El matrimonio de Job, lo que aprendo de él

 “Mi aliento es odioso a mi mujer, Y soy repugnante a mis propios hermanos” (Job. 19:17). 

Parece ser que Satanás encendió a su mujer contra él, no solo para ser su tentadora, sino también su atormentadoraParecía que había poca pasión por Dios en ella. Estaba amargada o enojada contra Dios por la pérdida de sus 10 hijos, de sus propiedades y comodidades. Una mujer así es como carcoma a los huesos, podredumbre, es una mujer necia (Prov.12:4). 

Job era el sueño de esposo de toda mujer, es decir, esposo líder, fiel, proveedor, protector, que conozca su rol dentro de la masculinidad bíblica que Dios le encomendó.  

 Job era mejor creyente, mas espiritual y tenía mejor relación con Dios que su esposa. Job era un varón intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. (Job 1:1) y, si a esto le añadimos otras características ¿qué sucede si él hace sus devocionales, acude a la iglesia, escucha sus sermones y es un hombre de oración? ¡Busca poner sus dones espirituales al servicio del señor en la iglesia local! ¿No es esto el sueño de toda esposa, no es esto lo que oramos y buscamos? ¿No es esto lo que nos gustaría?  

Job hacía ayuno y oración, ofrenda por cada uno de sus hijos por si acaso alguno haya pecado o maldecido a Dios en su corazón (Job1:5) santificaba, ofrecía holocaustos uno por cada uno, no solo por pecados visibles, y si esto era por sus hijos, cuanto más por su esposa, con quien era una sola carne.  

Ser esposa de un hombre así, debió ser un gran reto, por su vida y carácter, y un gran privilegio. Job conocía el propósito y llamado de Jehová. La fama, poder ni riqueza, belleza, placeres, no le distraían de lo verdadero. La vida, el carácter, la integridad de este hombre debía ser un gran reto para su esposa. Ella no era como él. No tenía la fe de él, ni la confianza en Dios, ni la gracia. Él era más maduro espiritualmente, estaba lleno de la Palabra y era un hombre de oración.  

 ¿Cómo ser una ayuda, o apoyo a un hombre cuya esperanza es Dios? ¿Cómo lo ayuda su esposa, cómo lo anima? ¿Cómo lo estimula? La medida, la barra está demasiado alta, para ella parece inalcanzable. ¿Qué le digo a mi esposo que no sepa? ¿Cómo le llevo consuelo? ¿Cómo lo llevo a Dios? 

El dolor, amargura y enojo contra Dios de esta esposa lo expresa contra su esposo por el sufrimiento y perdida de sus hijos¿Cómo reaccionaríamos si nos llegara la noticia de que hemos perdido a todos nuestros hijos? ¿Qué pasaría con nuestro débil y dependiente corazón de madre? ¿Y si de la noche a la mañana perdemos nuestro patrimonio?  

Nuestra fe es puesta en duda, se nos ataca por donde más nos duele. Tenemos dos opciones, actuamos en temor a Dios o reaccionamos en incredulidad. Aun los hombres piadosos y fuertes en la fe necesitan una esposa con una lengua sabia, misericordiosa, compasiva y llena de discernimiento y sabiduría.  

¡¡Si es cierto esto es muy difícil de vivir!! ¿¡Cómo es posible que alguien sufriera de esa manera y no se amargara y enojara contra Dios!? Imposible que alguien sufra tanto, nadie puede soportar tanto sufrimiento. Pero si hubo alguien, Jesús, varón experimentado en quebranto, varón de dolores (Is. 53:3). 

 No nos gustaría tener un esposo sufriendo como Job, aunque si desearíamos tener un esposo piadoso y líder espiritual. Pero cualquiera que sea la situación de tu esposo, esté deprimido o desempleadoDios te ha colocado para animar a tu esposo cuando sufra, aunque él no tema a Dios. 

 Las solteras podrían preguntar ¿nde encontrar un hombre así? Pues proverbios dice hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” (Pr. 20:6).  Hay hombres reales como Job que buscan al Señor de mañana, se esfuerzan por agradar a Dios, son temerosos, odian, lloran y se duelen por el pecado, no perfectamente, pero luchan contra su carne, luchan contra las tentaciones, luchan por proveer, salen a la calle a darlo todo, por ser líderes en sus casas, por proteger y levantar su familia.   

Soberanía de Dios en el sufrimiento, Él escoge, manda y ordena que un hombre piadoso sea afligido, ¿No tendrá el ánimo y apoyo de su esposa como una sola carne?  

Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.Respondió Satanás al Señor: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?¿No has hecho tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra. 

¿Dios pone a Satanás a fijarse en Job¡Dios es soberano, la gobierna y controla el sufrimiento en nuestra vida! Dios había puesto valla alrededor de su esposa ¿qué pasa si este hombre espiritual, piadoso, creyente y temeroso de Dios, es visitado por una gran aflicciónTal vez perdió su trabajo, o quizás ha caído en alguna discapacidad o enfermedad terminal, rara y repugnante 

Quizá ha perdido toda su herencia y le ha venido ruina repentina sin tener como proveer para él mismo y mucho menos para otros. Tiene deudas, el seguro no pagó la pérdida de su coche, de su empresa y está en ruina total. ¡Esta esposa, debería rogar al Señor por sabiduría, ayuda y guía en cómo conducirse en un tiempo como este! 

La esposa de Job tienta a su esposo a que maldiga a Dios usando las mismas palabras de Satanás en Job 1:11 pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, verás si no te maldice en tu misma cara.  

El dolor es indescriptible, ella también está sufriendo, el llanto, los gemidos. No debemos tomar en cuenta las palabras en momentos de dolor en un momento crítico, de sufrimiento.  

Pero por sus palabras concluimos que la necedad provoca que ella ataque la vida espiritual de su esposo añadiendo sufrimientoSi algo así sucede a mi familia, matrimonio ¿Continuaré creyendo? ¿Seguiré teniendo fe? ¿Continuaré guardando mis votos matrimoniales? ¿Le seguiré apoyando todos los días de mi vida? ¿Abandonaré al compañero de mi juventud? ¿Lo seguiré amando, ayudando, apoyando, animando, seré su fan #1? ¿Estaré a su lado hasta que la muerte nos separe? ¿Le seré fiel en las alegrías y las penas, en la salud y en la enfermedad?  

Job dijo: “El señor dio y el señor quitó, bendito sea el nombre del Señor (Job 1:21). ¿No son estas palabras gloriosas? ¿Qué sucede si estoy llena de enojo con Dios por quitarme mis hijos y mi posición social, mis pertenencias? ¡Estaré llena de amargura, y no me agrada la vida que dios me ha colocado! Ha llegado la estrechez económica mientras mis amigas y vecinas conservan todo.  

Como su esposa y ayuda idónea, completa y exacta para él, mi papel es animarlo, estimularlo, apoyarlo. ¿De dónde saco esta fuerza? ¿De dónde viene esta ayuda para hacer algo de lo que no soy capaz ni me siento con deseos de hacer? Mi socorro viene de Jehová quien hizo los cielos y la tierra. 

¿Aceptaremos el bien y no aceptaremos el mal?  

¿De dónde saca fuerzas una buena esposa para curarlo, limpiarlo, levantarlo, alimentarlo, cuando el olor y aspecto es tan horrible, y le da asco aun verlo o tocarlo? De Dios, Él es el Jehová Jireh, el Dios sanador del enojo, el Dios que sana las heridas.   

Hay mujeres como la esposa de Lot que por el desaliento y desanimo, lo negativo y el pesimismo están en su boca, sus palabras son como golpes de espada, sus palabras de irrespeto, su tono los despedaza y hace que la iniciativa de su esposo como líder se vea truncada.  

Maldice a Dios y muérete. Es lo que decimos como esposas muchas veces. La murmuración a su espalda, el irrespeto frente a nuestros hijos y demás. Pero para poner un debido balance, hay padres, esposos, que son todo lo contrario: no tienen temor de Dios en su corazón, viven en ignorancia, y ceguera espiritual, de espaldas a Dios.  

Estos también, merecen nuestro ánimo, estimulo, apoyo. Oremos que Dios los atraiga hacia él, que los levante de la muerte espiritual por medio de una conducta respetuosa.  

Pero ¡ay de nosotras, esposas! si en lugar de ayudar, animar, apoyar al esposo lo alejamos, obstaculizamos su crecimiento, su entrega y servicio a la obra de nuestro Señor y Rey.  

Muchas esposas arrastramos nuestros esposos a la banalidad, a trabajar hasta el cansancio por exigencias sociales y mundanas.  En lugar de acercarlo a Dios y a la Palabra lo traemos a la boca y garganta de la idolatría. Queremos que ganen más, que provean más, que produzcan más, para gastar en nuestras pasiones y deleites. Queremos que sirvan al vientre y al entretenimiento. No oramos, ni gemimos por ellos en nuestras rodillas delante del Señor.   

La respuesta: ¡Como mujer fatua has hablado! ¿Esperó la mujer de Job ver las bendiciones? ¿Permaneció con él? ¿lo abandonó? ¿no aguantó? ¿no resistió la prueba? ¿proveyó Dios otra esposa? O, ¿cambió el corazón de su antigua esposa? 

Debemos esperar la recompensa de la aflicción y sufrimiento: Dios reparó el sufrimiento, con la misma esposa o quizás con otra, luego de la muerte de la primera (Matthew Henry). 

 Job 42:2 yo  que  puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado. Te hablare; te preguntare y  me instruirás. Me retracto y me arrepiento, en polvo y ceniza 

El señor aumento el bienestar de Job. Al doble. 

  1. 10-11: Entonces todos sus hermanos y todas sus hermanas y todos los que le habían conocido antes, vinieron a él,se condolieron de él y lo consolaron.

v.12-14: El Señor bendijo sus últimos días más que los primeros. Tuvo siete hijos y 3 hijas.   

Fue con la primera esposa, ¿o no? 

Job vivió 140 años, vi a sus hijos y nietos hasta 4 generaciones y murió lleno de días. 

 

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Vilma Mata de Méndez
Vilma Mata de Méndez, es consejera, entrenada por Faith Biblical Counseling y maestra de Estudios Bíblicos. Tiene un certificado Estudio de mujeres de AACC. La salvó el Señor en sus años de universidad cuando estudiaba Arquitectura. Está casada hace 30 años con el pastor Luis Méndez, tienen tres hijos, dos casadas. Sirvieron 11 años en Minneapolis, Minnesota bajo el ministerio del pastor John Piper, donde tomó clases de Fundamentos de Teología. Hoy día entrenan a consejeros bíblicos en la Iglesia Bautista Internacional y sirven a los jugadores de béisbol y a sus esposas en MLB en Arizona, lugar donde residen.