Pensando sobre el rol de la mujer en este siglo, llegué a la conclusión de que la razón por la que nos preguntamos sobre esto es porque vivimos en un mundo que siempre está cambiando, por la falta de sabiduría combinada con una forma de pensar distorsionada por el pecado

Nuestro mundo siempre está cambiando porque aprendemos cosas nuevas todos los días y entonces llegamos a nuevas conclusiones basadas en la nueva información que obtuvimos. Como cristianas, vivimos con una naturaleza pecaminosa y estamos en un proceso de santificación constante. Nuestro modo de pensar es que siempre debemos mejorar hasta alcanzar la imagen de Cristo, algo imposible de este lado de gloria y por ende seguimos cambiando 

Entonces los cambios que hacemos, aunque nuevos para nosotras, realmente son antiguos, regresando al diseño original de Dios. Nuestro rol como cristianas es el mismo que en el jardín del Edén, y en la iglesia primitiva, porque Dios, por Su omnisciencia, no cambia porque nunca aprende algo nuevo (Heb. 13:8). Lo que Él ha dicho desde el principio es bueno y válido, y entonces debemos aprenderlo y aplicarlo a nuestras vidas. 

Para conocer Su plan debemos comenzar en el principio. En Génesis 1:27 aprendemos que fuimos creadas en Su imagen y la palabra hebrea utilizada aquí significa representar. Entonces nuestras vidas deben glorificarle a Él. Aunque toda la creación proclama su gloria (Salmo 19:1), solamente los seres humanos le representan 

En Génesis 2:18 aprendemos que somos ayudas idóneas de los hombres; es como si fuéramos un reflejo en un espejo, igual, pero opuestos y diseñados para encajar perfectamente. Las mujeres fueron creadas para complementar a los hombres, suplir lo que ellos no tienen y ellos suplen lo que a nosotras nos falta. Cada género fue creado con características divinas pero diferentes, para que cuando trabajemos en equipo nos complementemos el uno al otro, de manera que el mundo pueda reconocer a Dios. 

Por ejemplo, el hombre es el protector físico y quien provee físicamente para su familia, mientras la mujer es el protector y proveedor emocional. El problema surge porque después de la caída, ambos sexos nos comportamos egoístamente y comenzamos a tratar al otro en una forma pecaminosa; el hombre trata a la mujer como inferior y la mujer trata de dominar al hombre, cosas que no sucedían en el diseño original.  

Dios dice que el valor de la mujer cuando vive Su diseño es insuperable (Prov. 31:10) y el mismo Adán, en Génesis 2:23, llamó a Eva hueso de mi hueso que significa en la lengua original igual que unoEl hecho de que Adán fue creado primero y él nombró a Eva, le da autoridad sobre ella y entonces él debe liderar 

Para que podemos vivir armoniosamente tenemos que estudiar y aplicar lo que la Biblia nos enseña, porque no es la forma en que naturalmente lo pensamos ni actuamos y tampoco es lo que el mundo nos enseña. Por eso Tito 2:3-5 nos enseña “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.  

Algo que fue parte de nuestro instinto antes de que nuestra forma de pensar fuera corrompida por la caída, es algo que ahora necesitamos aprender. Sin embargo, por la morada del Espíritu Santo en cada una de nosotras, podemos aprender, aplicar y vivir nuestro diseño y en hacerlo, glorificar a El Creador Jesucristo.   

En conclusión, el rol de la mujer del Siglo 21 es el mismo desde Génesis, porque esa es la manera en que Dios nos creó para vivir. Dios no comete errores (Stg. 1:17), podemos obedecerlo muriendo a nuestros deseos (Lc. 9:23) mientras nos despojamos del viejo hombre (la vieja mujer) que se corrompe según los deseos engañosos, y ser renovados en el espíritu de nuestra mente, vistiéndonos del nuevo hombre (nueva mujer), el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad. (Ef.4:22-24). 

Dios nos ayude a cumplir con el rol que él nos ha creado.