¿Es el uso de la pornografía siempre una causa válida para el divorcio?

Por: Thomas R. Schreiner

En Mateo 5:32 y 19:9, Jesús da motivos para el divorcio basados en la inmoralidad sexual (porneia). ¿Es esa tu comprensión del texto?

Sí, porneia es un término amplio que designa la inmoralidad sexual, y la forma más natural de leer el texto considera que Jesús permite una excepción para el divorcio y el nuevo matrimonio en el caso del pecado sexual. Algunos quieren decir que la palabra porneia se refiere al incesto o al pecado sexual en el período de compromiso, pero necesitaríamos señales claras en el contexto para limitar la palabra porneia a tales pecados específicos.

Y esas indicaciones claras faltan tanto en Mateo 5 como en Mateo 19. Otros señalan que la cláusula de excepción solo se aplica al divorcio, pero no al nuevo matrimonio. Tal restricción no está clara en el texto griego. La forma más natural de leer Mateo 5:32 y 19:9 es que la cláusula de excepción se aplica al divorcio y al nuevo matrimonio.

¿Califica el uso eventual de la pornografía como porneia? Si es así, ¿basta un solo uso de la pornografía? ¿O debe ser un hábito? ¿O quizás una adicción?

Sí, la pornografía constituye porneia ya que la palabra designa pecado sexual en general. La forma de aplicar el texto es una cuestión de hermenéutica, y debemos recordar que no acudimos a las Escrituras en casos como estos como si fuera un libro de reglas con leyes de casos.

¡No estoy diciendo que no hay preceptos universales en las Escrituras! Por supuesto que los hay: no debemos asesinar, cometer adulterio, ni robar. Las Escrituras, sin embargo, no proporcionan una jurisprudencia detallada para todas las situaciones que enfrentamos. Es imperativo, por lo tanto, que apliquemos las Escrituras con sabiduría. El Señor nos moldea y nos santifica haciéndonos más como Jesús. Comenzamos a vivir de una manera nueva y pensamos la vida también de una nueva manera.

La sabiduría no significa que simplemente busquemos en las Escrituras para encontrar «respuestas» para todas nuestras preguntas específicas. Por supuesto, las Escrituras son nuestra autoridad y son la base de cualquier sabiduría que tengamos. Y debemos aplicar las verdades de la Escritura a situaciones específicas. Sin embargo, no somos como robots que buscan en la base de datos de las Escrituras para ver qué debemos hacer. Dios nos está cambiando para que pensemos más como Cristo.

Entonces, ¿califica siempre la pornografía como causa de divorcio? Precisamente aquí es donde necesitamos sabiduría, ya que Dios nos está dando una mente transformada (Ro.12: 2), para que podamos discernir lo que es agradable al Señor (Ef. 5:10). La sabiduría significa que no nos apresuremos a recomendar el divorcio, ya que Jesús nos enseña que el matrimonio entre un hombre y una mujer es un pacto de por vida. El divorcio es siempre un último recurso, por lo que no debemos recomendar el divorcio de inmediato porque una persona se involucre en la pornografía, especialmente si el uso es singular o incluso ocasional.

Debemos decir inmediatamente, desde la perspectiva de la sabiduría, que cualquier uso de la pornografía es atroz y repugnante. No hay excusas para mirar pornografía. Al mismo tiempo, no queremos decir que cualquier uso de la pornografía justifique el divorcio.

La gente quiere saber cuándo el uso de la pornografía cruza la línea para justificar el divorcio. Aquí está la respuesta: ¡cuando es lo suficientemente grave como para justificar el divorcio! Uno podría responder, pero ¿qué significa eso para el mundo? ¡Dame los detalles! Yo respondería que no podemos escribir una respuesta simple a una pregunta como esta.

Sin duda, hay casos en los que el uso de la pornografía es lo suficientemente grave como para justificar el divorcio. Afortunadamente, el Señor ha dado sabios consejeros y ancianos para ayudar a los creyentes a discernir si el divorcio es permisible en una situación particular. Si tuviéramos un manual de reglas útil para consultar sobre el tema, no necesitaríamos el liderazgo y el consejo de los ancianos/pastores/obispos. Pero la cuestión de cómo aplicar lo que dicen las Escrituras requiere sabiduría. Por lo tanto, los miembros de la iglesia necesitan tomar decisiones tan angustiosas en el contexto de su iglesia local.

¿Cómo actuarías pastoralmente si un miembro de la iglesia, desesperado, tratara de convencerte de que quiere el divorcio debido a la adicción a la pornografía de su cónyuge?

Un miembro de la iglesia puede acudir a los ancianos y demandar el divorcio debido al uso de pornografía por parte del cónyuge, incluso cuando los ancianos aconsejen sabiamente contra el divorcio en esa situación. La persona que desea el divorcio debe tener la disposición de seguir el consejo de los ancianos, ya que el Señor los ha designado para pastorear las almas del rebaño.

¿Se equivocan a veces los ancianos? ¿Son a veces incluso abusivos y tiránicos en su uso de la autoridad? ¡Por supuesto! Los ancianos también son falibles, ya que algunas veces los ancianos toman decisiones equivocadas, y en otros casos los líderes de una iglesia no son sabios ni piadosos en el pastoreo de su rebaño. No vivimos en un mundo perfecto.

Diría, entonces, que la disposición de la persona que desea el divorcio debe ser la de seguir el consejo de los ancianos. Si la persona piensa que un divorcio está justificado de todos modos, los ancianos deben ser lentos para disciplinar a la persona que no está de acuerdo a menos que sea muy claro que la persona que quiere el divorcio está en presencia de un pecado flagrante.


Thomas R. Schreiner es profesor de interpretación del Nuevo Testamento en el Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, Kentucku, Estados Unidos, y pastor de predicación en Clifton Baptist Church.

Traducido por Vladimir Miramare.