Nota editorial: Este artículo contiene una reseña del libro En Ti Confiaré, Meditando en la Fidelidad De Dios en el Nuevo Testamento. Al final encontrará el enlace para descargarlo gratuitamente.


Lo primero que cautivó mi corazón de este libro fue su título: En Ti confiaré. Pronto entendí que era un título muy apropiado para este trabajo; pero, para mi sorpresa, también descubrí que el pasaje bíblico de donde es tomado resulta adecuado para su contenido.

En ti confiaré es una frase tomada del Salmo 55. En este salmo David clama a Dios desesperado a causa de la opresión de sus enemigos. Él dice: “Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Atiéndeme y respóndeme; conmovido estoy en mi queja y muy conturbado” (Sal 55:1-2).

Lo sorprendente es que estos enemigos eran ¡sus propios amigos! El salmista continúa: “Porque no es un enemigo el que me reprocha, si así fuera, podría soportar lo; ni es uno que me odia el que se ha alzado contra mí, si así fuera, podría ocultarme de él; sino tú, que eres mi igual, mi compañero, mi íntimo amigo; nosotros que juntos teníamos dulce comunión, que con la multitud andábamos en la casa de Dios” (Sal 55:12-14).

En un contexto de infidelidad humana, abandono y opresión, David dice: “En cuanto a mí, a Dios invocaré, y el SEÑOR me salvará. Echa sobre el SEÑOR tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido… yo en ti confiaré” (Sal 55:16, 22-23, énfasis añadido).

De este modo, si entendemos el enfoque del Salmo 55, entenderemos el enfoque de este maravilloso libro. En Ti confiaré nos enseña sobre la fidelidad de Dios.

La fidelidad de Dios resplandece en el Nuevo Testamento

Sabemos que el Antiguo Testamento abunda en versículos sobre la fidelidad del Señor:

Reconoce, pues, que el SEÑOR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos (Dt 7:9).

“Oh SEÑOR, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, poderoso SEÑOR? Tu fidelidad también te rodea” (Sal 89:8).

“La justicia será ceñidor de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura” (Is 11:5).

Sin embargo, nos preguntamos, ¿qué dice el Nuevo Testamento sobre la fidelidad de Dios? Bueno, es aquí donde nuestro libro viene a socorrer nuestros corazones con enseñanzas sólidas de la Palabra de Dios sobre esta realidad.

En Ti confiaré es una serie de reflexiones sobre los 27 libros del Nuevo Testamento hecha por diversos autores. Hombres piadosos e involucrados en el ministerio pastoral.  El lector disfrutará de una dulce y teológicamente sólida reflexión sobre las profundas implicaciones de la fidelidad del Señor para su vida.

Un libro relevante para nuestra situación actual

Pero alguien podría preguntarse, En este momento de la historia ¿por qué es importante meditar sobre la fidelidad de Dios? Porque la fidelidad de Dios es el fundamento de Su Trono, el anillo con el que sella Sus promesas.

El puritano Tomas Watson (1620-1686) habla la importancia de esto con estas palabras:

Las promesas son el compromiso de Dios y la verdad de Dios es el sello que Él pone sobre Su compromiso […] No siempre podemos fiarnos de las palabras de un príncipe, pero la promesa de Dios es inviolable. La verdad de Dios es una de las joyas más valiosas de Su corona, y la ha empeñado en una promesa.

Desde que comenzó la crisis mundial por el COVID-19, hemos sido presa del desaliento y la duda. Muchos han quedado sin trabajo, muchos otros han perdido gente amada por causa de esta pandemia. Debido a nuestra situación actual —y a la flaqueza de nuestra fe— un libro que nos ayude a meditar en la fidelidad de Dios es de valor incalculable.

En cierta ocasión, Arthur Pink (1886-1952) escribió unas palabras importantes sobre el tema:

Hay épocas en la vida de todos los hombres, incluyendo en la de los cristianos, cuando no es fácil creer que Dios es fiel. Nuestra fe es penosamente probada, nuestros ojos oscurecidos con lágrimas, y no podemos acertar a ver la obra de Su amor. Los ruidos del mundo aturden nuestros oídos perturbados por los susurros ateos de Satanás, que nos impiden oír los acentos dulces de Su tierna voz. Los planes que acabaríamos han sido desbaratados, algunos amigos en los cuales confiábamos nos han abandonado, alguien que profesaba ser nuestro hermano en Cristo nos ha traicionado. Nos tambaleamos.

Intentamos ser fieles a Dios, pero una oscura nube lo esconde de nosotros. Encontramos que, para el entendimiento carnal, es difícil, mejor dicho, imposible, armonizar los reveses de la providencia con Sus gratas promesas. ¡Ah, alma vacilante, compañero de peregrinaje que has sido probado severamente, pide gracia para entender esta amonestación! “¿Quién hay entre vosotros que tema al  SEÑOR, que oiga la voz de su siervo, que ande en tinieblas y no tenga luz? Confíe en el nombre del SEÑOR y apóyese en su Dios” (Is 50:10, énfasis añadido).

Estas son épocas de prueba para nuestra fe. Pero la fidelidad de Dios viene a nuestro encuentro y nos dice: “Hijo mío, no temas, porque por amor a Mí mismo te hice todas estas promesas”. Entonces respondamos: “Yo en Ti confiaré”.

El esquema del libro

El devocional tiene una composición muy sencilla. Comienza con una provechosa introducción. Luego el libro se conforma de 27 capítulos con un máximo de tres páginas cada uno. Cada capítulo se basa en un libro del Nuevo Testamento.

La intención de las reflexiones es hacer relucir la fidelidad de Dios en cada libro del Nuevo Testamento. Al final de cada capítulo, el lector encontrará breves preguntas que lo ayudarán a enfocarse en el pensamiento ofrecido por el autor.

Tres consejos para leer este libro

Ya sea que leas este libro solo, en familia o con otros, permíteme darte tres consejos para que saques mayor provecho espiritual en tu lectura:

Busca las referencias de cada pasaje. No leas este libro de manera apresurada. Cada capítulo es como un grifo: cuando lo abres corren poderosas aguas vivas de su interior. Tomate el trabajo de buscar las innumerables referencias cruzadas que te ofrece cada autor ¡Así meditarás mejor en la fidelidad de Dios!

Deléitate en Cristo. Este es un libro que exalta a Cristo de principio a fin. Entonces ¡disfruta a Cristo en tu meditación! Él es el Dios fiel. Aquí las palabras de Heber Torres, quien escribe el capítulo sobre 2 Corintios:

La Biblia enseña que la fidelidad es un rasgo distintivo del carácter de Dios. Y este sería argumento suficiente para que deposites en Él toda tu confianza. Pero el mismo apóstol aclara que la fidelidad de Dios se ve ratificada de manera singular en la persona de Jesucristo (1:21). Cristo confirma la fidelidad de Dios de forma visible y cuantificable (4:4, 6). En la persona de Cristo se observa a un Dios dispuesto a sacrificar a su amado Hijo, castigándole a Él para reconciliar consigo mismo a rebeldes pecadores como tú y como yo (5:14–21). En la persona de Cristo contemplas la gloria de Dios y eres progresivamente transformado a su imagen (3:18). Y en la persona de Cristo anticipas lo que Dios hará el día en que también seas resucitado (4:14). Pablo afirma que los creyentes están «atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en [sus] cuerpos» (4:8–10).Recordar lo que Dios ha hecho por medio de Cristo elevará tu mirada hacia lo eterno y te mantendrá firme y seguro en el temor del Señor (7:1).

Busca a Dios en oración cada día. Harás bien en orar después de meditar. Una vez leí de un puritano que la meditación es el fuego que enciende la caldera del alma, pero la oración es la válvula que deja escapar toda esa presión al cielo. Utiliza las reflexiones finales ofrecidas por cada autor para elevar tu alma a Dios en adoración, alabanza, confesión y consagración.

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