Ester 9:17-22 ¡Tiempo de celebrar! 

Estudio biblico

Bienvenidas una vez más al podcast “Mujeres en Su Palabra” a través de las Iniciativas Femeninas en Soldados de Jesucristo. Les saluda desde México, Karla de Fernández, con mucha alegría y gratitud porque estamos a un par de semanas por terminar el estudio bíblico del libro de Ester ¿No es increíble? El tiempo ha pasado y es una bendición el poder compartir contigo y con otras hermanas en la fe acerca de Dios y Su providencia. 

El día de hoy estaremos desarrollando o estudiando la porción bíblica de Ester 9:17-22, pero antes de iniciar te invito a orar conmigo. 

Oración 

Amado Dios y Padre Eterno, te damos las gracias por la oportunidad que nos has dado durante estas semanas de poder estudiar y compartir tu Palabra a hermanas y amigas de habla hispana. Gracias Padre porque hasta ahora has suplido todo para que estos mensajes lleguen a quienes ya tenías pensado y planeado que llegaran, gracias mi Señor por esa libertad que tenemos de proclamar en alto el Nombre de nuestro Señor Jesucristo y hablar de Él a las naciones.  

Ponemos en tus manos este tiempo rogándote que cada mujer que nos escuche sea afirmada en su fe, sea retada a vivir más conforme a tu Palabra y que Nuestro Señor Jesucristo y Su regreso, sea más deseable. Bendice tu Palabra y úsanos para glorificarte y hacer tu voluntad, en Cristo Jesús, amén. 

Ester 9 

Si tienes tu Biblia a la mano te pido me acompañes a leer la porción del día de hoy, estaré usando la versión de la Biblia de las Américas. Ester 9:17-22 dice así: 

Esto sucedió el día trece del mes de Adar, y el día catorce descansaron, y lo proclamaron día de banquete y de regocijo.Pero los judíos que se hallaban en Susa se reunieron el trece y el catorce del mismo mes, y descansaron el día quince y lo proclamaron día de banquete y de regocijo.Por eso los judíos de las áreas rurales, que habitan en las ciudades abiertas, proclaman el día catorce del mes de Adar día festivo para regocijarse, hacer banquetes y enviarse porciones de comida unos a otros. Entonces Mardoqueo escribió estos hechos, y envió cartas a todos los judíos que se hallaban en todas las provincias del rey Asuero, tanto cercanas como lejanas,ordenándoles que celebraran anualmente el día catorce del mes de Adar, y el día quince del mismo mes,porque en esos días los judíos se libraron de sus enemigos, y fue para ellos un mes que se convirtió de tristeza en alegría y de duelo en día festivo. Los harían días de banquete y de regocijo, para que se enviaran porciones de comida unos a otros e hicieran donativos a los pobres. 

La semana pasada hablamos acerca de cómo los judíos se defendieron de sus enemigos, durante dos días ellos lucharon, se defendieron y Dios les dio la victoria sobre sus enemigos de generaciones atrás. Dios cumplió la promesa de acabar con los amalecitas, y así fue. 

Dos días en los que los judíos que estaban esparcidos por todo Persia, se defendieron, después de meses de angustia, de casi un año, pudieron saborear la victoria que viene después de luchar contra ese enemigo que su único fin es matar y destruir. 

Me encanta que el autor hace énfasis en que los judíos que habían estado peleando, proclamaron el día siguiente para descansar, para comer y celebrar. Era un día de regocijo, de alegría porque habían logrado preservar su vida. 

Mardoqueo escribió y ordenó que los días 14 y 15 del mes de Adar, todos los judíos tendrían que celebrar para hacer memoria de lo que Dios había hecho en favor de ellos.  

La Biblia de estudio para mujeres de la editorial BH en español, menciona acerca de este suceso: “Se designaron dos días para la celebración (v.27): a los judíos que estaban en Susa se les dieron dos días para matar a sus enemigos, y el quince del mes de Adar (finales de febrero o principios de marzo) reposaron 8V.18); por tanto, su celebración se señaló para ese día. Los judíos en provincias periféricas solo tuvieron el día trece del mes de Adar para responder a sus enemigos, y celebraron el día catorce de ese mes. Algunos judíos también celebran el día trece como el ayuno de Ester, debido a la mención de conmemorar el fin de los ayunos y de su clamor (v.31). 

El énfasis de la festividad no se centraba en la destrucción de sus adversarios, sino más bien en el “reposo” de los judíos al liberarse de la opresión de sus enemigos. Entre los judíos contemporáneos, la comida de la celebración se realiza, por lo general, la noche del día catorce, un mes antes de la Pascua judía. La fiesta incluye enviar porciones cada uno a su vecino y ayudar a los pobres (vv. 19,22). Se espera que todos -hombres, mujeres y niños- estén presentes, ya que cada uno tuvo un papel en esta liberación 

¿Te das cuenta? Es una celebración a nivel mayor por la liberación del pueblo judío, si, pero sobre todo por el descanso que se experimenta al derrotar a los enemigos. ¿Qué de nosotras? ¿Cuántas veces hemos celebrado el reposo o descanso que hemos recibido por parte de Dios? 

Por ejemplo, al ser declarados sanas de alguna enfermedad con la que hemos estado luchando durante mucho tiempo, el gozo que se experimenta, pero sobre todo la paz de saber que ya no hay enfermedad.  

¿Cuántas veces hemos celebrado el ver a alguno de nuestros hijos pródigos regresar a casa? Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. (Lc. 11:23-24) Dijo el padre cuando su hijo regresó a casa, ¿es esa la misma actitud que tenemos? Y no necesariamente como madres, sino como hermanas o amigas al ver que quienes estaban perdidos, han sido libradas y traídas al camino angosto debe hacernos celebrar. 

Y, ¿sabes? A veces pienso que nos hemos acostumbrado demasiado a ver y saber de personas que por gracia de Dios ponen su fe en Cristo, ya nos es “normal” y lo pasamos de largo. No debería ser así, deberíamos regocijarnos porque alguien que estaba muerto, ahora tiene vida en Cristo ¡ese es motivo de celebrar y de no callar! Porque estoy segura de que sabes bien y recuerdas perfecto el día que Cristo te encontró y dio vida juntamente con Él. Es un día memorable, un día para recordar, un día para cada año celebrar y dar gracias a Dios porque Su misericordia y gracia nos alcanzó. 

La semana pasada te hablaba acerca de la batalla que se libró en Refidim, donde son nombrados por primera vez los amalecitas el pueblo al que pertenecía Amán el agagueo. Esa batalla en la que fueron derrotados a manos de Josué, Dios dio una orden, y Él dijo: Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación (Éx. 17:13-16). 

Haz memoria 

No olvides lo que Dios ha hecho por ti y las victorias que ha ganado a tu favor, no olvides la mayor victoria que ha sido en la cruz, la victoria de Cristo que te ha dado vida. Se me ocurre que podríamos llevar una especie de “diario” en el cual anotemos las victorias que recibamos de parte de Dios, un diario de oración donde cuando recibamos respuesta, anotemos la fecha y al final del año podamos ver lo bueno y fiel que ha sido Dios, y de esa misma manera podamos compartirla con nuestros seres queridos y hacerlos partícipes de la bondad del Señor. 

Un cuaderno que deje saber a nuestras siguientes generaciones que el Dios de sus padres y abuelos, siempre ha sido fiel. Recordemos lo que dice el Salmo 78:4 No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor, su poder y las maravillas que hizo y el Salmo145:4 Una generación alabará tus obras a otra generación, y anunciará tus hechos poderosos. 

En nuestras manos está el poder hablarles a las siguientes generaciones acerca del Dios que nos creó y salvó. Sobre todo, en estos tiempos donde la verdad de Dios es cada vez proclamada, vemos como se levantan tantas falsas doctrinas, falsos maestros, como los motivadores están ganando la atención de las masas incluyendo a los creyentes. Eso nos debe doler, si, pero sobre todo hacer recapacitar de que no podemos quedarnos quietas ni guardar silencio.  

Comencemos en casa, con nuestros hijos y familia, confiando en que Dios abrirá sus oídos para recibir el mensaje del evangelio y si Él quiere, darles la oportunidad de arrepentimiento y fe en Cristo, ¡alabado sea! Tendremos un motivo más para celebrar, cantar alabanzas y recordar. 

Tiempo de Celebrar 

Hoy es buen tiempo para celebrar. Somos libres de la esclavitud, celebremos la venida de Cristo, Su muerte y resurrección. Celebremos que hemos sido adoptadas y perdonadas, celebremos que el regresará y que por nosotros vendrá. 

Hay tanto por qué celebrar y agradecer que me encantaría que compartieras en tus redes sociales el por qué hoy das gracias a Dios, haces memoria y celebras. Si te animas, comparte y etiquétanos agregando a tus publicaciones el Hashtag #SomosSoldados #TiempoDeCelebrar.  

Me encantará leer sus testimonios.  

Oración final 

Amado Dios, gracias porque nos has dado muchísimas razones por las cuales agradecer a ti cada día, nos das razones en cada momento para voltear nuestros ojos a ti y decirte, “Solo tú pudiste haberlo hecho”. 

Gracias Padre porque cuando nosotras no podíamos salvarnos a nosotras mismas ni limpiar nuestro pecado y maldad, nos elegiste desde antes de la fundación del mundo para ser tus hijas. Gracias porque fue Jesús el cordero perfecto que se ofreció en sacrificio para que hoy pudiéramos gozar de la salvación de nuestra alma y tener la certeza de que habitaremos contigo en la eternidad.  

Esa es nuestra mayor celebración, es por lo que damos gracias mi Señor, ahora te pedimos que nos ayudes a seguir compartiendo ese mensaje de la cruz, que podamos hablar de Cristo con aquellos con quienes tengamos la oportunidad de conversar cada día, anhelamos que conozcan a Cristo y que su regreso sea más deseable para todos, te amamos, bendecimos y te damos gracias amado Dios, amén. 

No te pierdas el siguiente episodio donde nuestra querida Juliana de Armel nos comparte la última parte de este bello estudio. Dios te bendiga.  

Artículo anterior¿Cómo podemos glorificar a Dios con nuestro tiempo?
Avatar
Hija de Dios por gracia. Ama compartir con otras mujeres la Palabra de Dios para que juntas aprendan a saborear y atesorar la belleza del Evangelio en el diario vivir. Es directora de las Iniciativas Femeninas en Soldados de Jesucristo desde donde escribe, edita y contacta autoras para participar en el ministerio. Crea y comparte recursos bíblicos para la mujer a través de su blog y las diferentes redes sociales. Esposa de Jorge Carlos desde el 2005 y madre de Daniel, Santiago y Matías. Es escritora del libro “Hogar bajo su gracia” a publicarse en Julio del año 2019 con la Editorial LifeWay. Puedes encontrarla en Twitter y en su página de Facebook.