Se ha avanzado mucho en los últimos años en el tema de la sumisión mutua dentro del matrimonio. Tradicionalmente se animaba a las mujeres a someterse a sus maridos, pero hoy en día se nos dice que el patrón bíblico correcto es una sumisión mutua donde el marido y la esposa se someten por igual el uno al otro. Esta enseñanza parece contradecir el patrón bíblico tradicional sobre la autoridad masculina. A continuación, quiero dar un vistazo rápido a la sumisión mutua.

La base de esta enseñanza es Efesios 5:21 que dice “…sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo”. Los que sostienen este punto de vista dirían que el versículo 21 proporciona una enseñanza muy clara sobre la sumisión “de que por temor a Dios, cada cristiano debe someterse a todos los demás cristianos”. La sumisión, en este punto de vista, significa poner los intereses de otra persona por delante de los tuyos propios. Es una actitud de amor, consideración y ayuda que muestra el carácter de Cristo. Ciertamente esas son cualidades admirables que ningún cristiano objetaría como incorrectas. Sin embargo, eso no es lo que enseña Efesios 5:21.

Para creer en la sumisión mutua hay varios errores de interpretación que deben cometerse.

“Unos a otros” significa “Todos”

¿Las palabras “someterse unos a otros” significan que cada cristiano debe someterse a todos los demás cristianos? Aunque hay lugares en la Escritura en los que “el uno al otro” se usa en ese sentido, hay otros casos en los que no es así. Por ejemplo, en Gálatas 6 se nos dice “Llevad los unos las cargas de los otros”. ¿Esto significa que cada creyente debe llevar las cargas de todos los demás creyentes? ¡Claro que no! En Lucas 2:15, después de ver a los ángeles cantando, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber”. Esto, por supuesto, no significa que cada pastor habló con cada uno de los otros pastores. Claramente “unos a otros” puede ser usado en un sentido que no es universal.

Así que aunque el significado de la palabra no es completamente cristalino, debe admitirse que cualquiera de las dos interpretaciones podría ser correcta. Tendremos que mirar más a fondo para determinar lo que significa.

El contexto es el rey

La creencia en la interpretación de sumisión mutua ignora el contexto del pasaje. Los siguientes versículos afirman: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo Él mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo”. Efesios 5:22-24. Pablo luego repite el llamado a los esposos, pero en vez de enseñar la sumisión enseña el amor. Donde a las mujeres les corresponde someterse, a los hombres se les dice que amen. No hay un llamado para que los hombres se sometan a sus esposas.

En el sexto capítulo de Efesios se habla de las relaciones de los hijos con los padres y de los esclavos con los amos. Una vez más, observamos que hay un llamado a la sumisión de una de las partes y un llamado al amor de la otra.

El contexto del versículo 21 no respalda la enseñanza de la sumisión mutua. Dios es un Dios de orden e iría en contra de su carácter negar las estructuras de autoridad que Él ha establecido. Así como Él no esperaría que un rey se sometiera a sus súbditos, tampoco esperaría que un esposo se sometiera a su esposa.

El significado de la sumisión

Hay pocas razones para creer que Pablo o su audiencia hubieran entendido que la palabra que traducimos como “someterse” significara algo diferente  que “sujeto a”. En el uso bíblico, la palabra siempre se refiere a una relación en la que una parte tiene autoridad sobre la otra. Jesús estaba sujeto a la autoridad de sus padres, la iglesia está sujeta a Cristo, los miembros deben estar sujetos a los líderes de la iglesia y así sucesivamente. No hay base para creer que alguien hubiera hecho uso de la palabra “someterse” para hablar de una relación recíproca.

Hay muy poco fuera de la Biblia que apoye esta idea. Por ejemplo, en los escritos contemporáneos de Josefo, la palabra fue usada para describir la relación entre los soldados y sus superiores.

Conclusión

La Biblia no respalda el punto de vista de la sumisión mutua como lo enseñan muchos cristianos hoy en día. La enseñanza clara de la Escritura es la misma hoy en día como lo fue para la iglesia de Éfeso y como lo ha sido a lo largo de la historia de la iglesia. Dios ha puesto al hombre en un lugar de responsabilidad especial y las esposas deben someterse a la autoridad de sus esposos. Aunque esto no niega el hecho de que el hombre debe amar, valorar y respetar a su esposa, hasta el punto de poner sus deseos de modo secundario a los de ella, esto no requiere que se someta a ella.

Muchos libros han abordado este tema de manera mucho más elocuente y exhaustiva. Un buen recurso es el libro del Dr. Wayne Grudem https://www.amazon.com/-/es/John-Piper-Wayne-Grudem/dp/1944586806/ref=sr_1_16?qid=1583358461&refinements=p_lbr_one_browse-bin%3AWayne+Grudem&s=books&sr=1-16&tag=dietofbookwor-20