Ester 2:19 – Dios cumple sus planes

Estudio biblico

Ester 2:19 – Dios cumple sus planes
Mujeres en su Palabra

 
 
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Hola, soy Wendy Bello y con mucho gusto quiero compartir contigo hoy parte del estudio del libro de Ester que estamos desarrollando aquí en las Iniciativas Femeninas de Soldados de Jesucristo. Hoy nos vamos a enfocar en un breve pasaje, comenzando en el capítulo 2, versículo 19 y hasta el capítulo 3, versículo 2.  

Pero, antes de continuar, te invito a orar.  

Oración 

Padre, gracias por el regalo de tener tu Palabra y la increíble oportunidad de estudiarla juntas. Te pedimos que abras nuestros ojos para que podamos ver las maravillas que allí nos enseñas. Gracias porque te nos revelas en tu Palabra y podemos conocerte, y conocer a Cristo. Te rogamos que hoy nos guíes y dirijas al explorar el texto que tenemos por delante. Bendice a cada mujer que escuchará este estudio y que no solo seamos oidoras sino fieles hacedoras de tu Palabra. Oramos en el nombre de Jesús, amén. 

Leamos entonces el pasaje, te recuerdo Ester 2:19 al 3:2, leemos en la LBLA.  

“Cuando las vírgenes fueron reunidas por segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey. Ester todavía no había dado a conocer ni su parentela ni su pueblo, tal como Mardoqueo le había mandado, porque Ester hizo lo que le había dicho Mardoqueo, como cuando estaba bajo su tutela. En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del umbral, se enojaron y procuraban echar mano al rey Asuero. Pero el asunto llegó a conocimiento de Mardoqueo, y él se lo comunicó a la reina Ester, y Ester informó al rey en nombre de Mardoqueo. Y cuando fue investigado el asunto y hallado cierto, los dos eunucos fueron colgados en una horca; y esto fue escrito en el libro de las Crónicas en presencia del rey. Después de esto el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata agagueo, y lo ensalzó y estableció su autoridad sobre todos los príncipes que estaban con él. Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amán, porque así había ordenado el rey en cuanto a él; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postraba. 

Para ubicarnos en el contexto, Ester y su primo Mardoqueo son judíos que viven en Susa la capital de invierno del imperio persa, bajo el gobierno del rey Asuero. Ester ha sido seleccionada como reina y ahora vive en el palacio real.  

Vamos entonces a explorar un poco más sobre Ester y Mardoqueo, quienes no solo son protagónicos en el libro, sino particularmente en el pasaje que estamos viendo.  

La primera es que tanto Ester como Mardoqueo han decido ocultar su nacionalidad, ellos son como Nicodemo y José de Arimatea en el NT, discípulos en secreto. El versículo 20 nos los declara. No obstante, Dios tenía un propósito especial con estos agentes secretos de su historia. No cabe duda al leer el libro que tanto Ester como Mardoqueo tenían un rol asignado en el plan de Dios.  

Ahora bien, en esto de Ester no declarar su nacionalidad se nos revela un rasgo de su carácter que vale la pena destacar, y es su respeto y obediencia hacia Mardoqueo. Ella estaba obedeciendo lo que él le había ordenado. Pero no olvidemos que ahora Ester era reina, ella estaba muy por encima de su primo en rango y autoridad, no obstante, tuvo sabiduría para seguir su consejo y humildad para obedecerle.  

Esto nos recuerda el espíritu tierno y sereno del que se nos habla en 1 Pedro 3:4, que debe adornar a toda mujer de Dios y que es precioso para Él. Pero reconozco que no siempre me comporto así, ¿y tú? Nuestra naturaleza pecaminosa se inclina a lo opuesto. Mi querida amiga, ahora que el Espíritu de Dios vive en nosotras podemos pedirle que haga crecer el fruto de la mansedumbre en nosotras, que nos enseñe a rendir toda actitud de orgullo y dureza. Cristo es nuestro mejor ejemplo de obediencia y humildad. ¿Qué nos enseña Fil 2? “Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo[f] tomando forma de siervo, haciéndose[g] semejante a los hombres. 8 Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” ¡Él se humilló hasta la sumo! ¡Nos modeló la obediencia, la humildad! Nosotras estamos llamadas a ser como él. En nuestras fuerzas, ¡imposible! Pero por la gracia de Dios podemos caminar hacia la meta.  

Continúa escuchando el podcast del día de hoy y no olvides descargar tu guía de estudio. ¡Dios te bendiga! 

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