchos andan como os he dicho muchas veces, y ahora os lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo”. Luego, en Romanos 16:17, él advirtió, “Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos”.

Evita, reprende, Denuncia

#evita-reprende-denuncia

Para evitarlos, debes saber quiénes son. No podrás evitar a alguien si no sabes de quién se trata. Esta idea de identificar y evitar aparece en 1 Corintios 5:11

; 2 Tesalonicenses 3:6, 14; 2 Timoteo 3:5; 2 Juan 10.

En otras palabras, los cristianos, y los pastores en particular, deben discernir y estar alertas ante la conducta y la enseñanza que deshonra a Cristo y destruye a la gente — y no tratar con ello de una manera informal e inocua.

Y luego en 1 Timoteo 5:19–20, Pablo fue más allá, desde “evitarlos” a “reprenderlos en público”. Por eso, hablando de los ancianos que persisten en el error, dijo: “No admitas acusación contra un anciano, a menos de que haya dos o tres testigos. A los que continúan en pecado” — y eso puede ser el pecado de la falsa doctrina o el pecado de una conducta impía, alguien que no acepta la corrección — “repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor..”.

Y luego, Pablo prosiguió y nombró a falsos maestros destructivos:

◾ “pues Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente” (2 Timoteo 4:10).

◾ “Ya sabes esto, que todos los que están en Asia me han vuelto la espalda, entre los cuales están Figelo y Hermógenes” (2 Timoteo 1:15).

◾ “[la fe y una buena conciencia], que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe. Entre los cuales están Himeneo y Alejandro” (1 Timoteo 1:19–20).

◾ “y su palabra se extenderá como gangrena; entre los cuales están Himeneo y Fileto” (2 Timoteo 2:17).

Pablo nombra por lo menos seis falsos maestros de los que la iglesia debía tener cuidado.

Por lo tanto, infiero de Jesús, de Pablo, de Lucas y de Juan que la falsa enseñanza y la conducta destructiva son peligros actuales para la iglesia en este mundo caído.

Todos nosotros — especialmente los ancianos, pastores — debemos discernir y estar alertas para identificarlos y exponerlos de manera apropiada. Con el fin de proteger al rebaño, debemos exponerlos y reducir la expansión de la gangrena (como lo dice Pablo).

Desenmascara la maldad

#desenmascara-la-maldad

Ahora bien, en 1 Corintios 4:5, Pablo estaba hablando de la manera en que los corintios deben evaluar a Pablo, a Cefas y a Apolos ya que la gente estaba eligiendo seguir a uno o a otro y se jactaba en su maestro favorito. Les dijo:

Porque no estoy consciente de nada en contra mía; mas no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Señor. Por tanto, no juzguéis antes de tiempo, sino esperad hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones; y entonces cada uno [Pablo, Cefas, Apolos] recibirá su alabanza de parte de Dios. (1 Corintios 4:4–5)

Así que Caden está preguntando si las palabras “no juzguéis antes de tiempo” deberían servir para evitar que identifiquemos a los falsos maestros o incluso, nombrarlos. No lo creo. “No juzguéis antes de tiempo” significa “No hagas lo que solo Cristo puede hacer en aquel día — en el día del juicio.” No presumas de que conoces el corazón como Jesús lo hará en aquel día. Sólo Cristo “sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones”.

Pero por ahora, nuestra tarea es juzgar lo que se habla, juzgar lo que se escribe, juzgar la conducta — no juzgar el corazón, sino lo que se habla, lo que se escribe y la conducta.

Cuando con la boca se transmite una enseñanza antibíblica y destructiva, cuando un blog o un artículo o un libro publica una enseñanza antibíblica y destructiva, cuando un cuerpo —

Un cuerpo humano, un cuerpo físico — se comporta de una manera antibíblica y destructiva, en todos estos casos, debemos discernir. Según Efesios 5:11, debemos desenmascarar el error. “Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas”. “Censúrenlas; demuestren que son erróneas” es lo que significa la palabra “elegchō”.

Cinco factores para denunciar a los falsos maestros

#cinco-factores-para-denunciar-a-los-falsos-maestros

Así que la pregunta es cómo y dónde— no si debemos hacerlo. Y creo que es aquí donde la Biblia nos llama a tener sabiduría, en vez de decirnos quién, cómo y cuándo. La pregunta que nos hacemos es ésta: ¿Cuál es la mejor manera — en nuestra situación, con nuestros dones y nuestras responsabilidades — de ayudar a más personas a creer y a vivir en la verdad, y de qué manera podemos protegerlas de las creencias y conductas destructivas?

Y he aquí cinco factores a considerar a la hora de decidir si debo denunciar públicamente a un falso maestro.

  1. La gravedad y el engaño del error.
  2. El tamaño de la audiencia. ¿Va en aumento?
  3. La duración de su ministerio. ¿Han cometido una sola equivocación o lo hacen constantemente?
  4. La vulnerabilidad de las personas de quienes eres responsable.
  5. El papel que cumples al influenciar a los pastores que necesitan discernir quiénes son los falsos maestros.

Cuando denuncies a un falso maestro, es mejor que lo hagas en un contexto en el que puedes hacer más que denunciarlos. Se trata de explicar el error, dar las razones para rechazarlo, comunicar las dificultades, hablar con un tono en que expresas tu anhelo por la verdad y el amor por ellos — no se trata solamente de que hagas acusaciones.

Lo último que quiero decir es que debes dejar que tu enseñanza sea tan poderosa al hablar claramente de la grandeza, la belleza y el valor de la verdad de Dios que la gente deberá oler el error antes de que éste infecte sus vidas. La forma del error siempre cambia. No podrás predicar los sermones negativos suficientes para adelantarte al error. Tampoco tienes que hacerlo. La mejor protección contra las tinieblas del error es la luz de la verdad.