Por: Cindy Currin


“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”
2Tim. 2:15.

Hay círculos cristianos que consideran esto como una pregunta tonta. De hecho, algunos piensan que la moción que las mujeres estudien teología es absolutamente ridícula. Sí, en realidad hay personas que dirían que una mujer no necesita conocer doctrina para limpiar la casa, lavar la ropa y cambiar pañales.

Sin embargo, hay otros que consideran mi pregunta como absurda por una razón completamente diferente. Creen que las mujeres necesitan estudiar teología porque pueden y deben tener posiciones de autoridad en la iglesia. Si bien me aferro firmemente a la convicción de que las Escrituras prohíben que las mujeres ocupen cargos de pastor o anciano, definitivamente mantengo que las mujeres deben estudiar teología.

Quizás te preguntes por qué me siento así, ya que no afirmo que las mujeres se preparan para el ministerio pastoral. La verdad del asunto es que todos somos teólogos. La única pregunta es, ¿eres un buen teólogo o uno malo? Sin duda todos creemos algo sobre los asuntos doctrinales. Por lo tanto, debemos asegurarnos que nuestras creencias no se basen solo en lo que queremos que sea correcto o simplemente que sintamos que sea bíblico.

Todos tenemos creencias sobre Dios que aseguramos son correctas, pero debemos honestamente preguntarnos si estamos adorando al Dios de la Biblia o a un dios de nuestra propia imaginación. Después de todo, ¿qué significa la palabra teología? Simplemente definida, significa el estudio de Dios. Y cada cristiano, independientemente de su género, debe participar en profundizar su conocimiento de Aquel que los ha amado y redimido.

  1. W. Tozer escribió: “Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios es lo más importante sobre nosotros”. Estoy totalmente de acuerdo con su declaración. Nuestra visión de Dios afecta todo lo demás. Entre otras cosas, afila nuestra perspectiva de nosotros mismos, los demás, el pecado, las prioridades y el mundo que nos rodea.

Nuestro entendimiento del Señor influye en cada acción y decisión que tomamos. El primer pecado cometido fue precedido por Eva dudando del amor y la bondad de Dios. Luego llevó a su esposo a pecar, y la raza humana entera siguió sus pasos. Un punto de vista antibíblico de Dios tiene el potencial de frustrar nuestro crecimiento espiritual, causando que extravíe a otros y posiblemente destruya nuestra vida.

La prioridad de toda mujer cristiana debe ser de buscar en conocer a su Padre Celestial sobre todas las cosas, porque el adorar a Dios en espíritu y verdad trae gloria a Él (Jn. 4:23). También debemos deleitarnos en conocer a Dios para nuestro propio bienestar. Te darás cuenta, que entre más comprendas Su carácter y Sus caminos, más profunda y dulce será nuestra relación con Él. A medida que comprendamos mejor su amor, soberanía, fidelidad, sabiduría y bondad, más lo amaremos y confiaremos en él.

Charles Spurgeon, el Príncipe de los Predicadores, dijo: “Una Biblia que se está cayendo en pedazos por lo general es de una persona que no lo está”. Cuando yo doy consejería bíblica consistentemente he encontrado que esto es cierto. A medida que las mujeres a las que aconsejo profundizan cada vez más en las Escrituras, las he visto superar la depresión, la ansiedad, los trastornos alimenticios y los hábitos pecaminosos. Esas victorias en sus vidas no fueron por algo que yo haya hecho. No tengo el poder de liberarme de esas ataduras, y mucho menos a otras personas.

Sin embargo, en el capítulo ocho de Juan se registran unas palabras asombrosas pronunciadas por el Señor Jesús: “Si permaneces en mi palabra, eres realmente mis discípulos. Y conocerás la verdad, y la verdad te hará libre”. La emancipación viene por el poder del Espíritu a través de la verdad de Su palabra.

Nuestro anhelo por un mayor conocimiento de Dios también debe ser alimentado por un deseo genuino de ayudar a los demás. No hay mejor manera de consolar y alentar a un esposo desanimado o amigo deprimido que dirigirlos al Padre de misericordia y a Dios de todo consuelo (2 Cor. 1:3) a quien has llegado a conocer íntimamente a través de las Escrituras.

El mejor consejo que puedes darle a un vecino con problemas o a tu propio hijo que está luchando para obtener respuestas vendrá directamente de las páginas de la Palabra de Dios. Pero, es muy difícil dar un buen consejo bíblico si tu misma no conoces la Palabra. Entre más profundo conozcamos la verdad bíblica, mejor equipados estaremos para evangelizar y servirle dondequiera que Él nos lleve.

Vivimos en una cultura inmersa en el engaño. No solo el enemigo de nuestras almas busca sembrar semillas de temor, ansiedad y duda en nuestros corazones y mentes, sino que somos bombardeados con mentiras sobre Dios y Su Palabra en el lugar de trabajo, en la escuela, en las redes sociales y en la televisión y pantalla de cine. Por lo tanto, es crucial que lo conozcamos como realmente Él es. No estoy abogando que estudies para solo llenar tu mente de información o para que puedas estar mejor preparada para discutir con un amigo o miembro de la familia que tenga una posición doctrinal diferente. Más bien, estoy proponiendo una teología práctica… una teología que lleve a una pasión mayor en tu adoración a Dios, así como, tu servicio a Él y a los demás.

Pero, para que tu teología práctica sea correcta, primero tu entendimiento intelectual debe estar correcto. Por lo tanto, no estoy recomendando que te inscribas en clases de seminario. Ni siquiera estoy sugiriendo que sea absolutamente necesario estudiar comentarios bíblicos y libros de teología, aunque son de gran ayuda para aumentar nuestro entendimiento. Pero si te animo a leer, estudiar, meditar y memorizar diligentemente las Escrituras.

Esfuérzate para convertirte en un teólogo firmemente fundamentado y pon en práctica esa teología para el bien de tus seres queridos, el bien de tu iglesia, su crecimiento espiritual y, sobre todo, la gloria de Dios. Para aquellos que desean estudiar más a fondo pero que realmente no saben por dónde empezar, he enumerado algunos buenos recursos a continuación.

Aunque no estoy de acuerdo con todos los puntos de vista en estos títulos, los estoy recomendando por la legibilidad y la simplicidad con la que los autores presentan algunos temas profundos. Estos son una pequeña muestra de una gran cantidad de excelentes libros.

Teología Sistemática por Wayne Grudem

Los Atributos de Dios por A. W. Pink

El Conocimiento del Dios Santo por J. I. Packer

Todos Somos Teólogos por R. C. Sproul


Cindy es esposa, madre y abuela que busca dar gloria y honra a Dios a través de sus escritos. Tiene la gran alegría de viajar mucho y ministrar junto a miCindy es esposa, madre y abuela que busca dar gloria y honra a Dios a través de sus escritos. Tiene la gran alegría de viajar mucho y ministrar junto a mi esposo, Don. Su ministerio consiste en enseñar, orientar y aconsejar a las mujeres sobre cómo encontrar esperanza, alegría, satisfacción y propósito en la vida a través del Señor Jesucristo y las riquezas de la verdad bíblica. Su oración es que seas desafiado, animado e inspirado por lo que encuentres en su blog.propósito en la vida a través del Señor Jesucristo y las riquezas de la verdad bíblica. Su oración es que seas desafiado, animado e inspirado por lo que encuentres en su blog.