Enseña a tus hijos pequeños a cantar el Evangelio

“Himno del domingo” es una colaboración de Getty Music, y en esta publicación, mi amigo Keith comparte la razón por la que cantar los Salmos es tan necesario para nuestros corazones. También encontrarás el video de un Salmo favorito junto con la partitura que podrás descargar (en inglés).  

Normalmente, no deseas que tus hijos se paren sobre una silla, pero en esta ocasión, no me importó en absoluto. 

Cada año, viajamos con nuestras hijas a nuestra Irlanda natal. La emoción que ellas sienten es casi incontenible. A ellas les encanta el tiempo que pasamos con la familia y estar cerca de la playa en un lugar familiar. Este día en particular, estábamos cenando en un famoso restaurante en la costa norte, cuando la alegría de las niñas estalló de la forma más memorable. 

Se pusieron de pie sobre las sillas en medio del restaurante y comenzaron a entonar esta canción a todo pulmón: 

¿Qué amor, mis pecados decide olvidar?
Lanzados al mar, no los quiere contar;
Él siendo omnisciente olvida mi error,
Mis faltas son muchas, ¡Su gracia es mayor! 

Fue casi un espectáculo, pero aparentemente, no todos lo disfrutaron tanto como nosotros. Uno de los gerentes se acercó a nuestra mesa y nos dijo que si nosotros no lográbamos que bajaran la voz, tendríamos que irnos. Me di vuelta y le dije a alguien que estaba cerca de nosotros: “Bueno, ¡esta es la primera vez que echan a unas niñas de un restaurante por cantar himnos demasiado fuerte!”. Él sonrió y me respondió: “Sí, y creo que es la primera vez que alguien ha cantado usando la palabra omnisciente aquí”. 

Fue una experiencia que jamás olvidaré… pero lo más importante, la verdad que contiene la canción que cantaron mis niñas es algo que espero que nunca olviden. La canción que cantaron a todo pulmón en el restaurante se llama “Su gracia es mayor”, de Matt Papa y Matt Boswell. Es un himno verdaderamente extraordinario que nos lleva por la historia del evangelio de una manera incomparable, y nos recuerda una y otra vez la gracia inmensurable de Dios que se despliega magistralmente en cada estrofa. 

Durante la mayor parte de estos últimos tres años, hemos tomado la decisión de enseñarles a nuestras niñas un himno por mes. A nosotros nos gusta tanto esta canción, que la agregamos rápidamente a nuestro repertorio familiar. Es una canción con la que deseamos que nuestras niñas lleguen a su vejez, pues, la profundidad de su letra jamás envejecerá. 

Podemos quedarnos con lo que hayamos escuchado en los sermones, pero nos llevamos a casa lo que cantamos. Por tal razón, sabemos que es indispensable que nuestros hijos canten las verdades más profundas del evangelio desde una edad temprana. Estas verdades se vuelven una parte de ellos… recordatorios que no solo necesitarán para hoy, sino para los días que vendrán cuando ya no vivan bajo nuestro techo. 

¡Gloria a Dios,
Su gracia es mayor;
Sus misericordias, hoy nuevas son,
Mis faltas son muchas, Su gracia es mayor! 

Sus misericordias, hoy nuevas son. A veces, les decimos a las niñas que cierren sus ojos y les pedimos que piensen qué es lo que más les preocupa sobre la oscuridad y la incertidumbre del futuro. Sea lo que fuere, les recordamos que el amor de Dios es más fuerte que eso, pues, se renueva cada mañana.  

Tratamos de ayudarles no solo a pensar en estas cosas, sino también a considerar cómo se sienten en la mañana cuando escuchan a papá en el piso inferior y el aroma fresco del café que se está preparando. En ese momento cuando el sol brilla nuevamente por la ventana, ellas saben que, sin lugar a dudas, pueden bajar corriendo las escaleras con alegría porque ha llegado el nuevo día prometido. La oscuridad se ha ido, jamás vencerá. 

La extraordinaria letra de esta canción inculca estas mismas verdades en las mentes y en los corazones de quienes la cantan. Nos ayuda a comprender lo que en verdad significa ser libre y perdonado. Sea que la cantes durante un servicio o como respuesta al final, el mensaje es claro y atractivo. Pero mi interpretación favorita sigue siendo la versión irlandesa en vivo de las sillas del restaurante. 

Les hemos enseñado esta canción a nuestras hijas no solo porque deseamos que sigan creciendo “en” su fe, sino también para que lleguen “a” la fe cuando sean mayores. Anhelamos que recuerden con confianza quién es Dios cuando luchen con el pecado durante su adolescencia y en sus primeros años de adultez. Deseamos que sepan ahora, que si caen, o incluso se apartan, el “Padre, que tierno, [las] llama al hogar …Recibe al débil al vil pecador”; y aunque sus pecados sean muchos, Su gracia es mayor. 

El evangelio es para toda la vida, y esta canción está llena del evangelio que podemos cantar el resto de nuestras vidas. El débil y el vil pecador no necesita huir de Su gracia, sin importar su edad. No, puede estar de pie en la silla, si lo desea y cantar mi verso favorito de la canción que en verdad lo dice todo: 

Lanzados al mar, no los quiere contar,
¡Mis faltas son muchas, Su gracia es mayor!