Desarrollando una amistad bíblica 

“En el Señor estamos completas y saciadas, con tanta abundancia en Cristo que solo deseamos dar”. C.S.Lewis 

La biblia nos enseña que la amistad es apreciada, necesitada y dada por Dios con una asignación especial en toda la Historia de Redención Todas queremos “una amiga fiel” pero honestamente no sé cuántas de nosotras creemos que somos una amiga fiel para comprometemos a construir amistades bíblicas a lo largo de nuestra vida. 

¿Cómo desarrollamos una amistad bíblica?

Desarrollamos amistades bíblicas con un propósito: ser como Jesús 

En el libro “Four Loves”, C.S. Lewis escribió: la amistad inicia con un “yo también”. Lo que nos une es aquello que tenemos en común y podemos compartir. Fuimos diseñadas para vivir en comunidad, nos necesitamos unas a otras, somos miembros de un mismo Cuerpo e hijas de un mismo Padre y unidas en Cristo unas a las otras. 

Veamos 4 puntos acerca de la amistad: 

La singularidad de la amistad

C.S. Lewis explica que de las dos relaciones que escogemos en nuestra vida, amigas y pareja, el amor romántico tiene más preponderancia en nuestra cultura. Por ejemplo: hay más libros acerca del romance y muy pocos sobre “cómo ser amigos”. El romance vende, la amistad no. El romance cuenta historias más interesantes, la amistad es casi innecesaria muchas veces.  Sin embargo, la Biblia nos enseña que: 

Vivir en comunidad te moldea y te blinda en la lucha contra el pecado (Heb. 10:24; Fil. 2:1-11, Col. 3:12-17). 

El aislamiento te hace un blanco perfecto para falsas enseñanzas (Rom. 16:17; 2Jn. 4-9). 

Dios usa la amistad para hacerte santa (Prov. 13:20; 12:26). 

Las amigas guardan tus historias y confesiones en un ambiente de confianza (Prov. 11:13; 20:19). 

Respetan el tiempo que tienen para dedicarse (Prov. 25:17). 

Dan consejo honesto (Prov. 27:6; 9) 

Son fieles en la adversidad (Prov. 25:19; 17:17). 

Descubrir amigos

Descubrimos el “yo también” no lo creamos porque inició con una Verdad que comparten.  

¿Te has dado cuenta de que mientras más tiempo estás con una persona, más actitudes, gestos o palabras repiten? Cuánto más si el evangelio está en medio de nuestras relaciones podemos influenciarnos y servirnos libremente en las necesidades y para la Gloria de Dios.  No hay pasos generales para hacer amistades, la oración que hacemos por ellas es: “Señor, ayúdanos a perseverar en ellas”.  

Construir una amistad

4 aspectos importantes en la construcción de una amistad: 

Constancia: Las amigas se aman en todo tiempo, buenos, malos, ordinarios, ellos están allí (Prov. 17:17). No son los que escriben “llámame cuando me necesites”, sino los que dicen “ya vine”.  

Cuidado: emocionalmente conectadas (Prov. 25:20)Una amiga, no es el medio para el propósito, es el propósito. Una amiga crea esa conexión emocional como un regalo y como resultado de estar en el evangelio que te hace sensible a sus necesidades. 

Honestidad: “mejor es la reprensión franca, que el amor encubierto. Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos del enemigo” (Prov. 27:5-6)Esta metáfora dice: te conozco, sé lo que te gusta, pero tengo que decirte la verdad.  El paralelismo en estos versos dice: mejor es la reprensión franca porque fieles son las heridas del amigo, el amor encubierto es como los besos engañosos del enemigo, ¿recuerdas a Judas? Lo que te voy a decir lo haré con cuidado porque lo que te duele a ti me duele a mí.   

El problema es que te amas mucho a ti misma para no pasar por la situación difícil de exhortarla para con su debilidad. No estás siendo amiga porque el hombre que adula a su prójimo tiende una red ante sus pasos (Prov. 29:5) en vez de decirle la verdad, la afirmas en ese pecado o debilidad 

C.S. Lewis escribió: el amor eros tendrá cuerpos desnudos, pero la amistad personalidades desnudadas. 

Consejo: “El ungüento y el perfume alegran el corazón, y dulce para su amigo es el consejo del hombre” (Prov. 27:9), en este verso consejo significa, secreto. Si tienes una amistad donde hay intimidad y transparencia podrán expresarse, sobre todo, si el consejo es dulce nos da esa seguridad y sabiduría. Seamos guardas de nuestras amigas orando siempre por sus corazones.   

¿Eres amiga?

Deseamos amistades que se comprometan a amarnos, pero ¿eres amiga? Por supuesto que no es una pregunta de acusación o condición, sino una de meditación. La biblia enseña que el problema del hombre es su “yo” quiere decir que constantemente estamos buscando complacernos, la inclinación a pecar es nuestra lucha diaria.  

El pecado distorsiona la forma en que me relaciono con otras, hay un ente de egoísmo y egocentrismo. Podemos decir que no desarrollamos amistades bíblicas porque: 

Los utilizamos para nuestros deseos, identidad o necesidades egoístas.  

Se convierten en el centro de nuestras vidas, nos apropiamos de ellas. 

No somos auténticas. Minimizamos nuestro pecado desarrollando amistades superficiales. 

Somos autosuficientes, creemos que podemos caminar sin necesitar de otras. 

Nuestros contextos dificultan la visión de una amistad, de cómo relacionarnos, para demostrar amor, servir y preocuparse por otros. Necesitamos el evangelio, fuera de él no tenemos una luz que ilumine nuestro corazón para escuchar el llamado de S.O.S de otras y servirlas a pesar de nuestra condición. 

Nosotras no podemos ser amigas apartadas de Cristo, no podemos ser amigas cuando nuestra meta no es el crecimiento del otro y la Gloria de Dios. En nuestros esfuerzos fallaremos, pero en Cristo nuestras falencias y las de otros serán heridas hermosas que el evangelio sana diariamente (Prov. 27:6). 

El mejor amigo

“Ustedes no me escogieron a Mí, sino que Yo los escogí a ustedes” (Jn. 15:16a), porque “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, así como Yo los he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno de su vida por sus amigos” (Jn. 15:13). Jesús es el amigo, Señor y Salvador, que nos da Su vida para imitar Su carácter para desarrollar amistades bíblicas que den gloria al Evangelio de Cristo 

La noche antes que Cristo muriera enseñó a sus discípulos: “Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos. Os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre” (Jn. 15:13,15b). La amistad que Jesús nos ejemplifica proviene de Su amor perfecto, hay un compromiso de amor por escogencia que a Él le plació (Ef. 1:5) en Su Gracia desbordante, Él ama en todo tiempo, es y dice la Verdad. Dios nos creó para tener amistad con Él y a partir de esa amistad, relacionarnos con otras.  

Nuestras amigas nos fallarán, y nosotras les fallaremos, pero Jesús enseña: Yo soy el mejor amigo porque en vez de herirte con las heridas de tu pecado, las voy a tomar para sanarte eternamenteCristo perdió en la Cruz su amistad con Dios a través de esas heridas de amor y gracia para que nosotras hoy tengamos una amistad eterna con Él.  

Cristo es El amigo que va al infierno por sus amigos, a pesar de que se duerman una noche antes de Su muerte, lo nieguen y su fe sea débilEntender que apartadas de Cristo nada podemos hacer, te libera para ser la amiga que debes ser sin miedo al rechazo porque todo lo que necesitas no está en las personas sino en la amistad que tienes con Cristo que nos inserta en una comunidad, Su Cuerpo, Su Familia, Su Iglesia para encontrar esos amigos (Jn. 17:23-25).  

Sólo en Él podemos construir amistades bíblicas imperfectas que apuntan al Perfecto que nos ha unido en el vínculo perfecto del amor. Necesitamos amigas que compartan el “yo también” pero que no son como nosotras en todo. Esa es la hermosura de la diversidad en la Iglesia, personas de toda raza, lengua y nación unidas en Cristo para que Su Iglesia crezca en todo lo que Dios ha revelado en Su Palabra. 

¡Corramos a nuestro amado Jesús para que nuestro corazón esté satisfecho y pleno en Él, demos testimonio al mundo de nuestra amistad con Cristo en nuestras relaciones amistosas!